La repetida frase “sin cuerpo no hay delito” no rige en la justicia santafesina. Daniel Vasilovsky purga una condena a 25 años de prisión como autor de los homicidios de Estela Ríos y Benito Sosa, la pareja que salió a pescar un día como hoy de 2017 en la zona de Arroyo Leyes y nunca más volvió.
A cuatro años de la desaparición de los pescadores la sentencia se encuentra firme y los cuerpos siguen sin aparecer. Vasilovsky jamás dijo nada.
La última pesca
Eran casi las 9 de la mañana de un siempre caluroso diciembre en Santa Fe. Estela y Benito hicieron lo que hacían rutinariamente: salieron a pescar, un poco para mitigar el calor, un poco para disfrutar de la naturaleza. Vivían a la vera del río en Arroyo Leyes, y sus limitaciones en la visión los habían llevado a practicar esta actividad de manera casi calcada: siempre hacían el mismo recorrido por el arroyo Potreros, a los mismos horarios, y visitaban los mismos lugares.
Con ellos se estaba quedando un sobrino que estaba cuidando a un familiar enfermo. El muchacho salió hacia el sanatorio momentos antes de que sus tíos salieran a pescar. Cerca del mediodía los llamó por teléfono y ya no había comunicación posible.
El muchacho comenzó a hablar con los vecinos del matrimonio para saber si los habían visto, y realizó la denuncia por pedido de paradero. Así comenzaron a buscarlos con lanchas y embarcaciones; los habían visto salir esa mañana y sabían el recorrido que realizaban. Pensaron que podían haber tenido un problema con la lancha y que habían quedado varados en algún lugar.
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Los buscaron durante la noche, de manera particular y con el trabajo de la policía, la prefectura y los buzos tácticos. Los vecinos se cruzaron hasta el paraje El Crespín, ubicado en zona de islas, le preguntaron a Vasilovsky si había visto al matrimonio, y si podía colaborar en la búsqueda.
El baqueano dijo que no los había visto, que se sentía descompuesto y que se iba a acostar. Al día siguiente, mientras continuaba la búsqueda, la policía se acercó a entrevistar a Vasilovsky y encontraron las pertenencias de la pareja escondidas en inmediaciones de la vivienda; a la vera de la isla, la lancha de la pareja se encontraba semi hundida sin el tapón.
Las sospechas comenzaron a recaer sobre Vasilovsky, si bien todavía no se perdían las esperanzas de dar con Estela y Benito. El hombre fue identificado en sede policial, imputado por abandono de persona y debía permanecer sometido al proceso penal.
Sin embargo, el baqueano huyó de la zona y fue encontrado en un colectivo camino al norte de la provincia: había dicho que se iba a Córdoba por una reunión de trabajo. Fue detenido, imputado y desde entonces se encuentra en prisión, primero de manera preventiva mientas continuaba la investigación, hoy ya con sentencia firme a 25 años por doble homicidio.
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Búsqueda
Mientras tanto, la familia del matrimonio se contactó con organizaciones no gubernamentales especializadas en rescate y búsqueda de personas con canes adiestrados. Arribaron al lugar perros especializados en el seguimiento del último rastro que dejó la persona, y perros especializados en detectar restos cadavéricos.
Desde la casa de Estela y Benito los perros marcaron el camino que siempre hacía la pareja, un camino muy específico, ya que ambos contaban con visibilidad reducida. Al arribar al paraje El Crespín, los animales bajaron de las embarcaciones, rodearon la vivienda de Vasilovsky, se dirigieron hasta un claro en el exterior y luego al agua.
Subidos nuevamente a las lanchas, los perros se tiraron al agua en el mismo lugar. Esta reacción de los animales llamó la atención de los adiestradores, para quienes no quedaron dudas de lo que había sucedido: el baqueano asesinó a la pareja en el lugar y luego tiró al agua los cuerpos.
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¿Por qué no aparecieron los cuerpos?
La principal hipótesis de la Fiscalía, ventilada durante el juicio a través de los testimonios colectados durante la investigación, es que Vasilovsky logró eviscerar los cuerpos antes de arrojarlos al agua y así evitar que floten. Cuando la pareja desapareció el río estaba crecido y presentaba un caudal de agua muy importante, en especial en el fondo, lo que complicaba la búsqueda de los buzos tácticos que trabajaban a tientas.
Durante el juicio a Vasilovsky, su expareja declaró que conoció al baqueano diez días después de la desaparición de Estela y Benito y que mantuvieron una relación sentimental con convivencia hasta que en enero de 2018, lo denunció porque la había golpeado y amenazado de muerte: “me dijo que me iba a cortar en pedacitos como había hecho con los abuelitos desaparecidos. Llamé al 144, me dijeron que llame a la policía, vino el patrullero y me llevó a hacer la denuncia. Ahí les dije a ellos lo que me dijo, me preguntaron si me había dicho algo más de la pareja y yo les dije que no, que solamente me dijo que me iba a cortar en pedacitos y tirar al río como hizo con ellos”, sostuvo la testigo de manera clara y concisa, en una declaración que realizó por videoconferencia desde la Fiscalía.
Durante el juicio, y con la resolución de la Cámara de Apelaciones, se descartó también que la pareja se haya ido por voluntad propia: en la casa estaba toda la documentación y la medicación de ambos; además de tener la visión reducida, ambos presentaban otros problemas de salud por los que se realizaban controles médicos de manera habitual. Desde su desaparición no se constató que hayan recibido asistencia médica en ningún nosocomio ni centro de salud.
Un tipo violento
¿Pudo Daniel Vasilovsky haber matado a sangre fría a dos personas y luego deshacerse de los cuerpos? Para la Justicia no hay dudas. Varios testigos se encargaron de relatar episodios de violencia protagonizados por el hoy condenado, quien además pasaba vicisitudes económicas por las que responsabilizaba a Benito Sosa: el hombre recibía trabajos en el cuidado de quintas que anteriormente había realizado Vasilovsky; algunos testigos declararon que “se la tenía jurada”.
El fallo del tribunal que condenó a Vasilovsky remarcó que el hombre "tuvo la ocasión, los medios y la intención de matar". Para los jueces quedó demostrado durante el debate que Vasilosky asesinó a la pareja, motivado por venganza o resentimiento, y logró deshacerse de los cuerpos.
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