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Actualidad perros | Arroyo Leyes | Rancho

La labor de los perros rastreadores fue decisiva en el caso del matrimonio de Arroyo Leyes

Uno de los expertos en catástrofes que colaboró en el rastreo del matrimonio detalló los pormenores de la búsqueda que encabezó con tres animales adiestrados en rescate y detección de restos humanos.

El martes comenzó en los Tribunales de Santa Fe el juicio por la desaparición de Benito Sosa y Estela Ríos, la pareja de pescadores que desde el 2017 se encuentra desaparecida. Daniel Eduardo Vasilovsky, un hombre de 44 años, está siendo juzgado como autor de un doble homicidio, en el marco de un debate oral y público que puede ser histórico para la justicia santafesina.

Uno de los expertos que brindó su declaración fue Santiago Díaz, integrante de la ONG Rescate Internacional Canino. Díaz participó junto a su animal y otros dos perros rescatistas de la organización Las Águilas de Córdoba en la búsqueda de los cuerpos de la pareja de pescadores. El testimonio de los dos expertos en catástrofes fue vital para la causa, y el trabajo de los animales en terreno fue determinante.

El primer contacto que Díaz mantuvo con el caso fue a través de Facebook, donde da con las fotos de las personas desaparecidas. “Me conmovió desde el inicio este caso porque eran personas mayores. De verlos, uno sabía que pocas oportunidades tenían en un ambiente tan hostil en el que se habían, en ese momento, perdido”, relató Díaz en el programa Ahora Vengo que conduce el periodista Luis Mino. Tras dialogar con Walter Sosa, el hijo de Benito Sosa, le ofrece sus servicios de búsqueda, rescate y detección de personas desaparecidas, perdidas o sepultados bajo escombros en catástrofes.

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“Cuando veo este caso me di cuenta que tenía los perros indicados pero carecía de un perro de arrastre específico”, por lo que se contacta con un integrante del grupo Las Águilas de Córdoba, David Lipani, que contaba de esas características con experiencia. Luego de conseguir la habilitación correspondiente, Lipani viaja a Santa Fe con dos animales: Olivia, que realiza búsquedas de rastro específico y Ciro, otro animal detector de restos humanos. Junto a estos perros y el de Díaz, que es mixto, porque localiza personas vivas, fallecidas y aromas únicos, los expertos en búsqueda se dirigieron a Arroyo Leyes. “Cuando llegamos nos encontramos con gente que nos quisieron decir dónde era, pero pedimos que no lo hicieran porque tratamos por todos lo medios de no conocer nada del caso porque eso puede llevar a cometer errores y los únicos que pueden llegar a darnos el dato preciso son los perros”, explicó Díaz.

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Era habitual para Benito y Estela salir a pescar por Arroyo Leyes

Era habitual para Benito y Estela salir a pescar por Arroyo Leyes

Una vez en el lugar comenzaron los preparativos de la búsqueda a cargo de la guiada de Las Águilas y de Rui 9, que es la agrupación que representa Díaz. “Lo primero que hicimos fue pedir las improntas, o sea los aromas de Benito y Estela, que fueron pedidos a la familia”, relató el experto.

Lo primero que se hizo fue largar a Olivia, que realiza el rastreo específico. “Una vez que largamos a ese perro, comenzó a caminar desde la casa por el costado de un alambre que luego nos enteramos era por donde se sostenían hasta llegar al río porque Benito era no vidente”, relató el guía. La perra toma por el costado del alambre con dirección a la costa del río, la suben a una embarcación dejándose llevar por la corriente, en ese trayecto el perro sigue trabajando. Al llegar a un rancho el perro eleva su actividad e intenta seguir el rastro en tierra firme. El animal descendió de la embarcación, tomó por la parte trasera de la estructura para dirigirse a un claro con matas de pastos alta en donde realizó una marcación de última localización de persona. “Ese es el lugar donde más escamas de la piel hay, porque eso es lo que busca el perro que detecta las células muertas de la piel que desprenden los humanos y luego se dirige al río”, enumeró Díaz sobre el accionar de la perra.

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Una vez finalizada esta búsqueda entra en acción el animal que rastrea restos humanos, este realiza un recorrido por el lugar en determinado momento toma un rastro y se dirige al claro que había señalado por la hembra, comienza a rascar el suelo y a ladrar lo que se traduce en una marcación positiva de restos humanos. “Lo hace con muchísima intensidad o sea que la cantidad de fluidos corporales en la tierra tiene que haber sido bastante. Una vez que termina ese trabajo se dirige a pocos metros al río copiando el trabajo de la perra anterior.

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El labrador de Díaz tomó en dirección al rancho, giró por la parte trasera y se paró frente a la puerta principal que tocó con la pata, ladrando pidió ingresar a la vivienda. Una vez dentro clavó sus patas en el suelo y empezó a rascar el piso ladrando en clara señal de una marcación positiva de restos humanos. “ El piso ya había sido lavado, no se veían huellas a simple vista”, aclaró el guía.

Tras dar la primera señal, el perro giró sobre sus pasos y a pocos metros se dirigió a unas lonas arrolladas sobre las que se ubicaban unas botas de goma. Ahí repitió la misma conducta marcativa: cubrió todo el sector con el cuerpo para ladrar y rascar. "Esto es una indicio muy fuerte para indicar la detección de restos humanos en las botas", recalcó Díaz.

Fuera de la vivienda el animal se mostraba excitado dando señales de que había más rastros. El perro vuelve sobre los pasos para ir al claro de la parte trasera donde los otros perros habían dado señales y realiza la misma marcación con una intensidad total.

Anunciando la presencia de restos humanos en mucha cantidad, cuando termina de ladrar y rascar el perro se va sobre el mismo lugar por donde marcaron los otros perros y marca la presencia de restos humanos en el agua. “Fuimos a buscar dos personas desaparecidas y nos encontramos con restos humanos en la tierra y dentro de la casa”, se mostró sorprendido el adiestrador.

Ante la necesidad de hallar más pistas los guías decidieron colocar los perros en diferentes embarcaciones. A 150 metros del rancho por el río los animales volvieron a realizar la marcación, ladrando y en un determinado momento ambos se lanzaron en forma simultánea al agua. “ Estamos hablando que los perros hacen una marcación perfecta de restos humanos en el agua”, sintetiza Díaz el proceso.