lunes 17 de mayo de 2021
Policiales Homicidio | Amenazas | Arroyo Leyes

La desaparición de Estela y Benito: el baqueano condenado por el homicidio "tuvo la ocasión, los medios y la intención de matar"

Los jueces dieron a conocer los fundamentos por los que condenaron a 25 años de prisión a Daniel Vasilosky por el doble homicidio de la pareja vista por última vez en diciembre de 2017.

Daniel Vasilosky fue condenado por decisión unánime del tribunal a 25 años de prisión por el doble homicidio de Estela Ríos y Benito Sosa, vistos por última vez el 19 de diciembre de 2017 en Arroyo Leyes. Los jueces Sergio Carraro, José Luis García Troiano y Octavio Silva dieron a conocer este martes los fundamentos de su decisión. Para el tribunal ha quedado demostrado durante el debate que Vasilosky asesinó a la pareja motivado por venganza o resentimiento, y logró deshacerse de los cuerpos.

En las 134 páginas de fundamentos, los jueces repasan los testimonios aportados por allegados a la pareja, por el personal que participó de la búsqueda y por los peritos que analizaron los elementos vinculados a la causa.

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Durante la causa Vasilovsky fue asistido por el defensor público Javier Casco.

Durante la causa Vasilovsky fue asistido por el defensor público Javier Casco.

Para el tribunal adquiere singular relevancia la corroboración de la existencia de una llamada telefónica realizada el martes 19 de diciembre de 2017 a las 8:21 desde el teléfono de Sosa hacia la celda telefónica del acusado Daniel Vasilosky. Los registros en las comunicaciones confirman que la pareja se encontraba situada en la zona a esa hora de la mañana cuando salían de pesca.

Los hechos

Ese días a las 8 de la mañana, Benito y Estela salieron en la embarcación y se dirigieron río abajo hacia la zona donde se encuentra el rancho que residía Vasilosky. Su sobrino se encontraba viviendo con ellos de manera transitoria y fue quien se comunicó telefónicamente con Estela a las 7:30. Luego se registró una llamada entre Sosa y Vasilosky, el mismo día a las 8:21 que duró 82 segundos. Fue a partir del regreso del sobrino a la vivienda de sus tíos, alrededor de las 19, que notó que la pareja no había vuelto de pescar y comenzó la búsqueda.

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Esa misma noche comenzó la búsqueda por parte de algunos vecinos y se dio aviso a la policía. Cuando se acercaron a la zona donde vivía Vasilosky, este dijo que no los había visto ese día. La pareja nunca fue encontrada, pero sí la lancha de la pareja que fue detectada semihundida frente a la costa de la casa del condenado, como así también el resto de los elementos (cañas, reeles, caja de herramientas, sillones) en inmediaciones y en el interior de su vivienda.

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Estela Ríos y Benito Sosa fueron vistos por última vez el 19 de diciembre de 2017 en Arroyo Leyes.

Estela Ríos y Benito Sosa fueron vistos por última vez el 19 de diciembre de 2017 en Arroyo Leyes.

"Contaba con los medios"

Para los jueces, el acusado contaba con la posibilidad de actuar con impunidad frente a dos personas a quienes superaba en estado físico, y llegaron al lugar desprevenidos ante un violento ataque. "Vasilovsky contaba con los medios y las herramientas para poder quitarles la vida a Estela y Benito, quienes además contaban con problemas en su salud y tenían visibilidad disminuida. Si bien podían desenvolverse tranquilamente en su vida cotidiana, y para salir a pescar, ante un violento ataque sorpresivo su posibilidad de defensa era nula", señala.

Además, los jueces destacaron en sus fundamentos por qué los buzos no lograron dar con los cuerpos de Estela y Benito. Indicaron que el acusado contaba con el conocimiento de cómo lograr deshacerse de los cuerpos de sus víctimas aprovechando las particularidades del lugar. Los buzos que participaron en la búsqueda explicaron que “es factible no encontrar el cuerpo porque el cuerpo flota por los gases que genera el estómago siempre y cuando estamos hablando de cuerpos en condiciones normales...entiendo que si le abren el estómago, no flotaría porque no generaría gases".

La búsqueda y la investigación

También destacaron la participación de los perros adiestrados con sus respectivos entrenadores pertenecientes a diversas ONG que se dedican a la búsqueda de personas y que han participado en diversos procedimientos de búsquedas de personas y restos humanos. “Ambos instructores brindan precisiones de los recorridos efectuados por los canes con distintas características y que los mismos han percibido en el lugar la presencia de la pareja durante todo el trayecto indicado y particularmente dentro del Paraje El Crespín donde se encuentra la vivienda del acusado”, señalaron en el escrito.

Las actitudes del acusado y la relación que mantenía con Estela y Benito, sobre quienes había realizado comentarios amenazantes delante de terceros que declararon en el juicio, fueron parte de los fundamentos de los magistrados. Por otra parte el tribunal tomó en consideración lo expuesto por la expareja del acusado, a quien una noche le dijo: "Yo te voy a matar a vos y al viejo degenerado como lo hice con la pareja esa, el hombre y la mujer que están desaparecidos”, declaró la mujer y agregó que Vasilovsky le dijo que la "iba a "cortar en pedacitos".

Descartan además que se pudiera haber producido una muerte accidental de la pareja. "Según el conocimiento de expertos y de haberse producido la inmersión de sus cuerpos en condiciones normales en el río, sus restos muy probablemente habrían aparecido flotando en el lecho del río; además la embarcación no contaba con el tapón de desagote, el que fue extraído intencionalmente, ya que dicho tapón cuenta con un doble seguro de cierre, tanto a presión como a rosca y no existe la posibilidad que el mismo pudiera salirse sino fuera por la intervención de una persona que lo extrajera de su posición”, señala el documento.

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El encono del condenado con Benito y Estela tiene raíz en que sus trabajos de cuidado de quintas que realizaba, fueron luego encargados a Benito. Esta falta de empleo complicó aún más la situación del baqueano, quien necesitaba recursos económicos para subsistir y para buscar una nueva vida.

Vasilosky venía transmitiendo su interés en irse a trabajar a la ciudad de Córdoba y para poder trasladarse necesitaba contar con recursos económicos suficientes que por ese entonces no tenía, presentándose en éstos momentos ésta pareja “como un claro blanco apetecible” para lograr su cometido. Buscaba despojarlos de sus pertenencias, lo que le reportarían un cierto beneficio económico, cargando con la posibilidad de segar la vida de los mismos y optando definitivamente por ésta alternativa.

Una persona violenta

También fue acreditado durante el debate que Vasilosky era una persona violenta que había mantenido discusiones con su ex pareja Morales propinándole maltratos físicos que fueran denunciados por ésta, pero además amenazas en las que indicaba que la mataría tal cual lo había hecho con la pareja.

Las amenazas proferidas contra Benito Sosa, hacen una sumatoria de condiciones que a consideración de los magistrados moldean la decisión y son sustento de las motivaciones que se presentan como desencadenantes de la reacción del acusado contra las víctimas altamente vulnerables; no sólo por concurrir al lugar donde éste vivía con absoluto desconocimiento de éstas circunstancias, sino que además por los propios impedimentos físicos que presentaban ambos que le reportaban una escasa posibilidad de defensa frente a cualquier agresión. Todo ello se presentaba como un campo propicio para que el acusado pueda dar rienda suelta a sus impulsos y arremeter contra sus víctimas.

Así, el acusado decide quitarles la vida a la pareja en ese lugar despoblado y sabiendo de la imposibilidad de ser advertidas tales circunstancias por persona alguna, valiéndose para ello de elementos propicios y adecuados para tal cometido. Todos estos elementos evaluados en su conjunto nos permiten inferir claramente y sin duda alguna, que existió una agresión desproporcionada y violenta del acusado respecto de sus víctimas, que utilizando los medios adecuados a su alcance les dio muerte y que además se deshizo de sus cuerpos.

"Estas circunstancias nos llevan claramente a la valoración de indicios unívocos, serios y concretos que nos permiten considerar que el acusado quitó la vida de Benito Sosa y Estela Ríos en ese paraje, que además seccionó sus cuerpos despojándolos de sus órganos, los cargó en el interior de la piragua y luego los arrojó al río. También se deshizo de la embarcación y para ello extrajo el tapón de desagote de la misma y con el sólo ingreso del agua por esa vía, se hundió fácilmente en el río frente a su rancho donde en dicho sitio contaba con una profundidad superior a los cuatro metros. Pero luego al día siguiente del 20/12/2017 la presencia policial en la zona de búsqueda y cercana a su rancho, donde pudo apreciar cómo comenzaron a encontrar elementos de la pareja, hizo que precipitara su decisión de retirarse rápidamente del lugar", resolvieron los jueces.

“Para nosotros, todos esos indicios nos llevan a la conclusión de que el acusado tuvo la ocasión, los medios y la intención de matar a Benito y Estela y además firme decisión de deshacerse de sus cadáveres para evitar cualquier compromiso con los mismos y nada hace pensar que pueda justificar tales desapariciones o que a ninguna otra persona se le pueden atribuir los crímenes”, cerraron.