La pandemia del coronavirus produjo una importante baja en la vacunación de calendario de los menores de edad y en las consultas de control pediátricas. Este comportamiento preocupa a los profesionales de la salud que observan con preocupación que la tendencia no se revierte del todo. Por un lado, se deja el camino librado para que viejas enfermedades que están controladas, como el sarampión, cobren protagonismo. Pero además, se da lugar a que patologías que pueden evitarse o prevenirse reaparezcan.
Desde el hospital de Niños Orlando Alassia confirmaron que en 2020 se registró una disminución del 50%. Actualmente, los menores vacunados representan el 60% del universo total: sólo un 10% más. "El año pasado estábamos muy bajo en relación a años anteriores, llegaba al 50% y ahora estamos en un 60% de los pacientes que habitualmente venían por el calendario a vacunarse", explicó el director del nosocomio, Osvaldo González Carrillo.
La filial Santa Fe de la Sociedad de Pediatría (SAP) reiteró la importancia de que los niños, en especial los menores de un año, completen el cronograma de vacunación y acudan a los controles periódicos. Durante el primer año de vida el niño recibe una vacuna por mes hasta el séptimo mes de vida. A partir de ese momento, la periodicidad se reduce, y reciben una al año y otra a los 15 meses.
"El año pasado se vio que durante la pandemia casi un 50% de los niños no concurrieron a sus controles pediátricos y presentaron carnet de vacunas incompletos. Este es un buen momento para retomar los controles con los pediatras, y completar vacunas atrasadas si las hay", recomendó la médica Lucila Ortellao, pediatra y presidenta de la filial Santa Fe de la SAP.
El director del hospital Alassia valoró el leve incremento de niños que hasta ahora acudieron al vacunatorio del nosocomio, que pasó del 50% del año pasado a un 60%. “Es muy importante completar el cronograma de vacunación, porque generalmente la mayor cantidad de vacunas se aplican en los menores de un año”, agregó. La vacunación facilitará que el niño genere los anticuerpos necesarios durante el resto de su vida, si bien en muchos casos se tendrán que aplicar refuerzos, también es el momento en que el chico tiene muy bajas defensas. “Estamos perdiendo la oportunidad de vacunar a los pacientes y dando la posibilidad de que empiecen a aparecer otras enfermedades”, sostuvo el director del nosocomio al advertir las consecuencias que puede generar el incumplimiento del cronograma.
En ese sentido coincidió Ortellao al destacar que tener el carnet de vacunas completo permite lograr la inmunidad de rebaño y proteger a la población. "No podes permitir que un chico tenga meningitis y sufra de secuelas porque no tenía las vacunas, si está disponible", ejemplificó la médica.
La falta de vacunación en niños puede derivar en el rebrote de enfermedades que hasta ahora no se observan, como son el sarampión o la tos convulsa, un cuadro que por ejemplo no se registró entre los pacientes del Alassia. "Pero si la vacunación es baja, probablemente el año que viene o el otro, empecemos a verla. Eso paso hace algunos años", recordó González Carrillo.
Y agregó: "Cualquier vacuna es buena, porque si aparece de nuevo sarampión o la varicela, u empezamos con otra enfermedad. Vamos a tener aparte del covid, otras patologías que van a dificultar sobre todo la atención médica y complicará a los pacientes".
Ortellao hizo especial hincapié en otro factor que preocupa a la comunidad médica: los controles pediátricos periódicos. En el primer año de vida el niño se controla una vez al mes, después del primer año se debe acudir al médico una vez cada tres meses. A partir de los dos y hasta los tres, tiene que controlarse cada seis meses. A partir de los tres años los controles se realizan una vez al año.
“El año pasado eso no sucedió, con suerte se veía a los recién nacidos, pero se dieron casos de chicos recién nacidos que acudían al consultorio cada cuatro meses. Eso es mucho tiempo”, evaluó la consultada que recalcó la importancia de la prevención durante los primeros meses de vida ante la posible presencia de patologías. “Si el paciente tiene una enfermedad o un trastorno y no se ve, es algo que se puede detectar en la consulta. El tiempo en un bebe es oro para todo lo que esté relacionado con el desarrollo. Muchos controles se perdieron”, sostuvo con preocupación.
El doctor González Carrillo recomendó completar el esquema de vacunación en los niños, esto puede hacerse asistiendo al centro de salud más cercano o en el hospital de Niños Orlando Alassia, en donde el vacunatorio funciona de 7.30 a 15.00 de la tarde. Los interesados pueden acercarse y consultar con el personal que verificará que vacuna esta aplicar.
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