Cáncer de próstata: por qué la detección temprana puede elevar las chances de cura hasta el 90%

Cada 11 de junio se conmemora el Día Mundial del cáncer de próstata, una enfermedad que afecta a uno de cada ocho hombres y cuya detección temprana puede ser clave para la cura.

En Argentina, el cáncer de próstata es el tumor más diagnosticado en varones y ocupa el tercer lugar entre las causas de muerte por cáncer.

En Argentina, el cáncer de próstata es el tumor más diagnosticado en varones y ocupa el tercer lugar entre las causas de muerte por cáncer.

Cada 11 de junio se conmemora el Día Mundial del cáncer de próstata, una fecha destinada a concientizar sobre la enfermedad más frecuente entre los hombres. Los especialistas coinciden en que la consulta precoz y los controles regulares permiten detectar el tumor en etapas iniciales, cuando las posibilidades de curación son significativamente mayores.

En Argentina, el cáncer de próstata es el tumor más diagnosticado en varones y ocupa el tercer lugar entre las causas de muerte por cáncer, detrás del cáncer de pulmón y del colorrectal.

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Los controles permiten detectar el cáncer de próstata antes de que aparezcan síntomas.

Los controles permiten detectar el cáncer de próstata antes de que aparezcan síntomas.

Las estadísticas muestran que uno de cada ocho hombres recibirá un diagnóstico de esta enfermedad a lo largo de su vida. Aunque su incidencia aumenta con la edad, puede desarrollarse durante años sin presentar síntomas evidentes.

Cáncer de próstata: por qué la detección temprana es fundamental

Uno de los principales desafíos del cáncer de próstata es que los síntomas suelen aparecer cuando la enfermedad ya está avanzada.

Por esa razón, los especialistas insisten en la importancia de realizar controles periódicos incluso cuando no existen molestias o señales de alerta.

La detección temprana permite identificar el tumor cuando aún está localizado y puede alcanzar hasta un 90% de posibilidades de cura.

La recomendación general es comenzar con los controles médicos entre los 40 y 45 años en personas con antecedentes familiares y, como mínimo, a partir de los 50 años para el resto de la población.

En la provincia de Santa Fe, la tasa de mortalidad por cáncer de próstata supera los 13 fallecimientos cada 100.000 habitantes.

Cáncer de próstata: cuáles son los síntomas más frecuentes

Cuando la enfermedad presenta síntomas, los más habituales son:

  • Dificultad para orinar.
  • Necesidad de orinar con mayor frecuencia.
  • Flujo urinario débil o interrumpido.
  • Presencia de sangre en la orina.
  • Sangre en el semen.

Sin embargo, muchos pacientes pueden permanecer asintomáticos durante años.

La ausencia de síntomas no significa ausencia de enfermedad, por lo que los controles siguen siendo la principal herramienta de diagnóstico.

Cáncer de próstata: factores de riesgo y prevención

Aunque no existe una forma de prevenir completamente el cáncer de próstata, algunos factores pueden influir en su aparición o evolución.

Entre ellos se encuentran:

  • Edad avanzada.
  • Antecedentes familiares.
  • Consumo de tabaco.
  • Consumo excesivo de alcohol.
  • Dieta poco saludable.
  • Sedentarismo.

Los especialistas recomiendan mantener un peso adecuado, incorporar frutas y verduras a la alimentación y realizar actividad física de manera regular.

Además, los controles urológicos anuales son fundamentales para detectar cualquier alteración de manera temprana.

Cáncer de próstata: cuáles son los tratamientos disponibles

Cuando el cáncer se detecta en etapas localizadas, existen diferentes alternativas terapéuticas con altas tasas de éxito.

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En los últimos años, los avances tecnológicos permitieron desarrollar procedimientos menos invasivos.

En los últimos años, los avances tecnológicos permitieron desarrollar procedimientos menos invasivos.

Los tratamientos más utilizados son:

  • Cirugía.
  • Radioterapia.
  • Tratamientos focales.

En los últimos años, los avances tecnológicos permitieron desarrollar procedimientos menos invasivos. Entre ellos se destaca la cirugía robótica, que reduce secuelas y mejora la recuperación de los pacientes.

También evolucionó la radioterapia, que hoy permite administrar dosis más precisas y disminuir la cantidad de sesiones necesarias, reduciendo los efectos secundarios sobre órganos cercanos como la vejiga y el recto.

Otra opción disponible en casos seleccionados es el tratamiento focal mediante HIFU (ultrasonido focalizado de alta intensidad) o crioterapia, técnicas que apuntan exclusivamente a la zona afectada por el tumor para preservar mejor la función urinaria y sexual.

Los especialistas destacan que la elección del tratamiento depende del estadio del tumor y de las características particulares de cada paciente.

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