El éxito de este postre reside en su sencillez: vainillas empapadas en licor que se intercalan con una crema suave. Al igual que sucede con la tarta de chocolate sin horno, la clave está en el tiempo de reposo, que permite que los bizcochuelos absorban el líquido y logren esa textura "borracha" característica.
Es una opción sumamente versátil, ya que podés ajustar la intensidad del alcohol según el gusto de tus invitados, utilizando desde Oporto o Moscato hasta opciones más suaves.
Para que el armado sea un éxito y las capas queden bien definidas, seguí este método de 5 pasos:
Ingredientes principales: 2 paquetes de vainillas, vino dulce (Oporto o Moscato), 500 g de dulce de leche y 250 g de queso crema.
Humedad justa: pasá las vainillas rápidamente por el licor mezclado con un poco de agua. No las dejes sumergidas demasiado tiempo para que no se desarmen.
La crema: batí el dulce de leche con el queso crema y un toque de crema de leche hasta lograr una mezcla homogénea y firme.
El armado: en una fuente rectangular, intercalá una base de vainillas con una capa generosa de crema. Repetí el proceso hasta terminar los ingredientes.
Frío obligatorio: decorá con chocolate rallado o cacao y llevá a la heladera por al menos 2 horas antes de servir.
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Variantes para personalizar tu receta
Podés sumar frutas frescas como frutillas o bananas entre las capas para aportar frescura, o utilizar vainillas de chocolate para un sabor más intenso.