El uso de la sidra como adobo y humectante durante la cocción es una técnica poco difundida que está ganando adeptos en las peñas parrilleras. Esta bebida de manzana aporta una acidez equilibrada que ayuda a romper las fibras de la carne, volviendo al costillar mucho más tierno, mientras que sus azúcares naturales crean una costra caramelizada y un aroma irresistible que el vino o el vinagre no logran alcanzar.
El asado perfecto: claves para un fin de semana inolvidable.
Costillar a la parrilla con sidra: el truco para lograr un sabor caramelizado y carne tierna
Paso a paso: cómo cocinar el costillar con sidra
Para que esta receta sea un éxito, la clave es la paciencia y el rociado constante. Estas son las entidades principales y los tiempos que tenés que respetar:
Elegí un costillar de entre 4 y 6 kilos con grasa pareja.
Salpimentá la carne y verté medio vaso de sidra sobre ella. Dejala reposar 20 minutos antes de llevarla al fuego para que absorba el sabor.
Colocá el costillar con los huesos hacia abajo a unos 40 cm de las brasas. Cociná así durante 2 horas y media a fuego moderado.
Cada 30 minutos, rociá la carne con un chorrito de sidra. Esto evita que se seque y potencia el efecto del caramelizado.
Da vuelta la pieza y dorá el lado de la carne por unos 20 o 30 minutos finales.
Para saber si el asado con sidra está en su punto, clavá un cuchillo entre las costillas: debe entrar sin resistencia y la grasa tiene que verse derretida. Un paso fundamental que muchos olvidan es dejar reposar el costillar 10 minutos antes de cortarlo; esto permite que los jugos se redistribuyan y el sabor dulce y tostado de la sidra se asiente en cada fibra. Acompañalo con una ensalada criolla o papas a la provenzal para generar un contraste perfecto con el dulzor de la carne.