Esta técnica permite que la bebida libere vapor de manera constante desde el interior de la cavidad, hidratando la fibra de la carne mientras el calor del horno se encarga de dejar la piel dorada y crocante. Es una solución económica y eficaz que transforma un plato básico en una experiencia gourmet.
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Paso a paso: cómo aplicar la técnica de Jordi Roca en casa
Para que esta receta funcione, no solo importa la cerveza, sino también el tratamiento previo de la piel y el uso de las especias adecuadas:
- Prepará un bol con pimentón dulce y picante, mostaza en polvo, azúcar morena (para caramelizar), sal y hierbas como el tomillo.
- Antes de empezar, secá bien el pollo con papel de cocina. "Este paso ayuda a que la piel no quede hervida", asegura el método del chef, favoreciendo el acabado crocante.
- Abrí una lata de 330 ml y colocala en el centro de una bandeja estable. Con cuidado, introducí la lata en la cavidad del pollo hasta que quede erguido y firme.
- Horneá a 180 °C durante una hora. Gracias al vapor de la cerveza, no hace falta abrir el horno para "regar" el pollo, manteniendo el calor constante.
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El toque final: reposo y servicio seguro
Una vez que el pollo está dorado, es vital dejarlo reposar unos minutos antes de cortarlo. Este descanso permite que los jugos se redistribuyan y no se pierdan al primer contacto con el cuchillo. Jordi Roca advierte tener mucha precaución al retirar la lata, ya que el líquido y el metal conservan altas temperaturas. El resultado es una carne que se deshace, impregnada sutilmente por el aroma de la malta y protegida por una costra de especias irresistible.