menu
search
Recetas recetas gastronómicas | Recetas saludables |

Caldo de huesos: la receta milenaria que ganó fama por sus beneficios

Un secreto que pasa de generación en generación y ahora vuelve a estar de moda. Cómo hacer en casa este caldo poderoso y nutritivo.

En un mundo donde lo natural gana terreno frente a lo procesado, la receta de caldo de huesos se convirtió en uno de los grandes protagonistas de las cocinas conscientes. No es una moda nueva: esta preparación ancestral fue durante siglos una de las formas más económicas y saludables de aprovechar todo el valor nutricional de los animales.

Receta de caldo de huesos, una preparación milenaria

Hoy, se reinventa como un superalimento que gana seguidores entre quienes buscan fortalecer el sistema inmunológico, mejorar la digestión o simplemente alimentarse mejor.

Su preparación es sencilla, aunque requiere paciencia. A fuego lento y durante varias horas, los huesos de vaca, pollo o cerdo liberan colágeno, minerales y aminoácidos que dan como resultado un caldo reconfortante, sabroso y cargado de propiedades. Se puede tomar solo, como bebida caliente, o usar como base para sopas, risottos y guisos.

LEER MÁS ► La receta de pechuga de pollo al limón rico, liviano y con solo 220 calorías

Receta de caldo de huesos (3)
El caldo de hueso sirve es llamado también como "levantamuertos".

El caldo de hueso sirve es llamado también como "levantamuertos".

Además de ser rico en sabor, el caldo de huesos tiene un fuerte respaldo de la medicina natural. Muchos lo consideran ideal para quienes sufren molestias articulares, problemas intestinales o debilidad inmunológica. Incluso se lo asocia a planes detox, por su capacidad para regenerar tejidos y nutrir desde adentro.

Cómo hacer caldo de huesos casero

Ingredientes:

  • 1,5 kg de huesos (de res, pollo o cerdo, preferentemente con tuétano)
  • 2 zanahorias
  • 1 cebolla
  • 2 ramas de apio
  • 2 dientes de ajo
  • 1 cucharada de vinagre de manzana (ayuda a extraer los minerales)
  • Sal, pimienta y hierbas a gusto (laurel, romero, tomillo)
  • Agua suficiente para cubrir los ingredientes

LEER MÁS ► Alfajorcitos de maicena en 40 minutos con la receta de Claudia Villafañe

Preparación:

  • Tostar los huesos (opcional): podés hornearlos 20 minutos a 200°C para potenciar el sabor.
  • Agregar todos los ingredientes en una olla grande o en olla de cocción lenta.
  • Cubrir con agua y llevar a hervor. Luego, bajar el fuego y cocinar entre 8 y 24 horas, retirando la espuma que se forma en la superficie.
  • Colar y conservar. Una vez frío, podés guardarlo en frascos de vidrio en la heladera hasta una semana, o en el freezer hasta 3 meses.
Receta de caldo de huesos (2)
El caldo de hueso sirve para protegerse de las bajas temperaturas, brindando una gran cantidad de colágeno.

El caldo de hueso sirve para protegerse de las bajas temperaturas, brindando una gran cantidad de colágeno.

Consejos para un mejor resultado

  • Si usás huesos de pollo, sumá también las patas: son ricas en colágeno.
  • Para una versión más liviana, desgrasá el caldo una vez frío retirando la capa sólida de grasa que se forma en la parte superior.
  • Podés enriquecerlo con cúrcuma, jengibre o miso si buscás un perfil más oriental y aún más antioxidante.

LEER MÁS ► Cómo hacer budín de yogur griego sin azúcar: la receta fácil y saludable con solo 3 ingredientes

Por qué todos hablan del caldo de huesos

Además de sus nutrientes, muchos destacan que el caldo de huesos tiene un efecto reparador tanto para el cuerpo como para el ánimo. En tiempos donde el estrés y la mala alimentación afectan la salud digestiva, esta bebida tibia y reconfortante ofrece una solución tan simple como efectiva. Algunos nutricionistas lo recomiendan como parte de un desayuno energético, mientras que otros lo sugieren como colación nocturna para favorecer el descanso.

El boom del caldo de huesos también llegó a los influencers del bienestar, con recetas personalizadas, versiones veganas (a base de hongos y algas) y hasta suplementos en polvo. Sin embargo, nada reemplaza el sabor de un caldo casero, hecho a fuego lento, con ingredientes reales y un poco de paciencia.