Tras la imputación de un joven de 22 años como presunto autor del homicidio de Carlos Alberto “Pelusa” Farías, el arbolito cuyo cadáver fue hallado en el depósito de un local de ropa de la peatonal santafesina, persisten las dudas sobre el móvil del crimen y sobre los hechos posteriores: ¿por qué lo mataron y por qué dejaron su cuerpo oculto en ese lugar?
Este martes por la mañana, el fiscal de la Unidad de Homicidios del Ministerio Público de la Acusación (MPA) Estanislao Giavedoni imputó como autor de homicidio criminis causa a un joven de 22 años identificado como Augusto Joaquín Monzón, quien dijo ser prestamista.
De acuerdo a la información brindada por el funcionario del MPA, el móvil del asesinato de “Pelusa” Farías podría haber sido “gran negocio” que salió mal. A seis días del crimen y a cuatro días del hallazgo del cuerpo, aún no está claro cómo ocurrieron los hechos que por estas horas conmocionan a la ciudad de Santa Fe.
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Según pudo reconstruir AIRE, Farías salió de su casa el miércoles 21 de febrero en horas del mediodía para concretar un “gran negocio”, según relataron sus familiares. Nunca más volvió. Cuando radicaron la denuncia de pedido de paradero, “Pelusa” yacía sin vida en el depósito de un local de venta de ropa situado en peatonal San Martín al 2600, en pleno microcentro de la ciudad.
El cuerpo del cambista, de 57 años, fue encontrado el viernes 23 por la tarde por agentes de la División de Trata de Personas, que llegaron al lugar tras reconstruir las últimas horas de la víctima a través de los videos de las cámaras de vigilancia ubicadas en la zona.
Este martes, en una audiencia celebrada en los tribunales de Santa Fe, Augusto Joaquín Monzón fue imputado por el delito de homicidio criminis causa. La hipótesis del fiscal Giavedoni es que el joven se encontró con Farías en la peatonal, ingresaron juntos al local “California Bay”, cerca de las 13:30 del miércoles 21, dos horas más tarde el joven se retiró solo. Para entonces, “Pelusa” ya estaba muerto.
Las pericias indican que, dentro del local, Monzón golpeó en reiteradas oportunidades a Farías en la zona del rostro y del cráneo. En el lugar, la policía secuestró un martillo que habría sido usado por el atacante. Luego, el joven arrastró el cuerpo sin vida de Farías por un pasillo hasta el depósito, donde lo ocultó detrás de bolsas de mercadería.
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Antes de irse de la escena del crimen, Monzón limpió los rastros de sangre, se llevó el celular de la víctima y un monto de dinero que aún no pudo ser establecido: una de las claves de la investigación. No obstante, en una requisa realizada en el local los investigadores encontraron el bolso tipo morral de la víctima con 200 dólares en su interior, en billetes de baja nominación.
El fiscal Giavedoni pidió que Monzón continúe en prisión preventiva porque enfrenta la pena más grave que establece el código penal, la prisión perpetua, y que no cuenta ni con arraigo familiar ni con arraigo laboral, por lo que podría fugarse del proceso.
La familia de la víctima pidió que la Justicia investigue al resto de los involucrados. Cabe recordar que el viernes 23, cuando hallaron el cuerpo de Farías, la policía detuvo a otras dos personas que ya recuperaron su libertad, pero todavía no se encuentran desvinculadas de la investigación.
Se trata de los dos empleados del local, un muchacho y una chica, que declararon en la causa y ayudaron a identificar a Monzón. La joven que fue liberada el sábado por la mañana es la pareja o expareja del imputado y prestó declaración en presencia de su abogado defensor.
Crimen del arbolito en la peatonal de Santa Fe: la palabra del fiscal
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