Las claves detrás de un dato inusual: por qué Santa Fe es la ciudad que menos se expandió en Argentina
Un informe sobre el conglomerado Santa Fe expuso cómo las inundaciones, la densidad y la planificación marcaron su crecimiento urbano.
Días atrás, el intendente Juan Pablo Poletti encabezó la presentación oficial del proceso participativo de Entornos Urbanos Ribereños.
Mientras gran parte de las ciudades en Argentina crecieron de manera acelerada y desordenada durante los últimos años, Santa Fe apareció en un reciente informe nacional con un comportamiento completamente distinto: fue el conglomerado urbano que menos expandió su "mancha urbana" en todo el país.
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El dato surge de un estudio elaborado por la Fundación Tejido Urbano, que analizó el crecimiento territorial de las principales ciudades argentinas entre 2018 y 2024. Según el trabajo, el aglomerado santafesino creció apenas un 0,30% anual en superficie urbanizada, mientras que el promedio nacional fue del 0,87%. Además, la población aumentó a un ritmo superior al de la expansión territorial, lo que derivó en un incremento de la densidad urbana.
Santa Fe como la ciudad que menos expandió su mancha urbana
El informe fue presentado días atrás en la capital provincial, en el marco del debate impulsado por la Municipalidad de Santa Fe sobre los entornos urbanos ribereños y la planificación futura de sectores vinculados al agua. Según explicó Fernando Álvarez de Celis, director ejecutivo de la Fundación Tejido Urbano, en diálogo con AIRE, la “mancha urbana” refiere al espacio físico que ocupan las ciudades y a su crecimiento horizontal.
“La mancha urbana es el espacio físico que ocupan las ciudades y es su extensión en horizontal. Es decir, cómo crecen las manzanas, las parcelas y, por supuesto, la población que está sobre ella”, señaló.
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El especialista sostuvo que, en términos generales, las ciudades argentinas tienden a expandirse sin demasiada planificación. “ Las ciudades argentinas tienden a expandirse en horizontal porque no tienen una buena planificación y crecen como pueden o sin tener una planificación previa ”, afirmó.
Según indicó, uno de los principales problemas detectados por el estudio es que gran parte de esas expansiones se producen con baja densidad poblacional y sin infraestructura suficiente. “Gran parte de ese crecimiento está hecho sin infraestructura o, en el mejor de los casos, con infraestructura no conectada al resto de la ciudad, con lo cual termina siendo muy caro y poco eficiente”, explicó.
El caso particular de Santa Fe
El informe de Tejido Urbano señala que el aglomerado santafesino sumó apenas 2,1 kilómetros cuadrados de nueva superficie urbanizada durante el período analizado. A la vez, la densidad pasó de 44,2 a 45,1 habitantes por hectárea.
El conglomerado incluye a Santa Fe, Santo Tomé, Recreo, Arroyo Leyes, San José del Rincón, Sauce Viejo y Ángel Gallardo. Dentro de ese esquema aparecen dinámicas urbanas distintas según cada zona. Mientras el núcleo urbano de la capital provincial mantiene densidades más altas, sectores como Arroyo Leyes o Sauce Viejo conservan ocupaciones mucho más dispersas.
“La ciudad que menos crece en expansión, no solamente el municipio Santa Fe sino también los municipios colindantes, nos muestran que creció 1,8%. Eso, por un lado, habla bien ”, indicó Álvarez de Celis.
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Según planteó, el dato no debe interpretarse únicamente como un menor crecimiento, sino también como un proceso de ocupación territorial diferente al de otras ciudades argentinas. “ Habla de una ocupación mucho más ordenada del territorio ”, sostuvo.
El especialista explicó además que, aunque Santa Fe tuvo un crecimiento poblacional menor, aumentó su densidad urbana.
En paralelo, el informe destaca otro fenómeno que aparece con fuerza en Santa Fe: el crecimiento de la construcción formal y en altura en el área central de la ciudad. Según la Fundación Tejido Urbano, el 75% de la construcción de la capital provincial está destinada a edificios de vivienda. El trabajo también remarca que gran parte de la demanda inmobiliaria se concentra en sectores céntricos vinculados a universidades, oficinas gubernamentales y zonas de alquileres.
Las inundaciones y el límite territorial
Otro de los factores que aparecen en el análisis tiene que ver con las características geográficas e históricas de Santa Fe y su relación con el agua. “Hay que tener en cuenta la situación particular de Santa Fe y su proceso de inundación, que le impide crecer en lugares malos ”, sostuvo Álvarez de Celis.
“Las inundaciones que tuvo marcaron en qué lugar no había que asentar a la población”, afirmó.
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El informe también menciona que en sectores del corredor costero este, como San José del Rincón y Arroyo Leyes, el crecimiento urbano se dio principalmente mediante ocupación de parcelas vacantes ya urbanizadas y no mediante grandes expansiones territoriales.
En esas zonas, agrega el estudio, la amenaza hídrica funciona como un condicionante directo sobre el avance urbano. “En otras ciudades argentinas pasa lo mismo y terminan creciendo en esos lugares bajos y después se termina inundando, con lo cual el control territorial es una buena noticia para Santa Fe y que su crecimiento se ha planificado también”, señaló el urbanista.
Barrios cerrados, loteos y expansión periférica
El informe también analiza el desarrollo de barrios cerrados y urbanizaciones privadas, una de las principales formas de expansión periférica en muchas ciudades argentinas.
En el caso santafesino, la mayor concentración de countries y barrios cerrados aparece en Santo Tomé, sobre el eje de la autopista Rosario-Santa Fe. Sin embargo, el trabajo señala que entre 2018 y 2024 ese crecimiento fue bajo en comparación con otras ciudades del país. “Cada vez ocupan un rol más importante”, indicó Álvarez de Celis sobre este tipo de desarrollos.
Según explicó, uno de los problemas que se repite en Argentina es el avance de loteos sin infraestructura suficiente. “Hoy es el gran proceso que está viviendo la Argentina: una falta de planificación y sobre todo una presión de los desarrolladores inmobiliarios para crecer independientemente de la planificación”, afirmó.
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Y agregó: “ El gran problema que genera eso es que ese desarrollo residencial después vende los lotes y, cuando falta infraestructura, la reclaman al gobierno local ”.
El informe menciona además procesos de expansión mediante loteos continuos en zonas del norte del aglomerado, especialmente en Monte Vera y Recreo, aunque aclara que se trata de superficies relativamente pequeñas y de consolidación lenta.
El crecimiento de barrios populares
Otro de los fenómenos analizados por la Fundación Tejido Urbano es el crecimiento de barrios populares dentro del aglomerado santafesino.
Actualmente existen 93 barrios populares registrados en el ReNaBaP, donde residen más de 21 mil familias. Según el estudio, gran parte de esos asentamientos se ubican en bordes urbanos y zonas cercanas a ríos y lagunas.
Pese a eso, el relevamiento satelital realizado por la fundación detectó que el crecimiento territorial de esos barrios fue menor al registrado en otras ciudades argentinas y que, en muchos casos, predominó la densificación interna antes que la expansión del perímetro urbano.
“La alerta que hacemos nosotros es con ese crecimiento residencial que no está atado a infraestructura porque después termina siendo una deuda social que absorbe toda la sociedad local”, sostuvo Álvarez de Celis.
El debate actual sobre la planificación urbana
La discusión sobre cómo debe crecer Santa Fe aparece actualmente en agenda dentro de la Municipalidad. Días atrás, el intendente Juan Pablo Poletti encabezó la presentación oficial del proceso participativo de Entornos Urbanos Ribereños, una iniciativa orientada a debatir posibles usos y desarrollos urbanos en sectores vinculados al agua.
“Los entornos urbanos ribereños son una figura nueva que nos permite proyectar la ciudad mirando al río. El desafío es aprender a convivir con él, comprender su dinámica y transformar esa relación en una fortaleza ”, afirmó Poletti.
La propuesta busca construir consensos para futuras regulaciones urbanas y ambientales vinculadas a zonas ribereñas, humedales y sistemas hídricos. “Queremos tener un nuevo marco normativo que reconozca el valor estratégico de las áreas ribereñas y promueva políticas que garanticen el derecho a la ciudad”, sostuvo el intendente.
En ese marco, Álvarez de Celis remarcó la importancia de definir qué áreas pueden urbanizarse y cuáles deben preservarse.
“La planificación urbana permite establecer lugares donde no se permita urbanización y otros donde sí, pero de manera planificada y con servicios”, afirmó. Y concluyó: “No hay que crecer ni mucho ni poco, hay que crecer bien, y esos son los datos que nos pasan de Santa Fe ”.









