Los "narco policías" de Esperanza usaban información de las denuncias para organizar la venta de drogas
Los policías Cosentini y Rosales fueron condenados a través de un juicio abreviado. El fallo alcanza a los últimos dos civiles detenidos en la causa.
Los policías se nutrían de las denuncias en el Buzón de la Vida en Esperanza para sus actividades de narcotráfico
La Justicia federal de Santa Fe condenó a dos “narco policías” de Esperanza, involucrados en una causa que alcanza a otros agentes de la Brigada de Drogas de Las Colonias, por organizar la venta de estupefacientes en Las Colonias y la zona.
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Se trata de los policías Matías Cosentini y Néstor Oscar Rosales, quienes llegaron a esta instancia tras una apelación que impidió su elevación junto con las actuaciones de los demás involucrados. El fallo también condena a Miguel Ángel Duarte y Walter Jorge Winkelmann, quienes fueron detenidos después de la elevación a juicio referida.
Cosentini y Rosales fueron condenados por organizar el tráfico de estupefacientes en Esperanza y la zona. Para ello habilitaban el comercio al menudeo en diferentes puntos de venta -búnkeres- a cambio de dinero. Los agentes accedían a la información a través de las denuncias que recibían en la sede policial, en especial a través del denominado “Buzón de la vida”.
En tanto, Duarte y Winkelmann se desempeñaban el rol de "mano ejecutora" dentro de la asociación ilícita. Su función principal era la gestión de puntos de venta de estupefacientes al menudeo, conocidos como "kioscos" o "búnkeres”.
Ellos eran los encargados del narcomenudeo en la zona de actuación de la banda: recibían el estupefaciente de los “narco policías” o por otros distribuidores que recibían la orden de los agentes, y comercializaban ese material.
Confabulación para vender drogas en Esperanza
El reciente fallo lleva la firma del juez de la Cámara federal José María Escobar Cello, e impone condenas de uno a cinco años de prisión, e inhabilitación especial.
Rosales se desempeñaba como jefe de la División Regional Operativa nro 2 de Las Colonias, y fue condenado como autor del delito de confabulación para el tráfico de estupefacientes a un año de prisión en suspenso. En tanto Cosentini, que era suboficial de la Brigada, recibió la misma condena que fue unificada con una condena anterior y deberá cumplir cinco años en prisión.
En tanto, Winkelmann fue condenado a tres años de prisión por ser parte de la asociación ilícita, y Duarte fue condenado a cuatro años por ser parte de la banda y por tenencia de estupefacientes con fines de comercialización.
La banda operaba como una asociación ilícita estable integrada por jefes y agentes de la Policía de Santa Fe (como el ya condenado Lucas Nos, Rosales y Cosentini) en connivencia con civiles (como Duarte y Winkelmann), quienes actuaban como la "mano ejecutora" en el territorio.
Estos civiles eran los encargados de gerenciar puntos de venta minorista en diversas localidades del departamento Las Colonias, principalmente en Esperanza y Franck, pero también en San Carlos, Progreso, Las Tunas y San Agustín.
Según estableció la investigación federal, los policías Nos, Cosentini y la ya condenada María Belén Muratore compraron droga al narco Daniel Segovia, cuanto menos desde septiembre del 2022 hasta el 23 de mayo del 2023. Luego, distribuían el material entre los búnkeres que tenían bajo su control
Por su parte, los encargados de estos puntos de venta no solo pagaban por la droga recibida, sino que abonaban a los policías una "cuota" semanal o mensual en concepto de "habilitación" para ejercer la actividad y "protección".
Como contraprestación por los pagos, los policías involucrados evitaban investigar los búnkeres de la red y filtraban información sobre allanamientos u operativos de otras fuerzas de seguridad para que los vendedores pudieran "fondear" la mercancía.
La investigación permitió corroborar que la banda utilizaba el aparato estatal para sacar de circulación a otros vendedores que no formaban parte de su red o que no pagaban la cuota. Esto se hacía impulsando investigaciones que terminaran en allanamientos con "resultado positivo" contra los rivales.
En esta misma línea, los policías utilizaban información privilegiada sobre allanamientos legítimos para extorsionar a vendedores externos, avisándoles previamente a cambio de dinero ("sacarle una moneda", se lee en las conversaciones).
De las pericias telefónicas realizadas a los celulares secuestrados, se desprende que la organización operaba con mentalidad empresarial, refiriéndose a sí misma como "la empresa" o "pyme", y que tenían planes de expansión constantes, coordinando viajes a otras ciudades para "reclutar miembros" y abrir nuevas "sucursales".
Cuando aparecían competidores molestos (como un narco apodado "Culebra"), los policías coordinaban con los civiles el envío de "pibes" o "soldaditos" para realizar acciones físicas o dar "sustos" y así mantener el control territorial.
Finalmente, el dinero obtenido de las cuotas y la venta de estupefacientes se distribuía internamente entre los miembros de la dependencia policial involucrados, asegurando la cohesión y permanencia de la organización.
Todos los condenados
- Matías José Cosentini: Fue condenado a un año de prisión por los hechos de este juicio, pero debido a una condena previa, se le impuso una pena única de cinco años de prisión de cumplimiento efectivo. Además, se le dictó una inhabilitación especial por el doble de tiempo de la condena.
- Miguel Ángel Duarte: Recibió una pena de cuatro años de prisión de cumplimiento efectivo y una multa de cuarenta y cinco (45) unidades fijas. El tribunal también mantuvo su declaración de reincidencia.
- Walter Jorge Winkelmann: Fue condenado a tres años de prisión de cumplimiento efectivo.
- Néstor Oscar Rosales: Se le impuso la pena de un año de prisión, cuyo cumplimiento quedó en suspenso. Durante dos años deberá cumplir reglas de conducta, como fijar residencia y abstenerse del uso de estupefacientes o del abuso de bebidas alcohólicas.
En 2025 habían sido condenados:
- Lucas Gabriel Nos: Ex subcomisario, condenado a cuatro años y diez meses de prisión.
- Sol Micaela Morel: Condenada a la pena de tres años de prisión.
- Daniel Carlos Segovia, María Belén Muratore, Andrés Avelino Belizán, Andrea Delfina Córdoba y Rocío Guadalupe Córdoba también figuran como ya condenados por su participación en la asociación ilícita en la sentencia del 19 de noviembre de 2025








