A diez años del atrincheramiento de un policía en la Costanera que mantuvo en vilo a Santa Fe
La noche del 16 de julio de 2016 un policía de Santa Fe se acuarteló en la zona de la rotonda de la Costanera.
Los policías cercaron la zona donde se atrincheró el agente, una década atrás
En medio de una crisis de nervios y angustia, el policía santafesino Pablo Cejas se atrincheró en un bar de la rotonda de la Costanera de Santa Fe. Eran cerca de las 19 del sábado 16 de julio de 2016.
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Cejas había cobrado notoriedad los últimos meses por haber denunciado bunkers de droga en la ciudad, y la complicidad de fuerzas de seguridad y de autoridades judiciales.
Aquella tarde noche de invierno, munido con su arma reglamentaria, el policía amenazó durante algunas horas con quitarse la vida y hasta efectuó disparos al aire en inmediaciones del restaurante ubicado en Javier de la Rosa y la avenida Almirante Brown.
Un policía atrincherado
Según las crónicas periodísticas de aquel día y los archivos de AIRE, presente con el móvil en el lugar, Cejas estaba dentro del local gastronómico cuando extrajo su pistola 9 mm. Ante el temor, la mayoría de las personas presentes, clientes y empleados, huyeron del lugar.
Una comisión del Comando Radioeléctrico arribó al lugar de manera inmediata, tras los llamados que alertaron lo que estaba ocurriendo. Los primeros policías en llegar cercaron la zona para detener el tránsito de vehículos y peatones, y se solicitó la presencia de fuerzas especiales: el Grupo de Operaciones Especiales, la Tropa de Operaciones Especiales de la Policía de Acción Táctica y la Agrupación Cuerpos trabajaron aquella fría tarde noche de hace diez años.
En la zona también estaban presentes algunos familiares de Cejas, su esposa y amigos de la fuerza, quienes intentaron ingresar al local para dialogar con el agente, tranquilizarlo y lograr que . Sin embargo, los policías que llevaban adelante el operativo les impidieron el ingreso.
Video ► La información del móvil de AIRE desde el lugar
Durante las tres horas y media de tensión que tuvo en vilo a la ciudad, el agente manifestó ser perseguido a causa de sus denuncias, y de estar amenazado de muerte.
Aquella noche el policía habló por AIRE: "Yo ya perdí todo, esposa, hijo, no me queda nada", dijo, y agregó: "Lo único que me queda es una pistola que la tengo en este momento en la garganta. Que mi sangre caiga derramada".
El policía también reclamó la presencia de fiscales en el lugar: cerca de las 21:30 llegaron al lugar Omar De Pedro y Roberto Apullán, del MPA. En ese momento, los agentes del Grupo de Operaciones Especiales ingresaron al local y redujeron al policía; finalmente, Cejas fue trasladado al Hospital Mira y López donde recibió asistencia médica.
Un año y un día después de este dramático episodio en la Costanera, el policía fue acribillado en un descampado en la zona norte de la ciudad por dos jóvenes que fueron condenados a través de un juicio abreviado. Un final cruel e inmerecido para un hombre que sólo buscaba mejorar la vida de los santafesinos.





