Un hombre de 36 años identificado como Juan Manuel Postiglione, quien se desempeñaba como cuidador en el hogar Casa Cuna, fue condenado a 12 años de prisión por el abuso sexual de uno de los niños a su cargo. Tras la condena, la fiscal Alejandra Del Río Ayala, quien llevó a cabo la investigación, advirtió que no hay forma de detectar a un abusador sexual, previo a la denuncia (pública o policial) que realice la víctima.
En este sentido, Del Río afirmó en una entrevista en el programa Creo que conduce José Curiotto por AIRE que "no hay forma de detectar a un abusador. Podemos percibir que estamos ante una situación de abuso, porque hay muchas veces que los niños empiezan a manifestar síntomas de diversas índoles, que son considerados indicadores específicos de abuso. Pero no podemos darnos cuenta de que estamos frente a una persona que abusa de niños o niñas".
Para la funcionaria del Ministerio Público de la Acusación, esa es la mayor dificultad, reconocerlo y aceptarlo cuando alguien lo denuncia. "Es uno de los delitos que mayor resistencia tiene por parte de los familiares cuando se enteran de que un hermano, un tío, un padre o amigo está acusado de un delito así, sobre todo cuando tienen una imagen social muy buena", dijo.
Específicamente del caso del Casa Cuna, dijo que no tiene el dato de cómo se selecciona el personal, pero sí que el condenado era uno de los cuidadores, que los niños y niñas tenían como referencia: "Estas personas para ellos son como tíos y tías, que más allá de ser personas que formalmente están a cargo del cuidado. Lo cierto es que son casi familiares, son las personas que cuidan de sus necesidades básicas, que los ayudan con la tarea, son el nexo con la escuela, con lo cual hay un vínculo más familiar que formal", reflexionó Del Río.
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Consultada acerca de si una persona condenada por abuso sexual, luego de cumplir su condena cambia su accionar, dijo que no hay estudios serios que le sirvan de sustento para responder, pero que desde su experiencia y de lo que trabaja con los profesionales que están en el equipo del Servicio Penitenciario, "la mayoría no cambia". Aunque reparó en que "no podemos generalizar, meter a todos en la misma bolsa no es justo, pero en su mayoría no cambia".
Al respecto afirmó que de eso dan cuenta las reincidencias que hay en este tipo de delito, y también la falta de reconocimiento de lo que se hizo. Además contó dos casos que le impactaron mucho, que se resolvieron mediante un juicio abreviado, en los que los condenados lloraron, mostraron arrepentimiento y pidieron perdón, es decir que reconocieron realmente que hicieron algo que está mal.
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"Esas son personas que pueden hacer una terapia y trabajarlo, después hay casos que lo niegan completamente. En este caso de Casa Cuna reconoció los hechos, admitió su culpa y por eso se pudo hacer un procedimiento abreviado. Si no es imposible, hay que seguir hasta el juicio oral", sostuvo la fiscal.
Acerca de la cantidad de denuncias realizadas por semana por abuso, aseguró que son entre 15 y 20 por semana, pero más allá de si quedan o no imputados en el momento, son casos que tienen una complejidad extra, porque muy leve que sea el abuso en términos del código penal y la calificación, siempre son graves y dejan marcas en los niños o niñas, y en las familias.
La condena se dio a través de un juicio de procedimiento abreviado en el que Postiglione admitió haber atacado a la víctima en reiteradas oportunidades durante dos años. La sentencia fue dictada por los jueces Héctor Gabriel Candioti, José Luis García Troiano y Luis Octavio Silva. En la resolución los jueces sostuvieron que se pudo acreditar la ocurrencia de los hechos como fueron planteados desde la Fiscalía y la responsabilidad penal del condenado.
Sótano oscuro
Postiglione -que era conocido por los niños cono “Titi”- quedó en prisión preventiva en enero del 2020, en una audiencia en la que se ventilaron detalles de la investigación. Los hechos perpetrados por el condenado tuvieron lugar entre el 2017 y 2019, mientras el niño víctima de los hechos cursaba la escuela primaria.
“Titi” amenazaba al niño con encerrarlo en el sótano del hogar si le contaba a alguien lo que sucedía. Postiglione cometió los ataques sexuales aprovechándose del rol de cuidador que cumplía y a pesar de que sabía que la víctima había sido institucionalizada a raíz de que ya había sufrido una grave vulneración de sus derechos.
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Calificación penal
Postiglione fue condenado por ser autor de abuso sexual con acceso carnal reiterado y promoción a la corrupción de menores. Los jueces consideraron que los dos delitos fueron calificadas, en ambos casos porque fueron cometidos en el hogar en el que el condenado era el cuidador de la víctima y estaba a cargo de su guarda.
Además de la pena de 12 años de prisión, la resolución del tribunal le impuso inhabilitación absoluta y ordenó la realización de los exámenes tendientes a lograr su identificación genética y su inscripción –una vez que esté firme la sentencia– en el registro respectivo.
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