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Qué hay detrás de los ataques a las cárceles: la reacción de los narcos a mayores controles

El lunes se produjo un atentado a la Unidad Penitenciaria Nº3 de Rosario. Los atacantes dejaron un mensaje, que provenía del pabellón 5 de Piñero. Allí están alojados colombianos que son aliados de Los Monos. El descontento es por mayores requisas y controles en los ingresos a los penales.

Las cárceles en Santa Fe son blanco de ataques a balazos desde hace tiempo. Los grupos criminales que están dentro ordenan estos ataques para pasar mensajes hacia afuera, tanto a las autoridades como a otros grupos narco. Las balas se usan como si fueran textos por Whatsapp. En este caso el reclamo, detrás de los balazos a la Unidad Penal 3, ubicada en el macrocentro de Rosario, que figuraba en los mensajes hacía alusión a otro penal, al pabellón Nº5 de Piñero, donde están alojados los llamados “Colombia”. Son criminales extranjeros que son aliados o parte de la banda de Los Monos, como los sicarios Otniel De León Almonte, un joven nacido en República Dominicana, y Víctor Sleyner Acevedo, de origen colombiano, que es el delegado del pabellón 5 B.

¿Qué hay detrás de este atentado? La principal hipótesis es que son las primeras muestras de descontento dentro del penal de Piñero, donde después de largo tiempo comenzaron a hacerse realidad medidas más extremas de seguridad, que apuntan a impedir el ingreso de teléfonos celulares y de droga a la cárcel. El Ministerio de Seguridad dispuso una doble requisa para el ingreso de los visitantes. Son inspecciones más exhaustivas que se hacen de forma selectiva, a visitantes que van a ingresar a ver a presos de alto perfil. También se dispuso que algunos días de la semana las requisas se hagan con perros antinarcóticos. “Se está detectando droga y celulares, y como presumíamos esto va a originar resistencias”, consideró el secretario de Asuntos Penitenciarios Walter Gálvez.

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El lunes se licitará la compra de escáneres que se instalarán en el ingreso a Piñero. El control será similar al de un aeropuerto, porque tanto los visitantes como los agentes penitenciarios deberán pasar sus bolsos por el escáner y también se instalará un arco con detector de metales.

De acuerdo a la investigación, Víctor Sleyner Acevedo, que es el delegado del pabellón Nº5, sería uno de los presos que está bajo la lupa de ordenar el ataque a la Unidad Nº3 el lunes a la noche. Dos horas después del atentado en el que participaron dos hombres en moto que dispararon cuatro tiros contra uno de los portones de ingreso se realizó una requisa en el pabellón Nº5, donde están los llamados Colombia, y en la celda de Acevedo incautaron dos teléfonos, que están siendo peritados.

Víctor Sleyner Acevedo está preso por tenencia de material explosivo y por portación de arma de guerra, como así también por tráfico de drogas. Acevedo, quien visitaba asiduamente cuando estaba en libertad a Máximo Cantero, alias El Viejo, fundador de la banda de Los Monos, está sospechado de ser el ideólogo del crimen de Nazareno Ciorda, que tramó con otros dos sicarios el 24 de diciembre de 2018.

Sleyner Acevedo maneja el pabellón y es quien negocia con los agentes penitenciarios, que le tienen respeto no sólo por su tonada colombiana sino también porque es un pesado en serio. Sleyner Acevedo podría empezar a gozar de salidas transitorias, para las que fue autorizado este año, pero prefiere quedarse dentro de la cárcel. Sabe que afuera está el peligro y su cabeza tiene precio.

Ante esta situación, el titular del Servicio Penitenciario Provincial, Gabriel Leegstra, anunció que todas las cárceles de Santa Fe “están en estado de alerta” por posibles ataques.

Los ataques a las cárceles de Santa Fe

El atentado a la Unidad Nº3 se produjo cerca de las 22 y –según la investigación– fue llevado adelante por dos hombres que se movían en moto, que efectuaron al menos cuatro disparos contra el portón ubicado sobre calle Zeballos.

“Entiendo que es un mensaje que quieren dar por algún tipo de situación que se tendrá que investigar. Tendremos que tomar todas las medidas para que este mensaje no surta el efecto que pretenden, que es generar caos y miedo. Así se impuso una alerta para todo el servicio penitenciario y todas las unidades de la provincia”, apuntó Leegstra.

Las cárceles de la región vienen siendo blancos de atentados permanentes desde los últimos años. El 27 de junio de 2021 se produjo un ataque y fuga de la cárcel de Piñero, que provocó pánico en el gobierno de Santa Fe, y a partir de ese momento comenzaron a trasladarse a los penales federales los líderes de las bandas narco de Rosario, como Esteban Alvarado, René Ungaro y Alan Funes, entre otros.

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El del lunes fue el tercer ataque contra un edificio penitenciario que se produce este año. El primero de la saga ocurrió el 22 de mayo pasado y fue similar al que se concretó ayer. El lugar elegido fue para los disparos fue un lateral de la Alcaidía, que está ubicada en 27 de Febrero al 7800, zona sudoeste de Rosario. En esa oportunidad también fue baleada una camioneta del Servicio Penitenciario que recibió tres tiros.

El segundo ataque se produjo el 20 de septiembre contra la cárcel de mujeres, también situada en el predio de 27 de Febrero al 7800. A diferencia del anterior, los agresores iban en un Audi sin patente y dejaron un cartón que menciona en su texto a “las delegadas de los pabellones” que se “siguen prestando a René (Ungaro) y los Funes, que hacen verduguear a las pibas presas”. “Primer y último aviso. Saben que no jodemos”, decía el escrito.

Rosario, ciudad agujereada

Rosario se transformó en una ciudad donde todo puede ser blanco de las balas. Los disparos cargan mensajes que no necesitan ningún texto para explicar nada. El pánico supura de manera instantánea y queda como una leyenda inscripta a sangre y fuego. Desde 2018 los edificios públicos se transformaron en un blanco elegido por los narcos para generar terror, expresar que con poco –un muchacho en moto con una pistola– se puede causar un impacto grande, con la garantía de que en el momento nadie será atrapado. Esta vez le tocó a la cárcel de Rosario, pero antes había sido otro blanco el edificio de los tribunales federales.

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En el momento del ataque, a fines de septiembre de este año, no había seguridad afuera del edificio de los tribunales federales de Rosario.

En el momento del ataque, a fines de septiembre de este año, no había seguridad afuera del edificio de los tribunales federales de Rosario.

Desde mayo de 2018 se produjeron más de 30 ataques a tiros contra edificios públicos, entre ellos, el Centro de Justicia Penal, el Servicio Penitenciario, la fiscalía de Rosario, el Concejo Municipal y ahora el Distrito Sur, además de las residencias de magistrados. Es una mecánica que se repite ante la escasa prevención.

Entre el viernes 2 de setiembre y el domingo 4 de octubre fue atacado dos veces el Centro Municipal Distrito Sur. Primero rompieron los vidrios a piedrazos y dejaron mensajes escritos en un papel arrugado y con birome, y dos días más tarde prefirieron disparar y destrozar los blindex del ingreso al edificio. A la par, el viernes desde una moto dos mujeres arrojaron panfletos con amenazas a los fiscales Pablo Socca y Matías Edery. Los mensajes estaban firmados por “La Mafia”, algo que parece una corporación del miedo y que sus protagonistas cambian. "Guille Cantero controlá a los gatos, Matías Cesar Pino. Los picudos que están batiendo la cana. Atentamente La mafia". Antes era el propio líder de Los Monos el que firmaba como La Mafia, pero ahora son sus detractores o competidores los que usan el mismo apelativo, lo que muestra la anarquía del mundo criminal rosarino.

Esta nueva modalidad de poner en la mira de las pistolas a los edificios públicos nació en mayo de 2018, cuando Cantero decidió expresar su bronca en las calles, luego de que la entonces ministra de Seguridad Patricia Bullrich decidiera “sacar” al líder de Los Monos de Santa Fe. Esta metodología de sembrar terror la copiaron otros grupos, incluso también el rival de los Cantero, Esteban Alvarado. Lo que aparece como la principal hipótesis del ataque al edificio de la justicia federal de Rosario es que buscó generar conmoción, pánico. Se sabe que con muy poco –un hombre con una pistola– se puede provocar un caos mayor.

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