Durante 2019, en vísperas de la irrupción del coronavirus, se agravaron las condiciones de vida de la población no sólo por el salto que pegó la indigencia y la pobreza sino en “saneamiento” y ”vivienda”, dos áreas claves para enfrentar la pandemia. Por eso, no debe sorprendernos que la expansión del coronavirus encuentre un terreno fértil y se multiplique en los asentamientos y villas que rodean los grandes centros urbanos donde lavarse las manos o higienizarse implica salir a la calle porque el baño o el agua están fuera de la más que precaria vivienda.
El Informe del Indec difundido el jueves 7 sobre “Condiciones de Vida” en los 31 aglomerados urbanos, o sea, sin tomar en cuenta la población rural, dice que viven en “hogares con saneamiento inadecuado” el 16,7% de la población urbana: son 6.840.000 personas, según las cifras del segundo semestre de 2019. En el primer semestre en esa situación vivía el 15,3% equivalente a 6.240.000 personas. Si se incluyera a la población rural, superaría las 7.500.000 personas.
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En tan solo 6 meses, 600.000 personas más que viven en centros urbanos pasaron a vivir en hogares “que no poseen baño o lo tienen fuera del terreno o comparten el baño con otros hogares, el desagüe del baño no está conectado a la red pública (cloaca) ni tampoco a cámara séptica, o el baño no tiene descarga de agua”.
El 6,6% de los hogares donde vive el 8,1% de las personas (3.300.000) se encuentra cerca de basurales. Un año antes, en esa situación se encontraba el 7,8% de la población.
También hubo un aumento durante 2019 en 150.000 personas la cantidad de gente que vive en condiciones de “hacinamiento crítico” por compartir 3 o más personas un mismo cuarto más que precario. Pasó del 4,7% tanto en el segundo semestre de 2018 como en la primera mitad de 2019 al 5 % de la población urbana. En total, poco más de 2 millones de personas para quienes “quedarse en casa” es directamente carcelario.
“Si se considera exclusivamente la tenencia de baño con descarga de agua, debido a que su ausencia resulta una situación crítica dentro del conjunto de hogares con saneamiento inadecuado”, son 800.000 hogares con poco más de 3,2 millones de personas. Durante 2019, aumentó del 7,8 al 8,1% de la población. En el 2,8% de los hogares donde vive el 3,4% de las personas –1.400.000 - se debe acceder al agua fuera de la vivienda. En la primera mitad de 2019, alcanzaba al 3% (1.250.000).
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El 6,6% de los hogares donde vive el 8,1% de las personas (3.300.000) se encuentra cerca de basurales. Un año antes, en esa situación se encontraba el 7,8% de la población, lo que significa que se deterioraron las condiciones de vida de 150.000 personas más. El 11,4% de los hogares –compuestos por el 13,4% de las personas (5.500.000) – está en zonas inundables. O sea, se mantuvo en ese mismo porcentaje, sin ninguna mejora respecto de 2018
Esta dramática realidad se combina con niveles de indigencia y pobreza elevados, de gente que vive de “changas” o “en negro” y que en medio de la cuarentena dejaron de tener el magro ingreso que recibían, en muchos casos compensados con ayudas oficiales insuficientes y tardías. O trabaja en blanco con reducción salarial o suspensiones o con el cobro del sueldo en cuotas, anticipando que un nuevo y dramático salto en la pobreza, como seguramente reflejará la próxima medición del Indec.
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