Sin embargo, muchas de sus propiedades se pierden cuando se cocina a altas temperaturas o durante demasiado tiempo. ¿La solución? Cocinarla al vapor.
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¿Por qué cocinar la cebolla al vapor?
La cocción al vapor es una de las técnicas más saludables, ya que no requiere aceite ni grasas y evita que los alimentos estén en contacto directo con el agua hirviendo, lo que permite conservar más nutrientes y compuestos bioactivos.
En el caso de la cebolla, cocinarla al vapor permite que mantenga:
- La quercetina, un antioxidante natural con efecto antiinflamatorio
- La vitamina C, que suele degradarse con el calor intenso
- Compuestos azufrados, clave para el sistema inmunológico
- Su textura suave y ligeramente dulce, sin llegar a dorarse ni quemarse
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Lo ideal es cocinar las cebollas al vapor.
Cómo cocinar cebolla al vapor paso a paso
- Pelá y cortá la cebolla en rodajas, plumas o cubos, según prefieras.
- Llená una olla con un poco de agua y colocá una vaporera metálica o de bambú encima (o un colador resistente al calor).
- Acomodá la cebolla en la vaporera, sin amontonarla demasiado.
- Tapá bien y cociná a fuego medio durante 8 a 10 minutos, hasta que esté tierna pero aún firme.
- Podés agregarle una pizca de sal, unas gotas de limón o un chorrito de aceite de oliva después de la cocción.