En un cielo nocturno y despejado se pueden ver miles de estrellas, principalmente afuera de las ciudades. Desde la antigüedad, los humanos utilizaron a las estrellas para guiarse en el espacio y el tiempo y, pese a los avances en el estudio de la bóveda celeste, ésta sigue generando inquietudes e interrogantes entre quienes la admiran.
¿Qué son las constelaciones? ¿Cómo fueron definidas? ¿Están las estrellas muy alejadas unas de otras? ¿Por qué tienen diferentes colores? Aire Digital habló con el referente de la astronomía en la ciudad de Santa Fe y director del Observatorio Astronómico y Museo del Espacio (Code), Jorge Coghlan, que respondió a las preguntas más frecuentes que hacen los lectores de ese medio sobre el inquietante cielo nocturno.
Una vez, un oyente de Aire de Santa Fe dijo que el paso de los satélites Starlink se ve como una “constelación”. La asociación fue clara, ya que la unión imaginaria de estrellas que forman una figura (que en este caso puede ser un “tren” o un “arco”) es lo que se llama una constelación, un concepto fundamental a la hora de explorar el cielo.
“Las constelaciones son figuras arbitrarias, creadas en el cielo con las estrellas. No hay un autor original. Se han perdido en el túnel del tiempo. Se piensa que, a través de la historia, todos los pueblos las utilizaron de una forma u otra para guiarse. Las referencias más lejanas en el tiempo están en los pueblos de la Mesopotamia asiática, donde hoy es Irak. Ahí están los sumerios y los caldeos, que fueron los primeros que contaron estrellas e hicieron las primeras figuras con las estrellas en papiros. Algunos de esos papiros fueron recuperados y llegaron a manos de astrónomos un poco más avanzados”, explicó Coghlan.
Hiparco de Nicea, que vivió hasta el año 120 a. C, utilizó como base los escritos hechos por los sumerios y caldeos para determinar el número de estrellas que había en el cielo y ver que sus posiciones prácticamente no habían variado en 2.500 años. “Hiparco contó más cantidad de estrellas e hizo el primer catálogo de magnitud”, dijo el astrónomo. Y explicó que “a pesar de que todas las estrellas se mueven a velocidades enormes, las distancias son tan grandes que pueden pasar miles de años sin que la figura se deforme” a simple vista.
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Si viviésemos en otro planeta, como Próxima B (afuera del Sistema Solar), contaríamos las mismas estrellas en el cielo, pero la forma sería diferente. Las mismas constelaciones desde allá se verían deformadas.
¿Cuántas estrellas se pueden ver en una noche despejada?
En una galaxia que tiene 400 mil millones de estrellas como la Vía Láctea, “con buena vista, en un lugar ideal y sin Luna”, se pueden contar aproximadamente 2.000 estrellas en una noche. “Cuando uno está en el campo y ve la Vía Láctea, parecen millones de estrellas, pero es un efecto óptico. Los sumerios habían contado aproximadamente 4.000 estrellas. Hiparco contó un poco más y estuvo muy cerca de la realidad, unas casi 5.000 estrellas. Los astrónomos posteriores a la era de Jesucristo pudieron contar 6.000 y pico. Hoy a lo largo del año podemos contar unas 6.500”, reveló Coghlan.
En una galaxia que tiene 400 mil millones de estrellas como la Vía Láctea, “con buena vista, en un lugar ideal y sin Luna”, se pueden contar aproximadamente 2.000 estrellas en una noche.
El origen, brillo y distancia de las estrellas
Muchas de las formas que encontramos en el cielo parecen, sorprendentemente, a propósito. Pero otras veces, hay que esforzarse un poco más para distinguir las figuras. Las estrellas que forman las constelaciones no tienen ninguna relación entre ellas. El astrónomo santafesino explicó que, en general, “son estrellas que pueden haberse formado de una nebulosa o un estallido de una supernova y forman parte de la misma materia prima, ya que es algo muy caótico”.
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Las estrellas están muy separadas siempre unas de otras. “Si uno mira al cielo, lo ve como si estuviera en una sola dimensión, como una cortina. Creemos lo que le pasó a Hiparco, que las más brillantes estarían más cerca y las menos brillantes más lejos, y eso no tiene nada que ver”, aclaró el director del Code. “Una estrella puede ser muy brillante y estar miles de veces más lejos que otra que es menos brillante. El mejor ejemplo lo tenemos cuando miramos a los punteros del Centauro (los que marcan la Cruz del Sur), donde la estrella más brillante, Alfa Centauri, está a un poco más de 4 años luz de distancia y la otra estrella, Beta Centauri, está a unos 300 y pico de años luz de distancia, y sin embargo uno las mira y brillan casi igual. Por eso decimos que no tiene nada que ver el brillo con la distancia. Lo mismo pasa con Sirio y con Canopus, que son las dos estrellas más brillantes del cielo. Sirio está a unos 9 años luz, y Canopus a unos 500 años luz. Muy lejos”, aclaró el astrónomo.
Las figuras que se ven en el cielo
Si se miran y se comparan los nombres y significados de las estrellas del hemisferio norte y del hemisferio sur, se hallarán grandes diferencias ya que las constelaciones del norte son antiguas y generalmente, están asociadas a los animales, a personas que comparten sus cuerpos con los de los animales o a seres mitológicos. En cambio, en el sur, las constelaciones son más modernas. “Las constelaciones del hemisferio sur llevan el nombre de muchas maquinas e instrumentos utilizados por los navegantes. Por eso encontramos el Triángulo, la Brújula, el Compás, el Escudo, las Velas, el Timón, la Mosca (que molestaba tanto en los viajes), animales o aves que se hallaron en el sur o aves que no hay en Europa”, dijo Coghlan.
A principios del siglo XX, la Unión Astronómica Internacional (UAI) decidió formalizar el cielo para que sea universal, más allá de las tradiciones de cada región del mundo. “Se decidió dividir el cielo en 88 constelaciones. Hay un poco más que pertenecen al hemisferio sur porque acá tenemos una visión mucho más rica del cielo que en el hemisferio norte”, contó el experto.
El Zodiaco
Coghlan reveló detalles sobre las figuras y estrellas más simples que se pueden ver en el cielo nocturno. Todas ellas pertenecen a la banda del Zodiaco. Esta banda es una franja de la esfera celeste a lo largo de la cual parecen moverse el Sol, la Luna y los otros planetas hacia el este. Esta sensación se debe a que todos los cuerpos del Sistema Solar, giran en órbitas que resultan casi coplanares.
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Los nombres de las 12 constelaciones son Aries, Tauro, Géminis, Cáncer, Leo, Virgo, Libra, Escorpión, Sagitario, Capricornio, Acuario y Piscis. Según explicó Coghlan, “se podría decir que son 13 ya que hay una constelación que no se había considerado, en donde el Sol está más días, como, por ejemplo, en el Escorpión, en donde el Sol está 8 días u en Ofiuco, donde el Sol está unos 18 días”.
Orión y otras constelaciones
El astrónomo santafesino dijo que hay más constelaciones clásicas además de las del Zodiaco que pueden reconocer a simple vista quienes no estudian el cielo, como la Osa Menor en el hemisferio norte, donde está la Estrella Polar que marca el polo celeste norte. O la región de la Cruz del Sur en el hemisferio sur, en la zona octante, donde hay una estrella llamada Sigma, que marca el polo celeste sur. Ambas, la Polar y Sigma, indican en torno a dónde gira la Tierra. En el hemisferio norte, todas las estrellas giran en sentido contrario a las agujas del reloj y en el polo sur, giran en sentido a las agujas del reloj.
¿Otra constelación famosa? Orión, sin dudas. “Orión es famosa por las Tres Marías. Esas tres estrellas de Orión están muy cerquita del ecuador, por lo tanto, se ven en ambos hemisferios. Son tres que brillan casi igual, que están como en una línea, pero en realidad están en distancias muy distintas unas de otras”, contó el director del Code.
Las Tres Marías “son estrellas conocidas desde los tiempos más remotos”, explicó. “Hay pinturas rupestres. Unas de las más antiguas están en la zona del norte de Francia, donde están las pinturas rupestres más antiguas en cavernas que ya habían dibujado a las Tres Marías, pueblos que se calculan entre 14 y 16 mil años atrás”, contó el profesor.
El escorpión que mató a Orión
Cuenta la historia que el cazador Orión murió luego de ser atacado por un escorpión enviado por Apolo, el hermano de Artemisa, que fue forzada por Orión a tener una relación con él.
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Desde el otoño, en el hemisferio sur, el Escorpión sale por el este del cielo nocturno y Orión se esconde por el oeste. ¿A propósito? Al parecer, quienes denominaron así a estas constelaciones quisieron salvar a Orión de la muerte.
“Orión y Escorpión tienen una fama entre ellas por la leyenda. Nosotros tenemos una posición geográfica que en ciertos momentos del año nos permite lo que en muy pocas partes del mundo se puede ver, que mientras baja Orión, sale Escorpión”, dijo Coghlan.
“Cuando se termina el verano y empieza el otoño, tenemos una época en donde miramos al oeste y vemos las Tres Marías casi perpendiculares con el horizonte y cuando miramos hacia el este aparece la estrella roja Antares, que es la característica del Escorpión. Es, junto con la Cruz del Sur, una de las únicas figuras con las cuales no podemos imaginar solo un Escorpión, puede ser un signo de preguntas o el gancho de una percha. El Escorpión cuando empieza a verse al este está invertido, con la cola para abajo y en el hemisferio norte se ve con la cola hacia arriba. Pero en toda la noche, por la rotación de la Tierra, antes del amanecer hacia el oeste, vamos a ver al Escorpión enderezado. Esta constelación es muy fácil de localizar por Antares. El Escorpión tiene a una de las estrellas más grandes de la galaxia y más antigua, una superigigante fácil de localizar”, explicó el experto.
La Cruz del Sur, la más pequeña
En el hemisferio sur está la famosa Cruz del Sur, que de las 88 constelaciones es la más pequeña. “Es la más famosa. Los europeos y norteamericanos cuando vienen quieren conocerla. Desde Europa se puede ver desde la península de Gibraltar, al sur de España, cerca del norte de África, y en cierta época del año se ve apenas cerca del horizonte, muy difícil de localizar por la bruma y por las luces. Hay un par de horas de tiempo para poder observarla lo más al sur de Europa”, explicó Coghlan.
¿Murió una de las Tres Marías?
“Una de las Tres Marías sigue brillando, se está apagando, pero sigue brillando”, escribió una vez el músico Andrés Calamaro. Su afirmación y una historia que se difundió hace unos 20 años, despertaron las sospechas en el público sobe que había una de las tres estrellas de Orión que ya no existía. ¿Es posible saber esto? Coghlan aclaró: “Calamaro, una vez conversando conmigo y explicándole lo que dice en su canción, que es totalmente imposible, me dijo ‘yo de astronomía no sé nada, pero lo hice porque rima’. En realidad, nunca nadie podría afirmar que una estrella ha desaparecido”.
“Es común que la gente se pregunte si esto podría ser y la respuesta es que es imposible, porque lo que estamos viendo es la fuente de luminosidad del objeto que está a la distancia del tiempo que tarda la luz en llegar y como son estrellas que están muy lejos, (las Tres Marías están desde 800 años luz a 1.900 años luz), si una estrella ‘desapareciera’ nos enteraríamos recién dentro de 800 años en el caso de la estrella del medio del Cinturón de Orión. Los astrónomos irán notando que hubo cambios en la estrella a medida que se acerque el tiempo porque la explosión en supernova hace que su periodo de cambio lleve su tiempo, pero no podemos saber si estamos viendo una estrella que ya no existe, no podemos saberlo hasta que se produzca el colapso”, explicó. “Los colapsos no siempre terminan en una explosión. La estrella puede ir perdiendo brillo, reduciéndose, y terminar en una enana blanca, como pasaría con el Sol”, sostuvo Coghlan y aclaró además que las estrellas no mueren, sino que se transforman.
“Por ejemplo, una estrella que estuvo en una magnitud muy brillante, puede terminar estando en una magnitud 17, como pasa con una estrella de una de las Nubes de Magallanes, la 1987 A. Su explosión se vio en 1987. Esa estrella había explotado hacía como 100.000 años, por la distancia en la que está esa estrella, porque está en otra galaxia, a 170 mil años luz”, dijo.
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Y se refirió al caso de Betelgeuse, que a principios de año mostró una disminución en su brillo. “Betelgeuse es una estrella de largos períodos de variación, como de 6 años. Es una estrella antigua, roja, fría, supergigante, de las más viejas y grandes (junto con Antares) de nuestra galaxia. Betelgeuse tiene esos periodos de cambio, pero ya recobró su brillo. La periodicidad de Betelgeuse viene observándose hace como más de 300 años, con periodos largos, lo que hace que aumente y baje su brillo, pero no todos tienen la posibilidad de haberla visto”, reveló.
Y agregó: “Si llega a transformarse en supernova, es muy probable que ese evento pase dentro de unos 2 o 3 mil millones de años, no antes. Salvo Mirtha Legrand, nosotros no lo vamos a ver”.












