Hasta el lunes 19, se conmemora la Semana del Parto Respetado 2025 en todo el mundo, con el lema “Antes, durante y después del nacimiento, hazlo a tu manera”. Y, sin embargo, muchas mujeres ni siquiera saben que tienen derecho a participar de las decisiones, a estar acompañadas, a estar en contacto inmediato con sus hijos.
“Es bueno que sigamos hablando del tema, porque el objetivo es difundir los derechos de las mujeres y la familia durante todos estos procesos y erradicar lo que hoy sabemos que es violencia obstétrica, cuestiones que estaban muy naturalizadas y siguen sucediendo”, expresa Ofelia López, integrante de la organización Doulas Rosario y de Membyra.
Existe una ley nacional, la 25.929, de 2004, que establece los derechos básicos de la gestante. En Argentina, según datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) hay unos 500 mil nacimientos por año.
Veinte años después de la vigencia de la legislación, la activista considera que si bien hubo avances, en los últimos años también se “fue mucho para atrás”.
El retroceso lo ubica a partir de la pandemia. “Las organizaciones tuvimos que salir a decir que no había ningún derecho ni ninguna ley que se hubiera erradicado, sino que había que tener ciertos cuidados”, sigue López.
Y recuerda que la ley “tiene 20 años”. “Seguimos hablando como si fuera algo nuevo. Uno de los artículos habla del derecho a estar acompañada en todo el proceso, ya sea por la pareja o por una persona de su confianza”, continúa.
Derechos que no se cumplen
En los años 2020 o 2021, “muchas instituciones decían que por protocolo, por el contagio, las mamás tenían que quedarse solas. Incluso al principio se la separaba del bebé si la mamá llegaba a tener unas líneas de fiebre. Fueron cuestiones muy fuertes. Y eso genera temor”, sigue el relato.
“Lo que veo es que tuvimos que reforzar y volvimos para atrás en un montón de cuestiones”, señala sobre el respeto de las instituciones a los derechos de las gestantes. Uno de ellos es presentar un plan de parto, que debe seguir la institución.
En el otro extremo del respeto a la persona gestante, el conductor televisivo Marley contó en una entrevista a Héctor Maugeri, en +Caras, que decidió continuar el parto natural de su hija Milenka, concebida por subrogación de vientre, pese a que el médico le advirtió sobre los peligros del sangrado que presentaba la madre, Kassandra.
El parto fue en Oklahoma. “En un momento viene el médico y me dice que hay mucho sangrado, que hay un nuevo método, con una especie de aspiradora para poder succionarla y acelerar el momento, y me pregunta ¿vos querés eso? Yo no quiero eso, quiero que nazca natural, y él me dice que no está encontrando el camino de parto y tiene que priorizar que no haya sangrado”, relató relajado frente a la cámara. El médico le propuso descansar una hora y media, para ver si la mujer estaba bien para seguir con el trabajo de parto.
Las declaraciones de Marley generaron repudio inmediato en las redes sociales y los medios de comunicación, que lo obligaron a salir a aclarar.
Esa reacción rápida es un signo de avance. “Me enteré por el repudio porque son notas que no veo, pero sí lo pude ver después, con lo que salieron a repudiar y a manifestar”, cuenta Ofelia López.
Deciden sin las mujeres
No es una situación inusual. “Se ve mucho, incluso en la consulta ginecológica, muchas veces es una conversación de la pareja con el obstetra. Y muchas veces sucede que estas dos personas son hombres y la mujer queda desdibujada”, relata Ofelia una de las tantas situaciones que conoce.
“En este caso fue muy claro. Era una cuestión del deseo de él y con el profesional. Nadie estaba viendo que esta mujer estaba corriendo riesgo de vida”, lamenta.
Hasta hace algunas décadas, menos de un siglo, los partos se hacían en los domicilios. En la segunda mitad del siglo 20, la migración masiva a los hospitales trajo muchos cambios. Las decisiones empezaron a pertenecer a profesionales de la salud.
El parto respetado o humanizado -y la semana que se dedica cada año, en mayo, a difundirlo- tiene varias aristas. Evitar las prácticas médicas innecesarias es una de ellas.
Y la reducción de las cesáreas, que en Argentina son el 35% de los partos en el sector público de salud y más del 50% en el sector privado. La Organización Mundial de la Salud recomienda que no superen el 15%.
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Por eso es importante aprovechar esta Semana mundial para difundir los derechos de las mujeres, ya que la violencia obstétrica es violencia de género. Así lo establece la ley 26.485 para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres.
“Es importante informar y difundir estos derechos porque como mujeres también pensamos que vamos a la institución y todo queda en manos del médico, que el profesional me dirá qué hacer, cómo ponerme…”, analiza a partir de su experiencia como activista. Y también en el acompañamiento de procesos de parto.
“Y ahí quedamos a la suerte de que esa persona tenga una formación más actualizada, más abierta y a su buena voluntad de respetar al otro o a la otra. Y por eso estamos medio indefensas si no tenemos nosotras esa información”, asegura.
La información permite decidir
Ofelia reconoce avances en los últimos años, y menciona la maternidad modelo de la ciudad de Rosario, la del Hospital Roque Sáenz Peña.
“Tiene salas de preparto enormes con bañera, con pelota, con banquito de parto, con tela en el techo para que la mamá pueda moverse y tenga libertad de movimiento. Son cuestiones que hoy se quieren replicar en otros lugares y todavía hay mucha resistencia”, dice López, que forma parte de Doulas Rosario hace 18 años.
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Los cambios son difíciles, pero llegan. “En lo privado sigue habiendo más resistencia y es más difícil, más que en el sector público”, apunta.
Pero sabe que esos cambios no llegan solo. “Fueron impulsados desde el activismo, el pedido de la mujer que va y dice, ‘yo sé que puedo elegir el modo de parir, yo sé que tengo que estar acompañada”. Y desde ese lugar se generan los cambios”, apunta.
Para Ofelia López, “es re loco” que deba existir una ley que ordene el respeto a la mujer en el momento del parto, que sea necesaria y que todavía no se cumpla cabalmente.




