Claudia Marengo tiene 45 años y es abuela de un niño de 4, Alan G.R., a quien no puede ver desde hace meses. El nene fue diagnosticado con autismo cuando tenía poco más de un año. Ella dice que lo crió desde que nació hasta que la Justicia le dio la guardia provisoria al padre. Sin embargo, hoy el menor está al cuidado de su madre (hija de Claudia) y ella teme por la salud del niño. Por ese motivo, pide que autoridades judiciales le otorguen la tenencia.
Claudia es madre de tres hijos (dos mujeres y un hombre) a quienes crió sola, ya que a su esposo, que trabajaba como remisero, lo asesinaron para robarle. El hecho ocurrió en 1999. En ese momento, la mujer cursaba un embarazo de ocho meses. En medio del duelo fue madre por tercera vez y, desde entonces, tuvo que afrontar sola la crianza de sus hijos, tarea que no le fue fácil.
"Quedé embarazada a los 16 años, me enamoré y me junté a los 17; tuvimos tres hijos. Digamos dos hijos, porque cuando estaba embarazada del tercero, con 21 años, matan a mi marido. Yo vivía en una casilla sola con mis tres hijos. Mis vecinos denunciaron que la casa no estaba en condiciones, me visitó una asistente social y la Justicia me sacó a mis hijos. Iban a ir a un hogar, pero mi mamá tuvo la tenencia mientras yo arreglaba la casa", recuerda Claudia, en una entrevista para AIRE, sobre aquellos tiempos dolorosos en el barrio Guadalupe Oeste.
Luego de enviudar, Claudia estudió para ser enfermera auxiliar y cuidaba a una mujer mientras esperaba poder recuperar a sus hijos, según contó. "Me los sacó el juez (Julio César) Roggiano. Después entró una jueza muy amable y pude recuperarlos. Ellos me extrañaban", recuerda Claudia.
El nacimiento de Alan, su nieto
María Macarena (25) es la hija del medio de Claudia. Se puso de novia y quedó embarazada también muy joven, a los 17 años y Claudia le dio su total apoyo. Cuando supo que iba a ser mamá, vivían en la casa de su pareja, en el barrio Pompeya. De allí, su suegra la habría echado argumentando que su hijo no estaba preparado para ser padre, según contó la mujer.
"¿Mamá, me recibís? Porque me echaron", fueron las palabras suficientes para que Claudia contenga a su hija en su casa durante todo el embarazo. Ella la alentó a tener al bebé porque "Maki" ya estaba embarazada de tres meses. La condición que puso es que el niño nazca y crezca en su casa.
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Como María Macarena tiene retraso madurativo y problemas respiratorios, entre otras cuestiones de salud, el parto no fue fácil para ella. Aquel 16 de abril del 2019 le pusieron suero y tuvieron que reanimarla. El nene nació bien, por cesárea, pero ambos quedaron en terapia. Alan nació con un soplo en el corazón y entró a incubadora y ella en terapia intensiva.
Finalmente, Claudia fue abuela. Envuelta en la alegría de ese ser que trajo luz a su vida, el tiempo transcurrió y ese nieto -según cuenta- pasó a ser hoy un motivo de angustia al tenerlo lejos.
Como María Macarena y el bebé estuvieron siete días internados y durante todo ese proceso, el progenitor, según dice Claudia, no apareció, la joven se fue a vivir con su criatura a lo de su madre.
Fue durante ese periodo cuando Claudia notó actitudes extrañas en el niño, que para ese entonces tenía tres meses: "Se tiraba el cabello y se rasguñaba ya de chiquito", contó.
"Cuando cumplió dos años, decidí averiguar en mi trabajo, ya que soy enfermera auxiliar. Empecé a estudiar por todos lados para ver qué eran esos síntomas y hablé con médicos del Hospital de Niños". Finalmente, le diagnosticaron autismo. La madre de Alan no lo tomó bien y a partir de allí se generó un nuevo capítulo en la historia familiar.
Cuando Alan cumplió dos años, el padre reapareció argumentando que tenía derechos sobre el menor. "Jamás le pasó la mantención, no trabajaba. Le daba una bolsa de 16 pañales por mes", recuerda y cuestiona Claudia.
El reclamo ante la Justicia
El padre del niño fue a la Justicia y consiguió un régimen de visitas. En medio de todo, la madre de Alan se rebeló y le dijo a Claudia -según contó- que no quería "tener un hijo enfermo".
En medio de la situación, la madre de Alan se puso en pareja con un vecino y se peleó con Claudia, quien no veía bien algunas cuestiones de esa pareja. Inclusive, llegó a denunciar a su hija por ciertos destratos a su nieto. Dicha denuncia, fue la gota que rebalsó el vago para que "Maki" se vaya del domicilio con el nene.
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Claudia acudió desesperada al Juzgado de Familia N°2 donde pidió al juez Rubén Cottet la tenencia de Alan. Sin embargo, tomó la determinación de darle la tenencia al padre.
"Desde que lo tuvo nunca en mi vida, vi mi nieto de tal manera", contó y añadió que contrató un estudio de abogados para luchar por la tenencia de Alan. "Quiero el bienestar de mi nieto", expresó.
Claudia contó además que un principio podía verlo dos veces a la semana, pero con muchas dificultades porque el niño vivía en Yapeyú, un barrio complicado en materia de seguridad. "Es una zona muy muy peligrosa. Me veían raro, entonces me cambiaron los días y horarios para buscarlo", expresó. Y además se enteró de que el niño dejó de ir a las terapias.
Todo se complicó y la última vez que lo vio fue antes de Navidad. El juez había determinado que el 25 a la mañana el niño debía estar con su abuela Claudia pero eso no pasó. Desde allí perdió contacto con el padre del menor y con su propia hija, quien vive con su nueva pareja.
"Me enteré que Alan está con su madre, pero ni siquiera sé dónde vive", concluyó Claudia, asegurando que su hija quiso recuperar a Alan para cobrar las ayudas económicas que otorga el Gobierno.
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