A Brian Ezequiel Ríos (19) lo mataron el 31 de marzo del 2014 en pleno mediodía, cuando acompañaba a un amigo a buscar a la hermana de éste a la escuela. Alguien se acercó y -por motivos que se desconocen- lo hirió de muerte. Cuando le avisaron a Gabriela que a su hijo "le habían pegado", ella salió hasta el lugar con la convicción de que se trataba de un golpe en la pierna que tenía operada hacía muy poco. Cuando llegó a Larrea y Alvear su hijo aún respiraba. Lo acogió en su regazo, al igual que el día en que nació, y a los pocos minutos, el joven murió. Gabriela, descree de la Justicia pero la fe en Dios la mantiene en pie. A 7 años del crimen de Brian contó su historia en exclusiva por Aire Digital.
Gabriela Benítez (41) recibió al equipo de Aire Digital en su modesta casa de paredes azules sobre calle Belgrano. La misma casa de la que salió Brian el día que lo mataron en el barrio Coronel Dorrego. Gabriela trabaja todo el día como empleada doméstica y cuida ancianos. Es esposa de Hugo Ríos-de profesión albañil- y tuvieron juntos cuatro hijos... hoy le quedan tres: Érica (24), Matías(16), Jazmín(8) y su nieta Delfina(5). Así recuerda el momento más doloroso de su vida " Le habían pegado varios tiros a Brian, cuando llegué todavía respiraba, lo abracé y murió a los minutos. Hubo muchas versiones, entre ellas, que el asesino tenía problemas con otro chico del grupo. Todos salieron corriendo menos Brian que no podía porque lo habían operado de la pierna producto de un accidente. Brian trabajaba de yesero, albañil, cortando yuyos, era alegre, tenía su carácter fuerte... tenía 19 años y toda una vida por delante".
Por el crimen de Brian detuvieron a una persona que luego de dos años recuperó su libertad por falta de pruebas
El 9 de mayo del 2014 detuvieron en un allanamiento a un joven de 19 años en un modesto inmueble ubicado en el pasaje 13, de la manzana 5, de Alto Verde. El acusado de haber asesinado a Brian Ríos estaba durmiendo junto a su pareja. Según cuenta Gabriela, el joven asesino vivía en Coronel Dorrego pero al escapar tras el crimen cometido, se refugió en el distrito costero. Ahí fue donde lo detuvieron, estuvo dos años preso y la fiscal Cristina Ferraro dispuso su libertad por falta de pruebas. Según Gabriela, los testigos fueron convocados a declarar pero no se animaron por temor a represalias.
Cómo es la vida en el barrio Coronel Dorrego
Gabriela cuenta con mucha naturalidad que hasta el año pasado las cosas en el barrio eran complicadas. "Hay tiempos que se enfrentan entre bandas y no podés salir a respirar. Pasan a los tiros a cualquier hora en moto, tenés que agarrar a tus hijos y meterte adentro. Cuando los chicos ven algo empiezan a los gritos, solos se resguardan porque a algunas personas ya las conocen. Si yo estoy trabajando ellos solos se encierran y por suerte mi hija mayor y mi yerno viven acá al lado y los cuidan. Mi hijo de 16 es parecido a Brian y tengo mucho miedo de que le pase algo. Antes era asfixiante con él pero tengo que dejarlos a mis hijos que vivan. Uno sufre pero ellos tienen todo el derecho a vivir", se autoconvence Gabriela.
Gabriela descree de la Justicia y al tiempo en que murió su hijo salió a la calle a pedir por él, participó de las marchas por la inseguridad pero no continuó. "Si yo me hubiera puesto como la mamá de Marianela hubiera hecho justicia. No pude seguir investigando porque sentí que mis hijos corrían peligro. Empecé a sentir que todo se había transformado en algo político: iba a las marchas y me sacaban fotos. Me fui un año a la casa de mi madre a Santo Tomé y volví al barrio acá donde crié a mis hijos".
Sobre el asesino de Brian, Gabriela vio fotos pero no lo reconoce porque pasó mucho tiempo. Se enteró que luego de algunos años, el asesino de su hijo volvió a estar preso por un homicidio de lo que presuntamente lo acusan.
El emotivo mensaje de Gabriela Benítez
"Justicia no hay pero no la hagamos por nuestros propios medios. Brian nació en mis brazos y murió en mis brazos. Es difícil para mí pero lo pude superar porque conocí a Dios que me da la fuerza cada día pasa salir adelante... estoy aferrada a él... le digo a las familias que tengan dolor que busquen a Dios que el nos ayuda a sobrellevar el dolor y la angustia. Nos acompaña y te levanta cuando te dejas caer. Eso es lo que me tiene en pie a mí y a mi familia... solamente Dios", expresó Gabriela.
El final de una increíble historia de amor: Rocío, la novia de Brian, se descompensó en el velorio y murió
Brian estaba de novio hacía más de un año con Rocío. Tenían proyecto de una vida juntos. Al cerrar la entrevista de Aire Digital a Gabriela, Érica, la hermana mayor de Brian quiso contar lo que pasó el 1 de abril, en el velorio de su hermano. Érica no se separó un minuto de la cabecera del féretro contemplando a su hermano al que no volvería a ver. Pasaron las horas y Rocío (20) la novia de Brian había evitado en todo momento acercarse a su novio fallecido. Caminaba por la sala, servía café, hablaba con las personas que llegaban a la sala velatoria a dar el último adiós al joven asesinado. De pronto, Rocío se acercó y le dio a Brian un beso en la frente. Érica cuenta que a su hermano fallecido comenzaron a brotarle de los ojos lágrimas de sangre. Sorprendida, levantó la vista para comentar con Rocío lo que ambas estaban viendo, cuando la ve desvanecerse. La joven se descompensó, la trasladaron al Hospital Iturraspe pero murió producto de un ACV por un golpe emocional. La madre de Rocío, les contó alguna vez que Brian a menudo le decía " Yo me voy a ir y me voy a llevar a tu hija"... historias.
La crónica del homicidio de Brian Ríos
Brian Ríos salió de su domicilio de calle Belgrano al 8025 con la intención de ir a buscar a la hermanita de su amigo a la escuela. No iba solo; lo acompañaban varios de sus amigos.
Brian (o “Flojo”, tal el apodo con el que lo llamaban sus íntimos) fue sorprendido por un sujeto que lo interceptó en la esquina de Alvear y Las Heras. Brian ni siquiera tuvo la oportunidad de escapar. Una reciente operación en una de sus piernas le impedía desplazarse con normalidad.
Por motivos que aún se desconocen - testigos aseguraron en ese momento que fue una confusión- el agresor efectuó dos disparos contra Brian que, malherido, cayó al suelo. Segundos después el malviviente volvió a disparar su arma de fuego: fueron cinco tiros en total. Brian fue trasladado por sus familiares hasta el hospital Cullen donde, pese a los esfuerzos realizados, arribó ya sin vida.
Brian ayudaba a su padre como peón de albañil. Dado el perfil de la víctima, muchos se mostraron convencidos que “Flojo” fue asesinado por error.











