Las madres del dolor son un emblema de lucha en el pedido de Justicia por los crímenes de sus hijos. Gabriela Benítez es la madre de Brian Ríos, asesinado en pleno mediodía el 31 de marzo del año 2014 en el barrio Coronel Dorrego por un joven que lo habría confundido con otro. María Inés Masino, madre de Julio Cabal ultimado el 17 de septiembre del 2019 en el robo a la fiambrería de Urquiza al 2200. Azucena Ponce de León mamá de Maxi Olmos herido de muerte el 19 de septiembre de 2019 en inmediaciones de Pasaje Pasteur y Pasaje Larramendi para robarle la moto.
A Brian Ezequiel Ríos (19) lo mataron el 31 de marzo del 2014 en pleno mediodía, cuando acompañaba a un amigo a buscar a la hermana de éste a la escuela. Alguien se acercó y -por motivos que se desconocen- lo hirió de muerte. Cuando le avisaron a Gabriela que a su hijo "le habían pegado" ésta llegó a Larrea y Alvear y su hijo aún respiraba. Lo acogió en su regazo, al igual que el día en que nació, y a los pocos minutos, el joven murió. Gabriela Benitez descree de la Justicia pero la fe en Dios la mantiene en pie.
"Quedé muy frustrada, con las manos vacías. El dolor va a durar toda la vida, un hijo es un hijo y nadie puede reemplazarlo. Me levanto todos los días con miedo porque tengo un hijo varón. Brian fue a buscar a la hermana de un amigo a la escuela y no volvió más. Yo me entregué a Dios, voy a la Iglesia y solo Dios me tiene de pie hoy. Dios existe, vive y él nos levanta día a día. Me preguntaba por qué me pasó a mí. Nos desvivimos por nuestros hijos para que alguien venga y los mate", reflexionó Gabriela en una entrevista exclusiva por AIRE.
Gabriela tiene 42 años y lucha todos los días por salir adelante. Cuida ancianos con el mismo amor con que habla de ellos como personas que vuelven a ser niños. Brian nació y murió en sus brazos. Ella sigue viviendo en Coronel Dorrego, el mismo barrio que desde aquel 2014 a hoy sigue atravesado por el flagelo de la droga y la delincuencia. "Hoy la droga es algo común en todos lados. Nosotros tenemos que estar encerrados y los chorros andan como si nada. Hace poco me robaron".
María Inés Masino (55) trabaja en el Hospital Cullen y aquel fatídico día en que balearon a quemarropas a su hijo ella estaba en su lugar de trabajo: el mismo hospital donde el personal de salud hizo lo imposible para salvarle a vida al "Chala Cabal" que murió minutos después. Cabal se resistió al asalto y forcejeó con el delincuente quien le disparó con un arma de fuego en el pecho a la altura del corazón.
El ladrón escapó del lugar, mientras que la víctima quedó tirada en el suelo y fue socorrida por su padre que llegó al local y lo trasladó en su vehículo particular al hospital José María Cullen donde murió después. Desde aquella vez, María Inés habla de su hijo y sus ojos se inundan en lágrimas.
"El dolor me va a acompañar hasta el último día. Pero uno tiene familia, una hija, una nieta que nació hace poco. Julio estaría triste si yo me quedara paralizada en la tristeza y el dolor", expresó la entrevistada quien a diario en su trabajo convive con el dolor de la gente que padece injusticias. María Inés comenzó a estudiar francés y forma parte activa de un grupo de lucha. No comprende la falta de compromiso de los ciudadanos para con el reclamo de seguridad que se traduce en las manifestaciones. "Es triste cuando vas a una marcha y ves 20 personas", destacó.
Azucena Ponce de León (62) conoció a María Inés en las marchas por pedido de Justicia en torno a los crímenes de sus hijos. "Dos días antes del asesinato de Maxi festejamos el cumpleaños de mi hijo mayor. Salió en las noticias lo de Julito Cabal y yo decía pobre madre. A Maxi le recomendamos que no se compre la moto. Él salió el 19 de septiembre a buscar a su señora y lo mataron", expresó ahogada Azucena. Aquel 19 de septiembre motochorros emboscaron a Maxi Olmos y lo mataron para robarle la moto Honda Tornado que se había comprado hacía muy poco tiempo.
"Saqué fuerzas por mi hijo y mis nietos. Voy a la escuela, hago bordado a mano, natación, salgo a caminar, para estar siempre ocupada. Mi hijo vivía al fondo de mi casa y espero a las 5 de la tarde... la hora en que Maxi llegaba de trabajar. Me decía 'Hola ma' y todos los días espero que llegue", expresó Azucena. Maxi Olmos tenía 25 años, amaba a su pareja y su familia, había terminado la construcción de su casa y acababa de comprarse la moto de sus sueños gracias al trabajo en una mueblería.
8M: eterno reclamo de mujeres por Justicia
Por el crimen de Julio Cabal, está imputado y detenido Juan Cruz Gambini. En diciembre del 2021, la fiscal de la Unidad Especial de Homicidios de Santa Fe, Ana Laura Gioria, presentó finalmente este viernes la acusación para que la causa que investiga el crimen del comerciante Julio Cabal, ocurrido en septiembre del 2019, vaya a juicio oral y público.
El reclamo de Justicia por el crimen de "El Chala" (29) sale de la boca de su madre quien sabe que ella nunca va a recuperar la paz pero si el asesino purgara una condena por el crimen al menos habría un delincuente menos en la calle.
"A los funcionarios quiero decirles que se pongan a trabajar. El gobierno anterior prometió seguridad, el actual también porque fue una de las promesas de campaña. Que el juez trabaje de juez y que el gobernador dirija la provincia. Si se postularon y ganaron una elección tienen que hacerlo porque nadie los obligó a estar en ese cargo", expresó María Inés.
Cristian "Pastelito" Martínez y Jesús "Gringo" Noriega fueron imputados el 19 de noviembre de 2019 como coautores de los robos de las motocicletas de Horacio Leguizamón y Maximiliano Olmos, como así también la tentativa de homicidio del primero y el homicidio consumado de Olmos, con los agravantes de alevosía y criminis causae.
Azucena participó de la última marcha por seguridad que se realizó luego del ataque a balazos a Lucio Belfiori y se mostró indignada porque eran "20 personas" a quienes los funcionarios no recibieron. Tenían intenciones de presentar una nota pero no pudieron dejarla ni en Legislatura ni en Casa de Gobierno. "Ayer anduve por Aristóbulo del Valle y los policías estaban... pero mirando el celular. Tienen que salir a cuidarnos. solo pido Justicia, que trabajen".
El caso de Gabriela Benítez es diferente porque no hay imputados ni detenidos por el crimen de Brian Ríos. El 9 de mayo del 2014 detuvieron en un allanamiento a un joven de 19 años en un modesto inmueble ubicado en el pasaje 13, de la manzana 5, de Alto Verde. El acusado de haber asesinado a Brian Ríos estaba durmiendo junto a su pareja. Según cuenta Gabriela, el joven asesino vivía en Coronel Dorrego pero al escapar tras el crimen cometido, se refugió en el distrito costero. Ahí fue donde lo detuvieron, estuvo dos años preso y la fiscal Cristina Ferraro dispuso su libertad por falta de pruebas. Según Gabriela, los testigos fueron convocados a declarar pero no se animaron por temor a represalias.
Gabriela habla de su entrega a Dios a quien eligió como responsable de enjugar sus lágrimas. Pero tiene las manos vacías porque nadie pagó hasta hoy por el crimen de su hijo. "Solo pido que las personas paguen por los delitos que cometen" concluyó la entrevistada quien vive en el mismo barrio Coronel Dorrego donde hace 8 años asesinaron a Brian y las balaceras continúan...
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