Las organizaciones hacen un trabajo enorme y muchas veces invisible para sostener el acompañamiento frente al vaciamiento de las políticas de Estado.
La reciente eliminación de otros 13 programas relacionados con políticas de género, siguen esa línea y seguramente no serán los únicos. Un tuit provocador del ministro de Justicia de la Nación, Mariano Cúneo Libarona, dio a conocer la noticia. " Eliminamos 13 programas ideológicos creados por el kirchnerismo, que eran financiados por todos los argentinos. Entre ellos se encuentra el insólito "MenstruAR”, expresa.
Violencia de género: la línea 144 sigue activa, pero opera con menos recursos y personal
“Muchas veces, la única salida que tiene una persona en situación de violencia es esa llamada. Y si ese canal no está funcionando como debería, puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte”. Así lo advirtió a AIRE Azul Picón, coordinadora del área de violencia de Grow - Género y Trabajo, al tiempo que expuso el efecto que tiene hoy el vaciamiento de las líneas de ayuda por violencia de género.
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Desde hace meses, distintos canales que supieron ser herramientas centrales para la atención, el asesoramiento y la contención de víctimas están operando con menos recursos. La línea 144, la más conocida a nivel nacional, sigue activa, pero fue desfinanciada y su rol se volvió difuso: ya no atiende únicamente casos de violencia de género, sino que recibe llamados más amplios, lo que debilita su función específica.
Fue creada en 2013 para brindar atención gratuita, confidencial y especializada, las 24 horas, los 365 días del año. Su equipo estaba compuesto por profesionales interdisciplinarios —psicólogas, abogadas y trabajadoras sociales— formadas para abordar todas las formas de violencia reconocidas en la ley 26.485.
Durante años fue clave para asistir a miles de mujeres y personas LGBTIQ+ en todo el país. Pero en los últimos tiempos, esa estructura se ha visto reducida: menos personal, menos presupuesto y menos herramientas. Ya no se garantiza, por ejemplo, la accesibilidad mediante videollamadas o traducción de mensajes a otros idiomas, un recurso vital para personas sordas o migrantes.
Según los últimos datos públicos, la línea 144 recibía un promedio de 340 llamadas diarias, el 98% realizadas por mujeres y en el 81% de los casos el agresor era su pareja o expareja.
Consecuencias directas para las víctimas de violencia de género
El debilitamiento de estas líneas tiene efectos concretos: más demora en la atención, menos capacidad de respuesta, personas que quedan sin contención ni orientación en momentos críticos. Y lo más grave: una señal del Estado que deja de priorizar la violencia de género como problema estructural.
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Azul Picón, coordinadora del área de violencia de Grow - Género y Trabajo, habló sobre un problema que se agrava.
“El mensaje que se transmite es peligroso. Que la violencia de género ya no es una prioridad”, sostiene Picón. El retroceso no solo se ve en los números, sino en la falta de visibilidad y respaldo institucional.
El esfuerzo de las organizaciones sociales
Frente a este contexto, organizaciones feministas, barriales y de derechos humanos están intentando sostener el acompañamiento a víctimas. Lo hacen con redes de apoyo territorial, campañas de visibilización y exigencias públicas para la restitución de políticas que fueron fundamentales.
El desafío es inmenso, pero el compromiso también. Como remarca Picón, “la falta del Estado no se traduce en ausencia de necesidad”. Las situaciones de violencia continúan, pero los canales para atenderlas están cada vez más debilitados.