"Perdí a mi hijo en un accidente y tuve que aprender a vivir de nuevo": la historia de resiliencia del santafesino Alejandro Ferreyra

MEMORIA VIVA I El 10 de mayo de 1998, la vida de Alejandro Ferreyra cambió para siempre. Tenía 24 años cuando sufrió un brutal accidente en la Circunvalación Oeste en el que murió su hijo Matías, de tres años.

Alejandro Ferreyra y su historia de vida ejemplar, tras la tragedia y la prolongada rehibilitación por el accidente de tránsito fatal que sufrió.

Alejandro Ferreyra y su historia de vida ejemplar, tras la tragedia y la prolongada rehibilitación por el accidente de tránsito fatal que sufrió.

Maiquel Torcatt / Aire Digital

El 10 de mayo de 1998, la vida de Alejandro Ferreyra cambió para siempre. Tenía apenas 24 años cuando sufrió un brutal accidente en la Circunvalación Oeste de la ciudad de Santa Fe, en el que murió su hijo Matías, de tres años. Hoy, a los 52, convirtió el dolor más profundo de su historia en una misión de vida vinculada a la concientización vial, la inclusión y el acompañamiento a personas con discapacidad.

Alejandro Ferreyra y el accidente que le cambió la vida

El siniestro ocurrió sobre la Circunvalación Oeste, a la altura del Hipódromo de Santa Fe, cuando Alejandro regresaba junto a su familia desde Santo Tomé. Según recordó, todo sucedió en cuestión de segundos. El auto que conducía salió de control y terminó volcando violentamente. Producto del impacto, su hijo Matías salió despedido del vehículo y sufrió heridas gravísimas. El pequeño permaneció internado durante varios días en el Hospital de Niños, donde finalmente falleció el 13 de mayo de 1998.

“Ese día se terminó mi vida tal como la conocía”, recordó Ferreyra durante una entrevista en AIRE. Alejandro contó que tras el accidente permaneció inconsciente y que despertó tiempo después en una cama de hospital, rodeado de médicos y familiares. “Cuando abrí los ojos, pregunté automáticamente por mi hijo. Nadie me contestaba. Ahí entendí que algo muy grave había pasado”, relató con la voz quebrada.

El dolor de perder a un hijo y la lucha por volver a empezar

Ferreyra sobrevivió, pero el accidente le dejó gravísimas secuelas motrices y visuales. Pasó meses internado en terapia intensiva y luego inició un largo y complejo proceso de rehabilitación. “Tuve que aprender todo de nuevo. Aprender a moverme, a convivir con mi cuerpo y con el dolor emocional. Hubo momentos en los que pensé que no iba a poder seguir”, confesó.

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A los 24 años, el panorama era desolador. Mientras intentaba recuperarse físicamente, también debía atravesar el duelo más difícil de su vida. “No hay dolor más grande que perder un hijo. Yo sentía culpa, bronca, tristeza. Me preguntaba todos los días por qué había sobrevivido yo”, expresó Alejandro.

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Alejandro Ferreyra compartió su historia de vida con AIRE.

Alejandro Ferreyra compartió su historia de vida con AIRE.

Durante mucho tiempo, explicó, se encerró en sí mismo y evitó hablar de lo ocurrido. Sin embargo, poco a poco comenzó a encontrar herramientas para reconstruirse. “Entendí que si seguía viviendo solamente desde el sufrimiento, me iba a destruir. Entonces empecé a buscarle un sentido a todo lo que me había pasado”, aseguró.

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Ese camino de reconstrucción personal lo llevó a involucrarse activamente en actividades relacionadas con la discapacidad y la prevención vial. Ferreira empezó a dar charlas en escuelas, instituciones y distintos espacios comunitarios para compartir su experiencia y generar conciencia sobre las consecuencias de los accidentes de tránsito. “Cuando hablo con jóvenes, siempre les digo que un segundo puede cambiarte la vida para siempre. Yo soy la prueba de eso”, sostuvo.

"Quiero destacar la importancia de la salud pública en mi recuperación"

Además, Alejandro Ferreyra destacó especialmente el rol fundamental que tuvo la salud pública en su recuperación después del accidente. Durante la entrevista recordó con profunda emoción la atención que recibió en el Hospital Cullen de Santa Fe y remarcó la tarea del doctor Martínez Door, a quien considera una de las personas que le salvó la vida.

“Yo soy un agradecido eterno de la salud pública. Hubo médicos que hicieron lo imposible para que yo siguiera vivo”, afirmó. También mencionó el tratamiento que continuó en el Hospital Naval de Buenos Aires, donde avanzó en parte de su rehabilitación. “Muchas veces se critica a los hospitales públicos, pero yo estoy vivo gracias a ellos. El Cullen y el Hospital Naval fueron fundamentales en mi recuperación”, expresó.

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Al noveno mes del accidente comenzó la rehabilitación durante algunos meses en el Hospital Vera Candioti. Según contó, durante meses estuvo rodeado de profesionales que no solo lo asistieron médicamente, sino que también lo acompañaron emocionalmente en uno de los momentos más duros de su vida.

“Nunca voy a olvidarme de las personas que me ayudaron a volver a empezar, los pilares que acompañaron: familia, amigos, compañeros. Es tan importante esa red de contención, además de la actitud mental positiva y la posiblidad de encontrar el para qué de la tragedia”, concluyó.

“Rena Ser”, el libro que transformó el dolor en esperanza

Con el paso de los años, Alejandro decidió escribir su propia historia en el libro Rena Ser, una obra donde relata el accidente, el duelo por la pérdida de su hijo y el proceso que atravesó para volver a encontrarle sentido a su vida. “El libro nació porque muchas personas me preguntaban cómo hice para seguir adelante. Y la verdad es que no hay una receta, pero sí hay una decisión: levantarse todos los días aunque cueste”, explicó.

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El libro donde Alejandro cuenta en primera persona su historia de vida como un

El libro donde Alejandro cuenta en primera persona su historia de vida como un "sobreviviente".

En las páginas de Rena Ser, Ferreyra habla sobre resiliencia, discapacidad, espiritualidad y superación personal. También busca dejar un mensaje de esperanza para quienes atraviesan situaciones extremas. “Yo no escribí el libro desde el lugar de víctima. Lo escribí para demostrar que incluso después del dolor más grande uno puede volver a empezar”, afirmó.

Actualmente, Alejandro trabaja activamente junto a la organización Factor Vial, dedicada a la concientización sobre seguridad vial. Además, acompaña a personas con discapacidad y participa en encuentros vinculados a la inclusión y la prevención. “Si mi historia sirve para salvar una vida o para que alguien tome conciencia, entonces todo esto tiene sentido”, dijo.

A 28 años del accidente que marcó su vida, Alejandro Ferreyra sigue recordando todos los días a Matías. Lo hace desde el amor, pero también desde el compromiso de transformar su tragedia personal en un mensaje para los demás. “No hay un solo día en que no piense en mi hijo. Él me acompaña siempre. Y todo lo que hago hoy, lo hago también en su nombre”, concluyó.

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