En la mayoría de los casos se asocia solo con los hombres, como si fueran los únicos que enfrentan dificultades en el ámbito sexual. Sin embargo, como explica la licenciada Macarena Yriarte, especialista en psicología clínica, sexología y TDAH, tanto hombres como mujeres se ven afectados por igual, aunque las mujeres, históricamente, han sido más reacias a hablar de sus problemas sexuales.
"La disfunción sexual está afectando a hombres y mujeres de manera casi equitativa", asegura Yriarte en diálogo con Aire. “Antes, las mujeres solían ser más calladas respecto a su vida sexual, y muchas veces, incluso los médicos no les preguntaban sobre estos temas. Ahora, con el empoderamiento de la mujer y la visibilidad de la salud sexual, las consultas han aumentado, y hoy entendemos que la disfunción sexual no es exclusiva de un solo género".
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La disfunción sexual está afectando a hombres y mujeres de manera casi equitativa.
La disfunción sexual se define como una alteración en cualquiera de las fases de la respuesta sexual humana —deseo, excitación, meseta y resolución— que impide disfrutar de la sexualidad de manera satisfactoria durante un periodo superior a seis meses. Y es importante entender que no se trata de un malestar ocasional. “Es una condición que afecta la calidad de vida, la autoestima y la relación con la pareja”, señala la licenciada.
¿Cuáles son los cuadros más comunes?
Las disfunciones sexuales varían según el género, y cada una tiene sus características particulares. En los hombres, la disfunción eréctil, es decir, la incapacidad para lograr o mantener una erección suficiente para tener relaciones sexuales, es uno de los problemas más frecuentes. Además, problemas como la eyaculación precoz, la eyaculación retrógrada y la baja del deseo sexual también se presentan con frecuencia.
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Por otro lado, en las mujeres, uno de los trastornos más usuales es la falta de deseo sexual, especialmente en contextos hormonales como el postparto o la menopausia. También es frecuente la falta de excitación o lubricación, lo que puede generar dolor durante el acto sexual o desencadenar un trastorno llamado vaginismo. “La falta de lubricación o el dolor durante la penetración son cuestiones que muchas mujeres viven en silencio, pero que se están visibilizando cada vez más en las consultas”, comenta Yriarte.
Factores que influyen en la disfunción sexual
La disfunción sexual es multifactorial, es decir, tiene diversas causas que van más allá de lo físico. Según la especialista, las causas más comunes son de tipo fisiológico, psicológico y social. El estrés, la ansiedad y la depresión son factores psicológicos que influyen significativamente en la función sexual.
El estilo de vida moderno, donde las exigencias laborales y el estrés constante se mezclan con la presión de estar siempre disponible a través del teléfono y las redes sociales, contribuyen a este malestar. "El teléfono se ha convertido en una extensión de nosotros mismos, pero lo que pasa es que nos roba la posibilidad de conectar con nuestra pareja", destaca Yriarte.
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El estilo de vida moderno, donde las exigencias laborales y el estrés constante se mezclan con la presión de estar siempre disponible a través del teléfono y las redes sociales, contribuyen a la imposibilidad del disfrute.
Pero los factores biológicos también juegan un papel importante. En los hombres, condiciones médicas como la hipertensión, problemas vasculares o coronarios, entre otras, pueden desencadenar disfunción eréctil. En las mujeres, los cambios hormonales que ocurren durante la menopausia o el postparto afectan profundamente la libido y la función sexual. “Es fundamental que los pacientes se sometan a un chequeo médico completo para poder identificar y tratar cualquier condición subyacente que esté influyendo”, explica la licenciada.
La edad en que puede aparecer la disfunción sexual
La disfunción sexual no tiene una edad determinada para aparecer. Si bien algunos trastornos, como la disfunción eréctil, tienden a aumentar con la edad debido a la presencia de enfermedades crónicas, problemas cardiovasculares o diabetes, los problemas sexuales pueden aparecer en cualquier etapa de la vida, desde la adolescencia hasta la vejez. En los hombres, se observa un aumento en la disfunción eréctil a medida que envejecen, sobre todo a partir de los 50 años. Sin embargo, los problemas de deseo y excitación no se limitan a la edad, y cada vez más jóvenes consultan por estas dificultades.
En las mujeres, la edad también influye, pero de manera diferente. Los trastornos relacionados con el deseo sexual se acentúan en la menopausia, cuando los niveles de hormonas como el estrógeno y la testosterona disminuyen. Además, el postparto es otro periodo crítico en el que muchas mujeres experimentan cambios significativos en su vida sexual, debido a los cambios hormonales y el cansancio físico.
La importancia de un enfoque multidisciplinario
El tratamiento de la disfunción sexual debe ser integral, ya que es un problema complejo que involucra tanto al cuerpo como a la mente. "Siempre trabajamos con un enfoque multidisciplinario", explica Yriarte. “Primero, se realiza una evaluación médica exhaustiva para descartar causas orgánicas como problemas hormonales, trastornos cardiovasculares o el uso de ciertos medicamentos, como los antidepresivos, que pueden afectar la función sexual. Luego, es fundamental un abordaje psicológico, ya que muchos pacientes llegan al consultorio con altos niveles de ansiedad, culpa o depresión relacionados con su disfunción sexual".
En este contexto, la terapia sexual también juega un rol fundamental. En pareja, la comunicación y la intimidad deben ser reforzadas, ya que muchas veces el problema sexual está vinculado a una desconexión emocional o falta de entendimiento entre los miembros de la relación. "La terapia puede ser individual o de pareja, pero siempre es importante que ambos estén involucrados si el problema afecta a la relación", sostiene Yriarte.
Redefiniendo el placer: más allá del orgasmo y la penetración
Uno de los aspectos clave que la profesional destaca es la necesidad de redefinir el concepto de placer sexual. “La sociedad ha sido muy falocéntrica y orgasmocéntrica, es decir, ha centrado la sexualidad en el pene y el orgasmo, cuando en realidad el placer es mucho más amplio”, explica. El mito de que el placer solo se logra a través de la penetración o el orgasmo ha generado una visión limitada y muchas veces frustrante de la sexualidad.
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Uno de los aspectos clave que la profesional destaca es la necesidad de redefinir el concepto de placer sexual.
Hoy, las parejas están aprendiendo a disfrutar de otras formas de placer, desde la conexión emocional hasta los pequeños gestos de intimidad, como acariciar la piel, abrazar o simplemente disfrutar de la presencia del otro. “El teléfono, las redes sociales y la presión constante han hecho que las parejas pierdan la capacidad de disfrutar del contacto físico auténtico. La solución está en soltar el teléfono y conectar realmente con la otra persona”, sugiere Yriarte.
El placer no tiene por qué estar vinculado a un rendimiento específico, ni a estándares sociales que nos limitan. "Cada persona vive su sexualidad de manera única. La imaginación, el tiempo compartido y la conexión profunda son esenciales para disfrutar plenamente", concluye la licenciada.
La disfunción sexual no es un tema exclusivo de un género ni de una edad, y no debe ser vista como una condena. Afecta tanto a hombres como a mujeres, de manera diferente, pero con un fondo común: la necesidad de ser escuchados, comprendidos y tratados de manera integral.
Con un enfoque adecuado, que combine lo físico y lo emocional, y un redescubrimiento del placer más allá del coito y el orgasmo, es posible superar estas dificultades y disfrutar de una sexualidad plena, sana y satisfactoria.