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Caminar para sanar: la historia de una mujer que encontró en la montaña su refugio después del cáncer de mama

Diagnosticada con cáncer de mama en 2012, Rosa Carina Muñoz halló en la montaña un modo de seguir adelante y de reafirmar que la enfermedad no borra la dignidad ni la fuerza personal.

Cáncer de mama. Así se llama. Tres palabras y doce letras. Es la causa más común de cáncer y la primera causa de muerte por cáncer en la mujer. Aun así, es una palabra que continúa dando miedo pronunciarla en voz alta. Pero, a las cosas hay que llamarlas por su nombre.

"Se llama cáncer. Es un problema de salud", afirmó Rosa Carina Muñoz, paciente oncológica desde 2012, en diálogo con AIRE. "Todos tenemos mucho temor a la palabra cáncer. Mucha gente no se anima a decirla, pero yo siempre le puse todas sus letras. No es algo con lo que estoy peleada".

Aunque no iría al extremo de sentir gratitud de que se haya presentado una enfermedad como el cáncer en su vida, Carina la describió como "una enfermedad más", no dejó que se apropie de ella y admitió que el cáncer marcó un antes y un después en su forma de vivir. Luego de ser sometida a una mastectomía, se puso un objetivo claro: "Cuando salga de acá, quiero empezar a correr".

Una mujer que encontró en la caminata una forma de bienestar tras el cáncer de mama

Carina Muñoz, hoy de 49 años y oriunda de Comodoro Rivadavia, Chubut, estaba de vacaciones en Santa Fe en 2012 cuando se sintió un “bultito” y decidió ir al médico. Con 36 años, recién separada y madre de dos hijos, fue diagnosticada con cáncer de mama izquierdo. "La primera vez fue difícil. Era como una sentencia de muerte", admitió. En 2022, fue diagnosticada otra vez con cáncer.

Ahora, aunque está atravesando el cáncer por segunda vez, desde el inicio Carina lo encaró como enfrenta todo en su vida: "Es un problema que hay que resolver; obvio genera un montón de incertidumbres", contó. "Siempre digo, también con conocidos y amigos oncológicos que han pasado por esta situación, que tenés el síndrome post-cancer. No te importa nada", bromeó y reconoció que el cáncer permitió un cambio en su forma de vivir: "Te permite organizar tus prioridades", relató. "Lo más importante es la salud; si no tenés salud no tenés nada. Cuando atravesás esto, tenés a la muerte presente todos los días".

Incluso destacó como, previo a ser diagnositacada, vivía "siempre enojada, siempre preocupada" y solo después logró estar más relajada con la vida. "Hay cosas que es mejor dejarlas fluir. Creo que ese es el mayor cambio. En mi manera de pensar", expresó Carina.

Luego de la mastectomía, estuvo entre 10 u 15 días de reposo sin poder levantarse sin asistencia. Allí, Carina pensaba en que cuando saliera del hospital, quería correr. "Esa fue mi meta", explicó. "Me tengo que recuperar bien porque quiero correr".

Rosa Carina Muñoz
Rosa Carina Muñoz fue diagnosticada con cáncer de mama por primera vez en 2012.

Rosa Carina Muñoz fue diagnosticada con cáncer de mama por primera vez en 2012.

Luego de que el médico le diera el alta, una de las indicaciones más importantes que le dio fue que no dejara de hacer ejercicio. La medicación, que debe tomar de por vida, tiene contraindicaciones que, a pesar de que salva del cancer, genera otros problemas; debilita los músculos y los huesos, y genera problemas cardíacos. Así pues, es recomendable generar el hábito de hacer actividad física todos los días. Es por eso es que Carina empezó a correr: "Primero fue por salud y después fue porque encontré el gustito".

De esta forma, conoció el running y quedó enamorada. Al subirse a una montaña por primera vez, nunca más quiso bajarse. Así, comenzó su camino como ultra maratonista de montaña. Y, admitió que, en otro escenario en donde no hubiera pasado por el cáncer, hoy la relación que tiene con la caminata no habría sido la misma. "Creo que nunca hubiera descubierto ese espacio".

Sobre la razón por la que encontró motivación y amor en la caminata, en especial en la montaña, Carina reveló que es su momento de meditación y de conexión consigo misma y con el ambiente. "Si estoy acelerada, si estoy menos acelerada, si estoy respirando bien, si me duele algún músculo. Escucho los pajaritos, veo que están floreciendo las plantas. Es como meditación en movimiento. Me encanta porque me mantienen el presente".

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Empezó corriendo montaña en el año 2015 y enseguida se animó a subir de distancias. De 10 kilómetros pasó a 21 kilómetros. Una vez que pudo con los 21, se comenzó a preguntar si podía con más. Entonces, pasó a los 30 kilómetros y pudo. Después a los 50 kilómetros, y luego a 80 kilómetros.

Así continuó, haciendo carreras en distintos lugares. Al tener que viajar para sus carreras ya que en su ciudad no hay montañas, visitó Córdoba, fue al desierto, a Villa Langostura, y a Bariloche. En 2019 realizó su primera carrera de 160 kilómetros en montaña con nueve cumbres en Villa Langostura y describió la experiencia como "fantástica".

En febrero de 2026 tiene otra carrera de 160 kilómetros de autosuficiencia, es decir, debe llevar todo ella. Todo lo que va a usar: la comida, ropa, agua, la bolsa de dormir, el abrigo. Además, la carrera debe completarse en 72 horas. A pesar de leerse como un desafío enorme y exhaustivo, Carina comentó, emocionada: "Son 72 horas donde corres vos y tu alma en el bosque de día, de noche, de tarde, con lluvia, con nieve, con viento, con todo lo que darte el clima en ese momento".

Quizás se debe a que Carina considera su cuerpo un tempo y que debe cuidarlo como tal: "Si lo cuidas, lo trabajás y disciplinas, te lleva a donde quieras. Lo mismo que acompañado con la mente, por supuesto”.

Rosa Carina Muñoz (2)
Luego de la mastectomía, Carina se puso como objetivo comenzar a correr.

Luego de la mastectomía, Carina se puso como objetivo comenzar a correr.

Caminar para resignificar un lugar y encender nuevas motivaciones

La idea de crear una caminata en su ciudad se dió en el año 2020. Surgió debido al estrés, angustia y rechazo que Carina sentía cada vez que debía asistir al centro médico a realizarse los chequeos. Nació de la necesidad de poder vincularse con aquel lugar de otra manera, más allá de la enfermedad. Por ello, se presentó a los grupos de apoyos de pacientes oncológicos con la idea de proponer una caminata. Las caminatas pudieron hacerse realidad y muchos de los pacientes oncológicos pudieron participar.

Carina describió que la intención detrás de las caminatas radicaba en poder ayudarlos; motivarlos a hacer actividad física y que se animen con su cuerpo. Sin embargo, ella también encontró algo a cambio, sin siquiera buscarlo: "Terminé sintiendo que ellos me ayudaban a mí, como una recarga de energía mutua".

Lamentablemente, cayó la pandemia en marzo de 2020, y las caminatas no pudieron mantenerse. "Después intentamos un par de veces cuando salimos de la pandemia y no funcionó, pero fue una experiencia hermosa".

Aun así, es un pendiente que le queda y un deseo de volver a reconectar con esa parte: "Es una experiencia hermosa. De hecho, para los actividades del mes de octubre rosa me invitaron para dar una charla; veré si reconecto y puedo arrancar de nuevo", reveló. Aunque, debido al clima hostil que dificulta las caminatas, mucha gente no disfruta caminar. Pero, "octubre es una época en donde el clima está más lindo para motivar a que salgan".

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Caminar es la pasión de Carina, más no debe ser la única ni la misma para todos. Puede encontrarse en cualquier lugar y momento; no hay una sola definición para lo que nos motiva. Puede ir desde lo más simple hasta lo más osado o absurdo. Lo que se anhela desde años, pero nunca se tomó el salto de fe por miedo. O aquello sencillo, eso que no importa que tan pequeño parezca, no es insignificante cuando el efecto que causa en uno es invaluable. "Yo espero que, después de pasar por algo así, todos encuentren cuál es su pasión y su motivación de vida", animó Carina.

"Tengo una amiga que tuvo cáncer de tiroides y se dedicó a escribir. Se volcó para ese lado, salió por lo artístico. Ahora tiene un libro con dos ediciones.", contó. "Perdés el miedo. Ella perdió el miedo de decir ‘¿y qué pasa si publico un libro?’ No pasa nada. Hacer lo que te gusta porque te gusta y animarte", relató. "Cuando le metes pasión a todo lo que haces, es muy difícil que falle".

Rosa Carina Muñoz (3)
Empezó corriendo montaña en el año 2015.

Empezó corriendo montaña en el año 2015.

La importancia de la detección del cáncer a tiempo

La detección a tiempo salva vidas y Carina es prueba de ello. En octubre de 2011 había tenido su control ginecológico anual, y los resultados fueron normales. Cuatro meses después, en febrero del 2012, se siente un bulto en la ducha. Volvió a realizarse los análisis y le descubrieron un tumor de 12 centímetros por 7. "Me había tomado toda la mama", relató Carina.

"Si yo no tenía los controles de octubre, los cuales validaron que en ese momento no había nada en ese pecho, los médicos nunca hubieran tenido una referencia de cuán rápido se propagó el tumor", reveló. "Esa fue mi experiencia. El mantener los controles anuales salva la vida porque detectado a tiempo es super tratable y mucho más fácil de manejar".

Además de los controles anuales, Carina resaltó la importancia del autochequeo, pues de dicha manera fue que ella misma pudo detectárselo. Lo describió como una rutina sencilla, pero muy importante, que se puede llevar a cabo debajo de la ducha: "Cuando te bañas. En esos momentos yo tenía el hábito de chequearme. El control y el chequeo me salvo a la vida. No te lo va a evitar, porque es inevitable. Si se despierta y se despierta, pero sí lo podés agarrar a tiempo".

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Carina fue diagnosticada de cáncer de mama por primera vez en 2012 y por segunda vez en 2022. Se sometió a tratamientos, medicación y a una mastectomía. Como consecuencia, inevitablemente su cuerpo cambió. Un cambio no tiene porqué ser exclusivamente malo o bueno, pero nunca son fáciles ni mucho menos bienvenidos. Así y todo, Carina encontró un rayo de positividad en una experiencia tan despojante: "Necesité verme sin un pelo en el cuerpo y con 10 kilos menos para poder ver mi belleza".

La mirada sobre su cuerpo que ofreció quizás no es la estándar o la que uno hubiera esperado escuchar. O quizás sí lo es, pero usualmente se cree que tras determinadas experiencias, se requieren determinadas respuestas. Carina demuestra que no es así, que quizás lo importante está en resignificar y encontrar lo positivo en un mar de negativos. Según Carina, necesitó estar despojada para poder entender su belleza.

"Para poder mirarme a los ojos y decir, ‘¡ah, qué lindos ojos que tenés!’ o ‘¡qué linda sonrisa que tenés hoy!’ Arrancar desde cero. Eso creo que fue el cambio más grande con mi físico", ofreció. "Nunca estamos conformes. Si sos gorda es porque sos gorda, sos flaca es porque sos flaca. Ahora a mí me encanta mi cuerpo. No tengo un peso ideal o hegemónico, pero estoy súper conforme con mi imagen corporal".

Contra las miradas que imponen heroísmo o tristeza

Al haber entrado ya en el terreno de las miradas, hay muchas más que flotan alrededor del cáncer. Una de ellas es ver a los pacientes oncológicos desde un lugar de lástima, revictimizándolos en el proceso. Carina expresó: "Es una mirada que te pone en lugar de víctima y lástima; no es beneficiosa para la persona porque la enfermedad no te define. Es algo que te está pasando, con algo que vas a tener que convivir toda la vida porque nunca dejar de ser paciente oncológico. Pero no es lo que te define".

"A veces, la gente dice ‘ay, pobrecita, pasa por esto’ o dice que sos una guerrera, que sos una luchadora". Aunque dichas frases, muy comunes de escuchar, se pronuncian con buena intención y desde la admiración, Carina se rió y afirmó: "No me quedó otra. Era eso o dejarme morir". Ambos extremos, tanto el de la lástima y como el de la super ponderación, no son beneficiosos, desde el punto de vista de Carina.

Lo mismo ocurre cuando catalogan sus historias de vidas como inspiradoras. Pareciera que nada se puede decir porque podría ser lo equivocado o incorrecto, se podría herir al otro, pero la realidad es muchas veces se olvida que detrás del paciente oncológico, hay una persona. "Me encantan las entrevistas y poder aportar miradas, pero pasa a la idealización. Es mucha responsabilidad. Uno actúa como actúa en función de las circunstancias y, si al otro le sirve, está buenísimo". Por ello, resaltó que los más importante de la visibilización que se le da a dichas historias y a las experiencias vividas por pacientes con cáncer reace: "en que el otro no se sienta tan solo".

Rosa Carina Muñoz (4)
Su carrera más larga fue de 160 kilómetros en Villa Langostura.

Su carrera más larga fue de 160 kilómetros en Villa Langostura.

Porque, mucha veces, es complicado hablarlo con alguien. Más aun con alguien que no comprende lo que es ser paciente oncológico. Carina reveló que hablarlo con la familia, con la pareja o gente cercana, es difícil. No porque no escuchan, no porque no se puede encontrar un espacio seguro en ellos, pero es distinto cuando se dialoga con un par. Carina tiene una amiga con la que corre, quien sufre mucho de los controles. Y, cuando habla con Carina, puede abrirse y depostitar sus preocupaciones o sus quejas, o lo que sea que sienta en el momento.

"Es no sentirte solo. Me parece que sirve para eso. Para sentirte comprendido porque sino pasa eso: te idealizan y dicen 'no pasa nada, vos podés con todo', olvidando la parte humana y de la persona. De los miedos, los sustos, el estrés. Entonces, creo que te sentís acompañado. Con las historias. Algo puedes aprender".

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Es imposible no mencionar a la vida. Está presente en todo momento. Ya sea el miedo a perderla, el comprender su valor o simplemente disfrutarla. Y Carina, siempre descrita como optimista de la vida, logró comprender las dimensiones de la vida. "Me encanta la vida, pero esto me ha puesto en el lugar de que inevitablemente se termina. La vida está ahí y es finita, en cualquier momento se termina. Puede ser una enfermedad, puede ser un accidente fatal o puede ser lo que sea", reflexionó.

Y volvió a destacar lo que más sentido le dio a su vida. "Estar presente en la vida y estar conectado con lo que pasa, me lo da mi deporte. Correr. O salir a la calle y sentir el calorcito del sol en la cara. Y estoy sintiendo el calor del sol en la cara en este momento. Que es un milagro. Abrir los ojos en la mañana", apreció.

"Yo tengo la costumbre de agradecer a la mañana y agradecer a la noche. Agradecer a la mañana porque abrí los ojos y agradecer a la noche porque tuve un día. Más allá de que por ahí te pasan problemas. Siempre a la noche tengo como el ejercicio de decir una cosa que valga la pena agradecerla. Ese es el significado de la vida para mí, estar presente en donde estás".