Pan ciabatta casero: la receta sin amasar para lograr una miga aireada y una corteza bien crocante
Con una masa de alta hidratación y una técnica de pliegues, este pan ciabatta casero queda liviano por dentro, crujiente por fuera y no necesita amasado.
Ciabatta: la receta sencilla con pocos ingredientes para hacer el mejor pan italiano
La ciabatta es uno de los panes más emblemáticos de la gastronomía italiana. Se distingue por su corteza fina y crocante, una miga húmeda llena de grandes alveolos y una preparación mucho más sencilla de lo que parece. Gracias a una masa con mucha hidratación y a una técnica de pliegues, es posible obtener un resultado de panadería sin necesidad de amasar durante largos minutos.
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Cómo hacer pan ciabatta casero sin amasar
El secreto de esta receta está en respetar los tiempos de fermentación y realizar varios pliegues durante el levado. Este método fortalece el gluten de forma natural, permite que la masa conserve el aire y evita que el pan quede compacto o duro.
Ingredientes
- 1 kg de harina de trigo común
- 10 g de levadura seca
- 20 g de sal
- 700 ml de agua a temperatura ambiente
- 40 ml de aceite de oliva o aceite vegetal (opcional)
Paso a paso
- Colocá la harina en un recipiente amplio y agregá la levadura seca y la sal.
- Incorporá el agua y, si lo deseás, el aceite. Mezclá hasta obtener una masa homogénea. No es necesario amasar.
- Tapá el recipiente y dejá reposar durante 30 minutos a temperatura ambiente.
- Con las manos apenas humedecidas, realizá un pliegue desde cada uno de los cuatro lados de la masa hacia el centro.
- Volvé a tapar y dejá descansar otros 30 minutos.
- Repetí el proceso de pliegues y reposo entre tres y cuatro veces para desarrollar la estructura del pan.
- Tras el último pliegue, dejá fermentar la masa durante una hora o hasta que aumente notablemente su volumen.
- Volcala sobre una superficie enharinada y dividila con cuidado en unas 10 o 12 porciones, procurando no desgasificarla.
- Colocá las piezas sobre una placa aceitada o con papel para horno.
- Cociná en horno precalentado a 200 °C durante 20 a 25 minutos, hasta que las ciabattas estén doradas y con una corteza bien crujiente.
El truco para que la ciabatta no quede dura
No agregues más harina de la necesaria, aunque la masa resulte muy blanda o pegajosa. La alta hidratación es la responsable de la clásica miga aireada de este pan. Además, manipulá la masa con suavidad para conservar el aire generado durante la fermentación y respetá todos los tiempos de reposo: esa combinación es la que garantiza una ciabatta liviana por dentro y crocante por fuera.




