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Los errores "imperdonables" al cocinar pastas,según un chef profesional

Jordi Cruz, referente en redes, marcó los fallos más comunes que arruinan la textura de la pasta y explicó cómo corregirlos para lograr un plato equilibrado, sabroso y bien ligado.

Jordi Cruz volvió a generar debate cuando expuso los errores más repetidos al cocinar pasta. Muchos argentinos —como en cualquier país— aprenden por imitación y adoptan atajos que terminan afectando el punto, la textura y la manera en que la salsa se integra al plato.

En su publicación, Cruz lanzó una pregunta que encendió la discusión: “¿Sabes qué errores no puedes cometer al cocer la pasta?” Esa frase abrió un repaso claro y didáctico sobre técnicas básicas que suelen pasarse por alto: cantidad de agua, nivel de sal, control del almidón y manejo del aceite.

Proporciones exactas: agua y sal

Para el chef, medir el agua es fundamental. Recomienda 1 litro por cada 100 gramos de pasta para evitar que se apelotone y se cocine de forma desigual. También puso el foco en la sal. En su ejemplo, para 8 litros de agua sugiere 100 gramos de sal, y remarcó que el punto debe ser preciso: “ni mucha ni poca, la necesaria”, ya que la pasta absorbe ese condimento durante su cocción.

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El agua de cocción, cargada de almidón, es clave para ligar la salsa como en los restaurantes.

El agua de cocción, cargada de almidón, es clave para ligar la salsa como en los restaurantes.

Por qué no conviene aromatizar el agua

Cruz rechazó el hábito de sumar hojas de laurel o dientes de ajo al agua de cocción. Según explicó, esas aromatizaciones alteran el sabor propio de la pasta y complican la armonía final con la salsa elegida.

Y frente a una duda clásica, fue contundente: “Nunca” hay que agregar aceite al agua. Ese gesto, muy común en las casas, crea una película grasa que afecta todo lo que viene después.

Aceite, almidón y una textura que se pierde

El chef recordó que el agua donde se cocina la pasta queda cargada de almidón y sales, dos elementos que se utilizan al final para ligar la salsa y ajustar su consistencia.

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Cuando se agrega aceite, esa emulsión se arruina: la grasa forma una capa que cubre los micro surcos de la pasta, pensados justamente para retener los condimentos. El resultado es un plato donde la salsa no se adhiere bien y la textura pierde fuerza.

Por eso Cruz insiste en un método simple y efectivo: una vez que está al dente, la pasta debe ir directo a la sartén con la salsa caliente y un poco del agua de cocción para ajustar la mezcla.

Técnicas simples que mejoran cualquier plato

El mensaje final del cocinero apunta a recuperar lo esencial:

  • Respetar los tiempos de cocción,
  • Medir el agua y la sal,
  • Dejar de lado atajos que perjudican la textura.

Con esos cuidados básicos, explica, cualquier plato de pasta gana sabor, equilibrio y una salsa bien integrada.

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