Los buñuelos de espinaca son ese clásico que nunca falla: económicos, fáciles y listos en un rato. Perfectos para resolver una comida rápida, una picada improvisada o para que los chicos coman verduras sin protestar.
Con pocos ingredientes y un par de trucos, salen crocantes por fuera y tiernos por dentro. Además, podés hacerlos fritos, al horno o en freidora de aire, según lo que tengas a mano y elijas para tu mesa.
Paso a paso: cómo hacer buñuelos de espinaca en casa
Cociná la espinaca: Lavala bien y hervila unos minutos hasta que esté tierna. Escurrila muy bien (¡clave para que no queden aguados!) y picala chiquita.
Mezclá los ingredientes: En un bowl, poné la espinaca picada, los huevos, la harina, sal, pimienta y, si querés, un poco de queso rallado. La mezcla tiene que quedar espesa, tipo masa que se pueda agarrar con cuchara.
Ajustá la textura: Si ves que está muy líquida, sumá un poco más de harina. Si está muy espesa, agregá un chorrito de leche.
Sumá sabor extra: Podés agregar ajo picado o cebolla salteada para darle un toque distinto.
Freí los buñuelos: Calentá abundante aceite en una sartén. Con una cuchara, tomá porciones de la mezcla y volcá en el aceite caliente. Dorá de ambos lados y sacá sobre papel absorbente para quitar el exceso de aceite.
Versión más liviana: Si preferís, podés cocinarlos al horno o en freidora de aire para que queden más livianos pero igual de ricos.
Consejos para que salgan perfectos
Escurrí bien la espinaca después de hervirla: así evitás que la masa quede aguada.
No sobrecargues la sartén: freí de a tandas para que se cocinen parejo.
Servilos calientes, recién hechos, para que estén bien crocantes.
Los buñuelos de espinaca son súper versátiles y te salvan cualquier comida. Con ingredientes que seguro tenés en la cocina, podés preparar una receta rendidora y sabrosa en minutos.