Ariel Doracio, coordinador del Consejo Asesor de Vivienda y subdirector general de la Oficina Municipal del Consumidor en Rosario, dialogó al respecto con Santa Siesta de AIRE y contó que el principal problema que atraviesan los inquilinos radica en la economía: "Lo que cuesta un alquiler mensual y lo que representa en relación al salario se ha convertido en la principal dificultad", sostuvo.
En ese sentido, señaló que los problemas edilicios y de reparaciones en las propiedades han quedado en segundo plano debido a la incertidumbre económica que enfrentan los inquilinos.
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Para Doracio, la Ley de Alquileres ha agravado aún más esta situación: "El valor del alquiler mensual representa un costo altísimo para quienes alquilan, y además, se han trasladado otras obligaciones a los inquilinos, lo que aumenta los costos mensuales", indicó y aseveró que, ante este panorama, muchos inquilinos han tenido que tomar la decisión de rescindir contratos debido a los aumentos imposibles de validar.
"Muchos deciden irse, achicarse, o incluso volver a la casa de los padres", afirmó Doracio y ejemplificó la situación al mencionar que, con un salario mínimo vital y móvil de 322.000 pesos, los inquilinos ni siquiera podrían pagar el alquiler de un departamento de un dormitorio en Rosario. En cambio, tendrían que conformarse con un monoambiente, sin poder cubrir gastos adicionales como expensas, servicios e impuestos.
La visión de las inmobiliarias
Desde el sector inmobiliario, Guillermo Allevi, asesor comercial de Benuzzi Inmobiliaria, también compartió su visión sobre el cambio en el mercado desde la derogación de la Ley de Alquileres.
"Antes, los contratos eran de tres años, con ajustes anuales, y la inflación provocaba que quedaran desfasados. Con la derogación de la ley, la contratación se facilitó y volvió la oferta de inmuebles al mercado", explicó.
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A pesar de que los precios han aumentado, Allevi asegura que se han estabilizado y que ya no aumentan de manera escalonada debido a la demanda: "La morosidad ha subido un poco, pero no en niveles alarmantes", consignó y destacó la voluntad de los propietarios de conservar a buenos inquilinos ha sido clave en este contexto, y algunos contratos han sido renegociados.
Allevi también menciona que la mayoría de los contratos se celebran por dos años, con ajustes semestrales basados en el índice de precios al consumidor (IPC), lo que proporciona más claridad y flexibilidad a las partes involucradas.