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Política Superávit fiscal | Javier Milei | FMI

En enero el superávit fiscal fue de 2 billones de pesos a costa de planchar la gestión estatal, jubilaciones y salarios

El gobierno de las analogías (licuadora, motosierra, suciedad y piojos, o el burro insistidor) festeja las cifras que coronan su discurso: superávit fiscal en línea con las metas acordadas con el FMI.

Para decir lo segundo tenemos que aclarar lo primero: definamos “raros” según la Real Academia de la Lengua. Raros son quienes se comportan de modo inhabitual, curioso y hasta insólito. De apariencia extraordinaria y hábitos poco frecuentes, incluso extravagantes. La traducción al inglés no da freaks (que define más bien monstruos o criaturas deformes) sino queers.

Eso a pesar de la innumerable cantidad de notas que definen al presidente Javier Milei y su cohorte de funcionarios allegadísimos como “el gobierno de los freaks”. No sin aclarar que la palabra queer describe identidades de género diversas y no heterosxuales o cis, pero sigamos adelante con la promesa del título.

Un alto dirigente del PRO porteño que acompañó a Mauricio Macri durante la breve gira por Santa Fe –durante la cual el gobernador Maximiliano Pullaro lo nombró Huésped de Honor– y la visita a la Fundación Libertad en Rosario, aclaró el sentido de la jugada estratégica que supuso “cortar a (Sergio) Massa y convertir una derrota en una victoria” y definió a los libertarios como freaks.

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El textual fue: “Yo estuve inicialmente en contra del apoyo a Milei, era una jugada en la que creía que rompíamos el PRO a cambio de nada o quién sabe de qué cosa, pero lo otro era como perder dos veces, porque si ganaba Massa la oposición quedaba dividida y a merced del peronismo hegemónico; luego entendí mejor la idea, si La Libertad Avanza era una cáscara vacía (como siempre sostuvo Mauricio), un monstruo que había llegado muy lejos, creados por Víctor Massa Frankenstein (sic) para dividirnos, repleto de lúmpenes y freaks, era mejor que lo copemos nosotros y no el PJ”.

Esto es precisamente lo que publicamos hace un mes en AIRE en la nota “Lo que realmente está en juego”, pero la mención es para ajustar la mira más allá de los resultados económicos del modelo concentrado en el DNU 70 y la malograda Ley de Bases: la propuesta cultural de La Libertad Avanza en cualquier otro país también tiene votos, pero que alcanzan para ser segunda o tercera fuerza y son visibilizados como “raros”, en condiciones “modernas”, para no decir “normales” (ese patrón tan discutible y retardatario) serían un grupo de marginales bizarros, racistas, homofóbicos, misóginos, xenófobos, crueles y superficiales, dignos de estudios y notas menores.

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La motosierra de Javier Milei se ensañó con los jubilados, el sector que más está sufriendo las políticas de ajuste del gobierno nacional.

La motosierra de Javier Milei se ensañó con los jubilados, el sector que más está sufriendo las políticas de ajuste del gobierno nacional.

Hoy son gobierno y piden a gritos que alguien les consagre un libro bien escrito desde el propio palo, como el que Hernán Iglesias Illa le regaló al macrismo: “Cambiamos, la venganza de los nerds de la antipolítica” y que mereció una gran nota de Martín Rodríguez en la revista Crisis. Pero a los libertarios les sobran chicaneros de 140 caracteres y oportunistas histórica y políticamente analfabetos; les falta (por ahora) un buen escriba.

La analogía del burro insistidor (que debería tener una perimetral por la misma razón)

Que el drama argentino no es la restricción externa sino el déficit fiscal y, con él, el tamaño y el costo de la burocracia estatal (apenas el 0,75% del PBI), es una victoria cultural que registra a varios burros insistentes, que no la ganaron por brillantes o bonitos (Menem sentó las bases aunque hay quienes juran que era curiosamente encantador) sino por convicción y propalación masiva y sostenida; acaso el primero y más persistente de todos fue Álvaro Alsogaray, economista y militar que acuñó los primeros aforismos en 1959 (luego compilados en “Bases liberales para un programa de gobierno” del año 1989).

Pues bien, Milei puede ostentar con los números de enero haberlo conseguido con el salmo que se actualiza desde mucho antes de la última dictadura: logró un superávit fiscal de $2.010.746 millones y un superávit financiero de $518.408 millones. Pero vale la pena relevar cómo lo consiguió según los datos aportados por el informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA).

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Los dos superávits aludidos se producen gracias a un ajuste del gasto estatal (léase inversión pública, si decidimos jugar en otra jerga) del 39%, producto de la prórroga del presupuesto 2023 luego de un salto inflacionario de más del 100% y la decisión de subejecutar o no ejecutar partidas ya devaluadas.

¿En qué partidas piensan nuestros lectores, muchos de ellos honestos y esperanzados votantes de Milei? Las que esconden los negociados de la obra pública (¿cuáles?), otras cajas negras de la política (¿cuáles, nuevamente?) o las dietas de la casta? (Martín Menem y Victoria Villarruel acaban de conceder una paritaria del 30% a sueldos que ya cuadruplicaban la Canasta Total).

Definitivamente no, los sectores que cargaron con el ajuste que produjo los números que tonifican al gobierno son los jubilados (-38%), los argentinos y argentinas que perciben asignaciones familiares (-29%), los subsidios a las tarifas energéticas (-77%), al transporte (-90%) y a la educación (-99%).

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Todos recortes que empiezan a percibir la caída extraordinaria del poder de compra de jubilaciones y pensiones (-33,8% a marzo de este año, superando en un trimestre la caída del 20% que produjo el macrismo en cuatro años) y las tarifas de gas, luz y transporte ya se reajustaron en cifras superiores a las tres cifras, duplicando o triplicando los costos anteriores.

Veamos el cuadro que presenta CEPA con las variaciones nominales y reales del gasto, en millones de pesos corrientes y comparando enero de 2023 con enero de 2024.

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Fuente: CEPA en base a datos de la Oficina Nacional de Presupuesto e INDEC.

Fuente: CEPA en base a datos de la Oficina Nacional de Presupuesto e INDEC.

Según estimaciones del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (vinculado a la liberalísima Fundación Mediterránea), los jubilados y pensionados cargaron con el 43% de la reducción total del gasto y les siguen las transferencias totales a las provincias (-65%) y bienes y servicios estatales (-46%), considerando el primer bimestre del año.

Las consecuencias de la segunda partida más afectada según IARAF la expuso el ministro de Economía santafesino Pablo Olivares ante el secretario de Hacienda de la Nación, Carlos Guberman: Santa Fe pierde 12.500 millones de pesos mensuales por los recortes en las transferencias no automáticas que dispuso Milei (cancelación del FONID, eliminación de la Hora 25 que la Nación ya no financia y los subsidios al transporte de pasajeros que tienen al servicio en colapso inminente).

A este descalabro habría que sumarle el hecho de que en marzo el precio de los combustibles subirá un 50% según lo previsto en el decreto 107/24, la primera de las cuatro etapas de suba que –de trasladarse a precios– provocará un incremento del precio de las naftas de entre el 3 y el 3,8% en Santa Fe.

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También cuentan en la reducción del gasto (con un peso del 5% de los casi 40 puntos de recortes) el ajuste por inflación de los haberes estatales en pesos y la paritaria a la baja o inexistente en el arranque del año.

De las referencias futboleras de Macri a las sexuales de Milei: ¿la teoría no se mancha?

Acierta Ernesto Tenembaum al decir que no hay oposición política ni mediática que señale algo a todas luces evidente: que el presidente ofende y agrede con insultos de jergas dictatoriales y analogías sexuales, incluso a quienes –como los docentes y alumnos del colegio Cardenal Copello de Villa Devoto, salpicado por desmayos, insultos y descalificaciones– lo festejan.

A días del 8M, Milei habló de “los asesinos de los pañuelos verdes”, tildó de zurditos a todos y todas quienes no piensen como él (los tildó de “rojos”, otro apelativo clásico de dictaduras de ultraderecha en las que ser señalado de ese modo te suele costar la vida) y citó un refrán indudablemente grosero al ofrecerles a los adolescentes el camino al éxito, ese que –según él– diferencia a un genio de un loco: “El burro tiene éxito por insistidor, no por lo otro… se entendió, ¿no?”.

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El presidente Javier Milei y su hermana Karina acompañan la entrega de bandera a los mejores promedios del colegio Cardenal Copello, figura histórica que en 1946 apoyó a Juan Domingo Perón e hizo campaña desde la Iglesia Católica contra la Unión Democrática. Foto: Presidencia de la Nación.

El presidente Javier Milei y su hermana Karina acompañan la entrega de bandera a los mejores promedios del colegio Cardenal Copello, figura histórica que en 1946 apoyó a Juan Domingo Perón e hizo campaña desde la Iglesia Católica contra la Unión Democrática. Foto: Presidencia de la Nación.

Pero quienes hayan escuchado completa esa suerte de charla magistral con bajada de línea incluida (lo que revela que si no existe la lucha de clases, por lo menos la de los relatos sí existe) sabrán que hubo un adolescente que le preguntó “cómo había logrado tan rápido los superávits gemelos”, algo que contestamos con cifras en esta nota y el presidente no aprovechó, siendo un centro adentro del arco (referencia futbolística de paso), porque se despachó contra los políticos que, cuando no roban son asesinos, y metió con fórceps (analogía neonatológica, digamos) el tema del aborto como un asesinato agravado por el vínculo.

Desaprovechó la oportunidad de explicar lo que seguramente podrá justificarse desde teorías tan persistentes históricamente como el burro del refrán: que, con tal de cumplir con el programa de las clases dominantes y el FMI, cualquier sacrificio popular es un acto de patriotismo sacrificial y vale la pena.