jueves 9 de abril de 2020
Policiales | femicidio | género | violencia de género

El crimen de Daniela Cejas es "casi una provocación" a la lucha feminista

La fiscal Gioria remarcó en la audiencia de prisión preventiva el compromiso de la víctima con la actividad social que desarrollaba en la ONG Generar, asistiendo a mujeres víctimas de violencia de género.

Javier S. es el sospechoso de haber golpeado y asfixiado a Daniela Cejas, hace casi un mes en el inmueble de la ONG Generar. El juez Sergio Carraro impuso la prisión preventiva del hombre que fue imputado por la fiscal Ana Laura Gioria como autor de homicidio calificado por el vínculo y por mediar violencia de género -femicidio-.

Gioria expuso en la audiencia de prisión preventiva la evidencia colectada durante casi un mes de investigación, que permitió vincular a Javier S. con lo ocurrido la noche del 18 de enero dentro de la sede de la ONG.

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Una relación conocida

La fiscal repasó los testimonios que brindaron los allegados de Daniela desde el primer momento de la investigación. Primero se refirió a lo expresado por el esposo de la víctima, que fue quien la encontró tendida sin vida en el piso de la cocina de la vivienda, la mañana del domingo 19 de enero.

Daniela había salido el sábado a la tarde. Iba a pasar por un velorio y luego por el supermercado para comprar cosas para la cena. Su esposo se fue a su lugar de trabajo donde permaneció hasta las nueve de la noche.

Como la mujer no volvía empezó a llamarla por teléfono y enviarle mensajes de whastapp. Las llamadas no tenían respuestas, y los mensajes no los recibía. A la mañana salió a buscarla. Fue a la casa de una amiga y cuando se dirigía a un club donde Daniela solía ir, divisó el auto estacionado en la puerta de la ONG.

La puerta estaba cerrada, pero sin llave. El llavero estaba colocado en la cerradura del lado de adentro. En el piso de la cocina, tendida boca abajo, encontró a su esposa. Había sangre.

El esposo, desesperado, salió corriendo y pidió ayuda a unos vecinos que estaban tomando mates en la puerta. Uno de ellos llamó al 911, el otro volvió a ingresar al inmueble con el hombre.

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El crimen ocurrió en el interior de la Asociación Civil en enero de este año.

El crimen ocurrió en el interior de la Asociación Civil en enero de este año.

Las declaraciones de las amigas de Daniela permitieron conocer que la mujer se encontraba en proceso de separación con su esposo, con quien no mantenía una mala relación, pero consideraba que el vínculo se había agotado. Al mismo tiempo, dieron cuenta que desde hace un tiempo Daniela se estaba viendo un tal “Javier”.

Esta relación, conocida para las amigas íntimas de Daniela, era ignorada por su familia. La hermana de la mujer manifestó que la presencia de un hombre en el velorio la incomodó, ya que el desconocido para ella, llegó a primera hora, y se quedó durante toda la ceremonia al lado del cajón, acariciando su rostro y expresando exclamaciones de angustia.

Se pudo determinar que Javier visitaba a Daniela varias veces por semana en Cilsa, su lugar de trabajo, y que todos los sábados se encontraban en la sede de la ONG. Un testigo que vive frente al inmueble manifestó que el día del hecho Daniela llegó cerca de las 21, y que el hombre ya la estaba esperando. Entraron juntos y hasta las 23 no vio entrar ni salir a nadie más.

De las declaraciones de las amigas se desprende también que Daniela y Javier tenían expectativas diferentes sobre la relación que mantenían: Daniela se estaba separando de un matrimonio de 20 años, y estaba buscando una vivienda donde vivir con sus dos hijos de 20 y 14 años. En tanto Javier “quiere pasar a otro nivel” le contó Daniela a una de sus amigas, “y yo no tengo ganas”.

Desviar la atención

La fiscal Gioria se refirió también a las actitudes mantenidas por el imputado desde el día del hecho, más que llamativas.

A lo expresado sobre su comportamiento en el velorio de Daniela, se agregaron varias cuestiones más. El hombre fue notificado de sus derechos como imputado el 23 de enero, a cuatro días del crimen. Esa tarde, Javier estuvo presente en el reclamo de justicia por la muerte de Daniela.

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El mismo día que le

El mismo día que le "pintaron los dedos" como imputado, Javier S. estuvo presente en el pedido de justicia

La fiscal explicó que antes de ser notificado como sospechoso, el hombre ya había eliminado toda la información de su teléfono celular: mensajes, registros de llamadas, etcétera.

De todos modos se pudieron recuperar algunos mensajes y así se precisó que al día siguiente de ser citado a comparecer a la Fiscalía, el 24 de enero, Javier se puso en contacto con la hija de Daniela y le solicitó que busque algo de la oficina de su mamá en Cilsa.

Pero eso no es todo: el domingo 19 por la mañana, mientras Daniela yacía en el piso de la ONG, Javier se puso en contacto vía whatsapp con una amiga en común de ambos y le comentó cómo habían celebrado su aniversario y qué se habían regalado.

Por último, la fiscal se refirió al examen médico practicado sobre el imputado el mismo 23 de enero. Presentaba lesiones en las manos que él justificó diciendo que habían sido producto del caño de escape. El médico precisó que de ninguna manera esas lesiones podían haber sido ocasionadas por tal objeto.

Pero todavía faltaba saber cómo había muerto Daniela. El informe preliminar de autopsia no había logrado determinar la causa y la mecánica del fallecimiento, por lo que la forense recomendó análisis complementarios. Con estos resultados, recibidos los el 12 de febrero, se pudo conocer que alguien aplicó sobre Daniela una maniobra que le provocó la asfixia. Y ese alguien no sólo que tenía nombre y apellido sino que ya estaba vinculado a la causa. La fiscal solicitó su detención, el 13 de febrero se allanó su vivienda de calle Gaboto y el 14 de febrero por la tarde fue imputado ante el juez en una audiencia en tribunales.

“Una provocación”

Gioria calificó la agresión a Daniela como un homicidio calificado por el vínculo y en un contexto de violencia de género. El imputado puede haberse sentido frustrado por no lograr el vínculo que pretendía con la víctima: “denostó a Daniela, encumbró su voluntad sobre la de ella. No le importó qué quería Daniela. Ella fue asesinada dentro de la ONG que combatía esta problemática. Es casi una provocación”, graficó Gioria.

A su turno la defensora pública Gisela Alemandri intentó poner en crisis la imputación fiscal y los elementos que vinculan a Javier S. con el femicidio de Daniela. De todos modos, el juez Carraro entendió que la evidencia expuesta por la fiscalía es suficiente para presumir que las únicas personas que estuvieron la noche del sábado 18 de enero en la ONG fueron Daniela y Javier, y que no es posible que la mujer se haya autoinfligido tales lesiones, y mucho menos causarse la asfixia por ahorcamiento.

Para el magistrado, la calificación legal seleccionada por la fiscalía también luce acorde a lo ocurrido: el vínculo entre ellos se encuentra acreditado por los testimonios y los mensajes entre ambos que pudieron ser recuperados.

En cuanto al contexto de violencia de género, Carraro aludió a lo expresado por la fiscalía, sobre la expectativa que el hombre tenía de la relación, y la realidad que Daniela le proponía.

Por último, el juez resolvió imponer la prisión preventiva a Javier S., ya que la posibilidad de que se dé a la fuga en caso de recuperar la libertad está presente, del mismo modo que pueda entorpecer el proceso, como ya lo ha hecho al eliminar el historial de su teléfono celular y ponerse en contacto con los allegados de Daniela.

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