Mónica Aquino, la joven de 29 años de la ciudad de Santa Fe que fue vista por última vez el pasado 5 de mayo en una esquina de barrio Sur de la capital provincial, continúa desaparecida. Su familia la busca desesperadamente y desde hace más de dos semanas se moviliza, corta el tránsito y alza la voz para reclamar que se intensifique la búsqueda y exige su aparición con vida.
Recién este martes 23 de mayo, a 18 días de la desaparición de Mónica, sus familiares serán recibidos por funcionarios del Gobierno provincial y del Poder Judicial.
Desde el momento de la denuncia, la policía realizó rastrillajes en barrio Varadero Sarsotti -lugar de residencia de la mujer- y allanó viviendas de la zona. Sin embargo, los resultados fueron negativos. Sus allegados y amigos también la buscaron por sus propios medios, pero Mónica no aparece por ninguna parte y su paradero sigue siendo un misterio.
Mónica es mamá de cuatro niños que actualmente se encuentran con su abuela. Sus allegados afirman que era una madre presente y que “nunca se hubiera ido o alejado del hogar sin ellos”. Además, asumieron con dolor que hacía tiempo que la joven era víctima de violencia de género, qué más de una vez tenía golpes en la cara y en el cuerpo.
Caso Mónica Aquino: qué se sabe hasta el momento
Al no tener rastros de la joven, días después de la denuncia de la desaparición, la causa fue tomada por la Unidad de Delitos contra la Integridad Sexual de Santa Fe que ordenó la detención -en primer término- de la pareja y el cuñado de Mónica, quienes quedaron en prisión preventiva por ser sospechosos de explotación sexual. Días más tarde, se detuvo a la suegra por la misma sospecha.
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Explotada sexualmente desde 2017
Lo que pudo conocerse es que Mónica tenía una vida muy dura y difícil. Desde el 2017 y hasta el momento de su desaparición, la pareja de la mujer y su hermano, identificados como Mario y Hugo Pérez obligaron a Mónica a intercambiar sexo por dinero en dos esquinas de la zona sur: una de San Lorenzo y Amenábar; y otra en Moreno y Urquiza. Ambas "paradas" fueron elegidas por Hugo Pérez. Los datos se desprenden de la causa judicial.
La investigación determinó además que los acusados llevaban a la víctima hasta esos sectores de la ciudad y le controlaban sus movimientos. Después, se quedaban con la ganancia obtenida por Mónica en los distintos pases sexuales.
Otro detalle que dejó aún más bajo sospecha a los hermanos Pérez es que cuando los peritos se presentaron en la casa de la mujer desaparecida a levantar rastros, a raíz de la denuncia de paradero, llamó la atención que el dormitorio de Mónica se encontraba totalmente limpio, mientras que el resto de la vivienda presentaba rastros de sangre que fueron detectados con la prueba de luminol.
La familia de Mónica no baja los brazos
Desde el momento de su desaparición, la familia, amigos y vecinos de Mónica se movilizaron y exigieron que se intensifique la búsqueda. Es que la incertidumbre, en la mayoría de los casos se vuelve insoportable.
No hubo rincón donde la familia no buscara. Con canoas y con los medios que tenían a su alcance, hasta intentaron localizar su cuerpo en las aguas del riacho Santa Fe.
Alzaron su voz una y otra vez en la Circunvalación oeste, a la altura de barrio Varadero Sarsotti, pero también se movilizaron a los Tribunales de Santa Fe. En la última horas, paralizaron el tránsito durante varias en el puente Carretero y advirtieron que no bajarán los brazos hasta encontrarla.
Mónica Aquino tiene tez trigueña, ojos marrón oscuro, cabellos castaños y 1,54 de estatura. Entre sus señas particulares, se menciona la presencia de dos lunares en el cuello.
La Secretaría de Derechos Humanos y Diversidad de Santa Fe continúa recibiendo cualquier tipo de información en Mendoza 3443, de la ciudad de Santa Fe o Balcarce 1145, de la ciudad de Rosario, al correo electrónico [email protected], o a los teléfonos 3425357756 y 0800-5553348.
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