En la noche previa al crimen, Karina Abba, madre de un niño de dos años, decidió ir a bailar con amigas y su primo se ofreció a llevarlas. Las cámaras de seguridad del boliche revelaron que la joven salió con él del lugar, pero nunca volvió a su casa.
Horas después Karina fue hallada sin vida en un predio rural cerca de un arroyo. Ruiz Díaz escapó y mandó mensajes a su familia diciendo “me mandé una cagada”. Fue detenido días después.
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En su defensa, el joven intentó explicar que esa noche se encontraba bajo los efectos de las drogas y que mató a Karina porque su prima sabía algo que a él lo comprometía, pero su defensa planteó que se le aplicara la figura de homicidio simple.
Un jurado popular lo consideró responsable de tentativa de abuso sexual con acceso carnal y homicidio criminis causae: la mató para ocular el intento de violación. La defensa apeló en diferentes instancias locales y llegó en queja a la Corte Suprema de Justicia, que desestimó la presentación por inadmisible y dejó así firme la condena.
El fallo de la Corte Suprema de Justicia
Corte Suprema femicidio Cordoba
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