Uno de los grandes temores de cualquier asador es que la carne termine dura, seca o imposible de masticar. Pero la buena noticia es que existe un truco simple que puede cambiarlo todo, incluso cuando se trata de cortes más baratos.
La clave está en la temperatura de la carne. Sacarla de la heladera y dejarla reposar entre 30 y 60 minutos a temperatura ambiente antes de ponerla en la parrilla permite que las fibras se relajen y la cocción sea mucho más pareja. Así, el corte queda más tierno y jugoso.
Consejos para que la carne quede perfecta en la parrilla
Otro punto fundamental es no pinchar la carne. Usar siempre una tenaza en vez de un tenedor evita que los jugos se escapen, y esos jugos son los que le dan terneza y sabor a cada bocado.
La sal también juega su papel. Para los cortes gruesos, lo ideal es salar justo antes o durante la cocción. En cambio, si el corte es fino, conviene salar al final. Así se evita que la sal extraiga demasiada humedad y la carne quede seca.
Por último, hay un paso que muchos pasan por alto: dejar reposar la carne unos minutos después de sacarla del fuego. Ese descanso permite que los jugos se redistribuyan y el resultado sea una carne mucho más tierna y sabrosa.
Con estos consejos, cualquier corte puede convertirse en el protagonista de un asado inolvidable. El truco está en los detalles y en animarse a probar.