El pollo al horno es uno de esos platos que nunca fallan en la mesa argentina. Es sinónimo de domingo, de reunión familiar y de ese “abrazo” culinario que todos buscamos cuando el frío aprieta o simplemente queremos sentirnos en casa.
Pero, ¿cómo darle una vuelta de tuerca a este clásico sin perder su esencia? Martín Berasategui, uno de los chefs más reconocidos de España, tiene la respuesta: sumarle un pesto bien potente, con mucho verde y un toque de frutos secos.
Los ingredientes que hacen la diferencia
Para preparar este pollo al horno con el toque especial de Berasategui, vas a necesitar:
Paso a paso: cómo lograr un pollo jugoso y lleno de sabor
Precalentá el horno a 220°C. Es clave para que la piel quede bien crocante.
Prepará el pesto: procesá la albahaca, el perejil, el queso pecorino, las nueces, el ajo, la ralladura y el jugo de limón, el aceite de oliva, la sal y la pimienta. Vas a obtener una salsa verde, aromática y súper sabrosa.
Deshuesá el pollo y ponelo con la pechuga hacia abajo sobre una bandeja con rejilla.
Pintá la parte de abajo del pollo con el pesto. Después, con cuidado, separá la piel de la pechuga y meté un par de cucharadas de pesto entre la piel y la carne. El resto del pesto va por fuera, cubriendo bien todo el pollo. Salpimentá a gusto.
Llevá al horno: cociná 20 minutos a 220°C. Bajá la temperatura a 175°C y seguí horneando entre 25 y 35 minutos, hasta que esté bien dorado y jugoso.
Dejá reposar el pollo cubierto con papel aluminio durante 10 minutos antes de cortarlo. Así los jugos se distribuyen y la carne queda tierna.
Variantes y acompañamientos para un plato completo
Si preferís algo más rápido, podés usar pechugas de pollo: las horneás con pesto, tomate y queso (mozzarella o parmesano) por encima, y gratinás hasta que el queso se derrita y se dore.
Este pollo al horno con pesto queda espectacular acompañado de papas asadas, verduras al horno como calabacín, pimientos o cebolla, o incluso una ensalada fresca para equilibrar la intensidad del plato.
La combinación de la albahaca, el queso y las nueces con los jugos del pollo crea una salsa que es puro sabor y que, seguro, va a dejar a todos pidiendo un poco más de pan para mojar.