Thelma Fardin: "Todas hemos pagado costos" por denunciar la violencia sexual
Thelma Fardin habló sobre abuso sexual, falsas denuncias y revictimización, contó por qué estudia Derecho y “pone el cuerpo” ante la violencia de género.
Thelma Fardin es actriz, pero además es estudiante avanzada de Derecho y referente de la búsqueda de justicia por violencia sexual.
A Thelma Fardin le encanta Rosario. Estuvo hace un tiempo rodando una serie y volvió este jueves para participar de una actividad en la Universidad Nacional de Rosario. Además de ser una actriz popular, es estudiante avanzada de Derecho y referente de la búsqueda de justicia por violencia sexual.
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“Hay lugares que hay que ocupar porque en un contexto de retroceso narrativo y concreto, de derechos vulnerados, cuando de pronto empezamos a decirle privilegio a cosas que son derechos hay que sentarse a pensar que estamos retrocediendo demasiado rápido”, sostiene Thelma en un diálogo con AIRE, antes de participar de la jornada “Infancias vulneradas: una mirada interdisciplinaria”.
“Creo también que esta época responde a una época en la que a mí me tocó un cierto protagonismo”, afirma, en relación con su denuncia pública a Juan Darthes, el 11 de diciembre de 2018, acompañada por el colectivo Actrices Argentinas. A partir de ese momento, las denuncias por violencia sexual crecieron un mil por ciento.
“Me parece que es importante acompañar a quienes están pagando. Todas hemos pagado costos”, afirma la actriz sobre el largo proceso que derivó, en mayo de este año, en la condena definitiva a Darthes a seis años de prisión en un régimen semi abierto.
Los costos de poner el cuerpo
La actividad tiene un contexto complejo: tres psicólogas rosarinas —de las pocas que aceptan atender a niñas y niños que sufrieron abuso sexual— fueron denunciadas por siete abogados defensores de hombres acusados por este delito.
Lo que dice Thelma tiene que ver con su propia historia. Pagar costos por denunciar violencias sexuales es algo que vivieron muchísimas víctimas. “Estudié Derecho con muchísima pasión, pero también porque cambió mi realidad como actriz y mi posibilidad de acceder a trabajo. Y en ese contexto y pagando esos costos, digo, es mi manera también de reinventarme, de adaptarme y de seguir pudiendo aportar”, afirma.
Y como el proceso judicial que sobrellevó le cambió la vida, también le abrió las puertas a una profesión que nunca hubiera imaginado. “Me cambió la vida y la percepción también de mis propias capacidades, porque yo nunca me imaginé pudiendo hacer otra otra, porque no me tocó soñarlo”, afirmó.
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Su pasión siempre fue actuar. “No me imaginé que otra cosa me fuese a apasionar tanto y sí estaba convencida de no hacer nada que no me apasionara. Entonces, jamás se me hubiese ocurrido y voy descubriendo que en el Derecho hay muchísimo de lo creativo”.
Y aunque no es ella quien dice ser referente, Thelma se hace cargo: “Desde el día uno, que me tocó sin esperarlo, sin proponérmelo, ser esa referente, la sensación fue siempre de querer estar a la altura y que pasen los años y seguir ocupando ese espacio, me honra mucho y también quiero honrar eso”.
Por eso compartió la actividad en la sede de Gobierno de la UNR con el ex juez y presidente de la Asociación Civil de Altos Estudios en Violencias y Abusos Sexuales (AEVAS) Carlos Rozanski y la psicóloga y docente universitaria Natalia Amatiello.
“Ese impacto de quienes hemos puesto el cuerpo en una época lo están viviendo las tres psicólogas”, dice Thelma, por eso le parecía importante “estar acompañándolas, visibilizando y tratando de trasladar algo de la legitimidad”.
La palabra bajo sospecha
“Mi caso tuvo un gran consenso, un enorme apoyo, pero también fue usado como una narrativa, porque no me pasó jamás salir a la calle y vivir violencia. Hoy descubrimos que de pronto las interacciones en redes son de bots, o sea, de robots”, recupera Thelma.
Y aclara: “En esa narrativa tocó que mi caso fuese utilizado para deslegitimarme y deslegitimar una lucha y en una primera instancia fue sostener y poner el cuerpo hasta que la justicia en cuatro instancias legitimó mi palabra, el caso y a todos los profesionales que intervinieron”.
—Aún con el impacto social y el apoyo que tuviste, fuiste revictimizada en la justicia.
—Sin dudas, porque como siempre el sistema judicial es el que más tarda en aceptar los cambios de una sociedad. Pero así como fui revictimizada es importante también ver que hemos conseguido un fallo que deja un precedente histórico y que entonces no quiero decir que vale la pena, pero sí es la posibilidad de que muchas otras vivan menos revictimización.
La trampa de las falsas denuncias
Todo esto ocurre mientras la senadora nacional por Santa Fe Carolina Losada tiene como su proyecto insignia un aumento de la penalización a quienes realicen “falsas denuncias” por violencia de género o sexual. Y si bien este proyecto sumó rechazos, no se descarta que insista en la Cámara alta de la Nación.
“En este contexto que nos estén haciendo hablar y contestar a eso es justamente lo que quieren, porque entonces no estamos pudiendo hablar de que es uno de los delitos más subdenunciados”, sostiene Thelma sobre la iniciativa que impulsa Losada.
“No estamos pudiendo hablar de la falta de reparación para las sobrevivientes de violencia que no encontramos reparación ni en la justicia ni muchas veces en la sociedad, porque muchas veces la sociedad expulsa a las mujeres que se atreven a hablar”.
Thelma sabe que no es su caso, aunque está claro que pagó costos. “Cuántas historias de mujeres que en su ciudad, en su pueblo han tenido que ser en sus trabajos, las que renuncian, las que se van porque su palabra no es legitimada”, recuerda.
Y por eso, cree que no hay que entrar en la trampa de hablar de las “falsas denuncias”. “Ahí estamos justamente respondiendo a lo que quieren, que no es realmente proteger a las personas que sufren falsas denuncias. De esto o de cualquier otro delito, que cuando vamos a las cifras es mínimo”.
En el lugar equivocado
Thelma hace una comparación muy elocuente. “En términos de cifras estamos usando recursos legislativos en un problema que si, por ejemplo, estuviésemos en un hospital, estamos dándole el servicio más grande y la mayor cantidad de recursos a la enfermedad más rara”.
Muy didáctica, considera que “no funciona así en los hospitales porque se nos moriría muchísima gente. Bueno, se nos están cayendo víctimas producto de que no se están ocupando de la temática que sí es importante y por eso estamos acá sosteniendo los espacios que hay que sostener”.
Para ella, ocupar el tiempo en hablar de “falsas denuncias” es “poco serio, porque es un tema realmente insignificante en relación a la proporción que tiene la problemática”.
Teorías pseudocientíficas
La jornada tuvo dos partes. En la primera, la coordinadora del Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de las Mujeres (CLADEM) Alejandra Tolosa, presentó la investigación: “ Alienación Parental: Una nueva forma de violencia de género contra mujeres, niñas y niños en América Latina y el Caribe”.
“Venimos sosteniendo este tipo de actividades en este contexto general de retrocesos y de ataque puntualmente en lo que estamos tratando a las voces de niños, niñas y también de madres protectoras”, afirmó Tolosa en diálogo con Aire.
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La particularidad de Rosario es que “ha habido una serie de hechos importantes que van en el mismo sentido de persecución a profesionales que han detectado en causas judiciales índices de abuso sexual”.
Tolosa cree importante, entonces, que organizaciones de la sociedad civil como CLADEM investiguen y creen narrativas científicas “en contra de estas pseudo teorías, en algún momento llamadas de alienación parental, hoy deslegitimadas pero que aparecen bajo otras denominaciones”.
Así, hoy se habla de “implantación de memorias o co-construcción de memorias, pero con el mismo objetivo y con la misma idea de que las madres le implantan memorias o les lavan el cerebro a los hijos e hijas que han denunciado un abuso sexual”.
Rosario como banco de pruebas
Carlos Rozanski fue el último orador el jueves. “Creo que Santa Fe y Rosario en particular es un laboratorio, un banco de pruebas y no es casual que la senadora por Santa Fe haga una presentación de un proyecto absolutamente, no solo absurdo, sino sobre todo y lo más grave, basado en algo que no existe”.
Para Rozanski, “lo que están haciendo en Rosario ya tuvo efecto en todos lados, que es la intimidación a las profesionales. Entonces, cuando en todo el país se hace difícil conseguir una profesional que acepte intervenir en casos como estos”.
Por eso Thelma Fardin, una vez más y aunque le encante, volvió a Rosario para participar de la jornada. “Si mi causa y mi experiencia valen la pena, voy a seguir pronunciándome y poniendo el cuerpo en la medida de lo posible, porque no podemos retroceder”.









