Pasaron siete años hasta que, con solo seis meses, su hija llegó a su vida, y Sole a la de ella. “Hoy sé que fue un gran acierto hacerle caso a la intuición”, cuenta. En el Día de la Madre, un mensaje a todas aquellas mujeres que tienen el deseo de maternar.
“El motor es el deseo, hay que animarse y amigarse con esta posibilidad. Porque cuando se junta tu deseo con el derecho de una niña o un niño a ser cuidado y amado, puede nacer algo maravilloso”, expresó.
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Pasaron siete años hasta que, con solo seis meses, su hija llegó a su vida, y Soledad a la de ella. “Hoy sé que fue un gran acierto”, cuenta.
Su historia comienza cuando vio que su embarazo no se daba de manera natural como en la mayoría de las mujeres. "Empecé a pensar cuáles eran las alternativas y rápidamente supe que no quería perderme la experiencia de ser mamá en esta vida, y cuando apareció la idea de la adopción, desde el primer momento me sentí a gusto con esta posibilidad", contó.
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"Mi único tratamiento de fertilización lo hice a los 40 años, cuando ya estaba justa con los tiempos biológicos que tenemos las mujeres", sumó y aclaró: "Lo cierto es que me había anotado mucho antes al registro, cuando la ley empezaba cambiar y se creó el Ruaga".
Los mitos de la adopción
En cuanto a la adopción, Soledad invitó a "desmitificar" varias cosas: "Lo primero es que no es tan complicado ni engorroso anotarse. En segundo lugar, no se pide ningún resguardo económico, ni importa cuán grande es tu casa ni cuántos cuartos tenés. Simplemente se evalúa que el escenario general sea apto y beneficioso para que viva y se desarrolle un niño o una niña".
"El tercero es que puede ser monoparental y también parejas del mismo sexo.", sostuvo.
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"Todas las mamás, biológicas o por adopción, precisamos de un tiempo hasta que conocemos a nuestro hijo o hija y 'nos adoptamos mutuamente'", explica.
Subrayó también la importancia de "entender los procesos" para que un niño sea declarado en estado de adoptabilidad plena, ya que lleva su tiempo. "Creo que el sistema tiene sus fallas y seguramente podría mejorar en algunos aspectos, pero responde a tiempos que son necesarios para que el niño pueda ser adoptado por su familia definitiva y que sea un proceso transparente", explicó.
La llegada de su hija, la espera y la preparación
Soledad recordó que los siete años de espera fueron, en realidad, "una espera activa" donde siguió haciendo su vida e investigando otras maneras de que un hijo pudiera llegar. "Pero la puerta de la adopción siempre estaba abierta y eso me tranquilizaba un montón", contó.
"Cuando después de esos siete años me citaron por la posibilidad concreta de la llegada de mi nena, el proceso llevó más o menos un mes, porque al ser un bebé, la vinculación fue mucho más rápida. Esos días, fueron días de fiesta. Yo me pellizcaba para saber si de verdad estaba pasando....!", relató.
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En cuanto a la llegada de los hijos en general, consideró: "Todas las mamás, biológicas o por adopción, precisamos de un tiempo hasta que conocemos a nuestro hijo o hija y 'nos adoptamos mutuamente'. La decisión de maternar y acompañar a alguien es muy fuerte porque es un vínculo que sabemos que será para toda la vida".
"Le vas descubriendo los rasgos, lo que le gusta y lo que no y vas armando una historia compartida", aseguró y amplió: "Me gusta decir que los vínculos son construcción, los de sangre y los que no lo son. Los tenés que cuidar y laburar a diario. Es muy respetable también que muchas personas sientan cierta limitación para adoptar, esto que escuchamos del 'duelar' la transmisión genética. Pero la verdad es que yo no sentí que tenga que duelar nada".
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Soledad dice que le gusta decir que "los vínculos son construcción, los de sangre y los que no lo son".
"Quizás –continuó– en esos siete años "fui haciendo el proceso de abrazar mi realidad y ratificar mi deseo".
El mensaje para las madres que están en la búsqueda
En el marco del Día de la Madre que se conmemora este domingo, Soledad dejó en claro: "El motor es el deseo". "En el camino hay que amigarse con que quizás la maternidad no nos llega de manera sencilla y que hay que buscar alternativas amorosas y posibles. Animarnos e invitarnos a pensar a qué estaríamos dispuestas".
Y siguió: "Tanto en la adopción como en la maternidad biológica, los caminos son desconocidos hasta que se transitan, porque cuando sos mamá de panza tampoco sabes a qué te estás asomando, no sabes cómo va a reaccionar tu cuerpo, no sabes cómo vas a ser como mamá, no sabes cómo va a ser tu hijo. En la adopción es lo mismo", explicó.
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Soledad reconoció que se trata de "un camino diferente", aunque dijo que lo más importante es "estar fuertemente sostenida por ese anhelo que te dice 'sí, es por acá".
Por último, dijo que "la adopción no es que estás haciendo un acto de bien por la humanidad. Es el derecho de un niño o una niña a tener una familia, a ser amado, cuidado y elegido. Después viene tu propio deseo, y si ambos se juntan, lo demás es todo ganancia".