La transición a la vida universitaria, especialmente para aquellos que se mudan lejos de su hogar, representa un desafío lleno de aprendizajes y obstáculos a superar. En Argentina, este paso significa enfrentarse a una realidad compleja, marcada por la necesidad de adaptarse no solo a un nuevo entorno educativo, sino también a una vida independiente bajo un panorama económico fluctuante.
Cuáles son los desafíos que debe afrontar un estudiante universitario
Muchos estudiantes, al trasladarse a una nueva ciudad para continuar sus estudios, se encuentran con dificultades como la búsqueda de vivienda, la gestión de los gastos mensuales, el transporte y la adquisición de insumos básicos.
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Sin ir más lejos en cuanto a complejidades, la realidad puede tornarse agobiante cuando, en poco tiempo, la exposición a nuevas experiencias crece abruptamente. Tal es el caso de un estudiante que abandona la casa familiar luego de finalizar sus estudios secundarios y se aventura en una nueva locación, con los desafíos de vivir solo, autogestionar su tiempo y economía, sin descuidar sus responsabilidades y su salud.
La adaptación a un ambiente desconocido se presenta como un obstáculo considerable. "Mudarse a una ciudad desconocida no es fácil", compartió una estudiante avanzada de Psicología de la Universidad de Buenos Aires, quien no solo pone en juego sus conocimientos académicos sino también sus vivencias personales como testimonio para reflejar la transición de la vida secundaria a la universitaria. La adaptación y la aceptación de nuevos desafíos son cruciales para superar el impacto inicial de este cambio.
"¿Quién no sintió miedo al tomarse un colectivo en Ciudad de Buenos Aires por primera vez, siendo del interior?"
Además, convivir con una situación económica inestable también conlleva ciertas exigencias cotidianas que obligan al estudiante a un proceso de adaptación en cuestiones de prácticas y hábitos, siendo un caso común el hecho de tener que trabajar y estudiar en paralelo. Sumado a esto, hay que tener en cuenta que la oferta laboral generalmente es de jornada completa, lo cual puede provocar el descuido de los estudios.
"Autogestionarse económicamente, tener nuestros primeros trabajos lejos de casa a la vez que llevamos una carrera, es un gran salto en nuestro psiquismo y a su vez un gran reto, ya que en el plano social en el que hoy vivimos los argentinos es difícil arrancar a dar las primeras brazadas en el correntoso río laboral."
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No obstante, sin recaer en un panorama desalentador en la vida universitaria, la misma estudiante de psicología destacó que "este alejamiento es sano para el joven, así puede abrir sus puertas a todo lo que la juventud conlleva. Independencia y autonomía adquieren un gran peso, y los que nos fuimos de nuestra ciudad con muchos miedos e incertidumbres, volvemos de visita mucho mejor plantados y con otras experiencias de vida, que no solo suponen un crecimiento en la formación académica, sino que también contribuyen al desarrollo como personas".
En tal sentido, cabe resaltar que "es fundamental hacer un énfasis en la relevancia de la salud mental y en la importancia de poder hablar nuestras preocupaciones en ese momento tan crítico de nuestras vidas, que es alejarnos de nuestra familia. En lo personal, me ayudó generar hábitos para organizarme y mantener en orden mis tareas; y también para poder divertirme, como practicar un deporte, por ejemplo, y no sentirme tan presionada".
La vida universitaria lejos de casa es un desafío lleno de oportunidades para el crecimiento y la independencia. A pesar de las dificultades, representa una etapa valiosa que moldea a los individuos, preparándolos para el futuro con una nueva gama de experiencias y lecciones aprendidas.
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