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Sociedad Día del Libro | Lectura | libros

En el Día del Libro, tres posibles caminos para revertir el descenso del porcentaje de lectura en el país

Beatriz Bolsi, presidenta de la filial Santa Fe de la Sociedad Argentina de Escritores y exprofesora universitaria, plantea que hay que dejar de pensar en el diagnóstico y enfocarse en la importancia de generar hábitos de lectura. Además afirma que lo más grave es la falta de comprensión de los textos. 

Cada 15 de junio, desde 1908, se celebra en el país el Día del Libro ya que en esa fecha el Consejo Nacional de Mujeres realizó su primer concurso literario y lo instaló como motivo de celebración. En el mundo, se celebra el 23 de abril.

Según la última Encuesta Nacional de Consumos Culturales realizada en 2017 por el Ministerio de Cultura, la lectura de libros experimentó un notable descenso en el quinquenio anterior a la fecha de investigación. “En 2017 el 29% de la población afirmó no leer libros y el 26,5% dijo que antes solía leer, pero ya no lo hace. En la encuesta, que se realiza cada cinco años, fueron entrevistados casi 3000 argentinos mayores de 13 años. Entre los motivos de no lectura, la falta de interés es el más mencionado en todas las edades, géneros y sectores socioeconómicos y se determinó, además, que el consumo de libros per cápita pasó de 3 a 1,5.

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Estos números, basados en porcentajes y encuestas, traen aparejada una realidad mucho más compleja de entender y resolver. Según Beatriz Bolsi, profesora de Letras e investigadora de la Facultad de Humanidades de la UNL, el “lenguaje y pensamiento son la dos caras de la misma moneda. No se puede hablar de lenguaje sin hablar de pensamiento. Quien lee y se instruye lógicamente piensa mejor, actúa mejor y tiene más argumentos para poder solucionar conflictos y no a través de la violencia"

"Quien no lee no desarrolla su pensamiento y es más manipulable"

Por esa razón es importante entender qué caminos se habilitan para dejar atrás el diagnóstico y empezar a pensar en soluciones. En primer lugar, es clave incentivar la lectura en los primeros años de la primaria a través de docentes formados que lean cuentos en voz alta. Así se despierta la curiosidad por la historia y la sensibilidad a través de la lectura. “Los chicos deben aprender a leer porque es un ejercicio de la voz y del cuerpo y eso queda grabado”, dice Beatriz Bolsi.

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Como segundo camino propone incorporar el hábito de la lectura compartida y dialogada porque “el enriquecimiento está en el diálogo con otro para ver cómo leí yo y cómo leyó el otro”.

El tercer camino tiene que ver con los adultos, con aquellos a los que les hubiese gustado leer y se arrepienten de no haberlo hecho. “Siempre hay motivaciones. Hay un mundo que está en continuo movimiento. Tienen que estar atentos a todo lo que sucede y si encuentran ciclos de lectura y escritura que se acerquen porque se les da otra herramientas".

Más allá de esto, Beatriz reconoce que los más jóvenes se nutren de los nuevos formatos para incursionar en la lectura y transformar los hábitos a la hora de leer.