Dieta, verano y culpa: la gordofobia no se toma vacaciones
Entre el “descontrol” de las fiestas y el cuerpo “de verano”, enero reactiva la industria de la dieta y la gordofobia. La pregunta es ¿qué entendemos por salud?
Durante las fiestas, se declara una breve tregua. Pero el 2 de enero vuelve con intensidad el imperativo de adelgazar para tener un cuerpo de verano: el detox, la dieta líquida, el reto de 21 días, las pastillas, el ozempic, todo lo que permita “bajar esos kilitos” que dejó el supuesto “descontrol”. La gordofobia no descansa.
Es cierto que cada vez más se leen notas, mensajes, reels, que proponen “comidas saludables” para esos días en los que se comen alimentos “prohibidos”. ¿Qué puede haber más siniestro que un pan dulce? ¿A quién se le ocurre preferir el helado de dulce de leche a la ensalada de frutas?
En cada cena de Navidad o Año Nuevo se escucha alguna justificación: hoy como esto, pero mañana me vuelvo a cuidar.
Es que la culpa es una de las herramientas más poderosas para la industria de la dieta. Según la estimación de Imarc Group, firma líder mundial en consultoría de gestión e investigación de mercado, lo que llama “el mercado global de gestión de peso”, que incluye desde alimentos dietéticos y consultas médicas hasta fármacos para bajar de peso, movió 591.700 millones de dólares en 2025.
Es decir que sí, tiene que ver con la salud, pero también con el mercado. Por eso, felices serán las fiestas en las que no se sienta culpa de comer alimentos que engordan. Y que no se prometa, el año siguiente, bajar de peso.
Culpa, mercado y promesas de año nuevo
Una de las activistas más destacadas en habla hispana contra la gordofobia, la nutrióloga mexicana Raquel Lobaton, posteó el 31 de diciembre en su cuenta de Instagram: “Esta noche no desperdicies una sola de tus uvas deseando perder peso. Que tus deseos para el próximo año no estén marcados por la culpa, la restricción o el miedo a no ser suficiente”, y convocó a “que este sea el año donde descubras que tu peso no es el problema. Que este nuevo año sea un recordatorio de que no necesitas cambiar tu cuerpo para empezar a disfrutar la vida. ¡Feliz Año Nuevo!”.
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En 2021, Mujeres que no fueron tapa (Mqnft) lanzó la campaña "Hermana, soltá la panza" contra los estereotipos del verano.
La cosa empeora el segundo día del año. Todo el tiempo, a cada momento, te vas a topar con una prescripción para adelgazar. Ni siquiera importa que tengas sobrepeso, lo que necesitás es tener un cuerpo “de verano”.
#TodosLosCuerposSonDeVerano
Es por eso que cada año, Anybody Argentina —una organización que promueve la diversidad corporal— lanza su campaña #TodosLosCuerposSonDeVerano.
¿Qué es Anybody Argentina? Una organización civil y sede local del movimiento internacional Endangered Bodies, dedicada a promover la aceptación, positividad y neutralidad corporal desde 2011.
Este año, el posteo en las redes sociales trae dos fotos de mujeres gordas con bikini. “Que no nos nublen el verano. Entre todxs podemos hacer que sea diferente”, dicen en Instagram.
La propuesta de Anybody Argentina es vivir “un verano donde despejemos las presiones estéticas, los cuerpos ideales, las dietas y los prejuicios que nos dicen cómo deberíamos vernos para merecer disfrute y respeto”.
Consideran que la consigna “no es una moda”, sino “parte de una transformación social”.
Más allá de los discursos empoderantes y la libertad, en las redes sociales se refuerzan los modelos de belleza y eso alienta la discriminación.
La discriminación es estructural
“Levantar nuestras voces es más necesario que nunca. El verano tiene que ser un espacio libre de culpa, vergüenza, gordofobia y discriminación”, plantea AnyBody.
Es que los cuerpos que no corresponden al estereotipo deben ocultarse. “La primera vez en mi vida que vi una mujer gorda con bikini fue en Río de Janeiro”, contó hace unos días una profesora de danzas.
Esa mínima experiencia da cuenta de la gordofobia tan generalizada en Argentina, donde ciertas prendas estuvieron -y todavía están- limitadas a determinado tipo de cuerpo.
Según el Mapa Nacional de la Discriminación, realizado por el extinto Instituto Nacional contra la Discriminación (INADI) en 2019, la discriminación por cuestiones estéticas ocupaba el primer lugar en las encuestas. Esta visibilidad tuvo su impulso en el activismo gordo que crece en la Argentina desde hace más de una década.
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El 2 de enero vuelve con intensidad el imperativo de adelgazar para tener un cuerpo de verano.
En la provincia de Santa Fe, los principales lugares donde se ejercía esa discriminación eran locales de vestimenta, comercios y shoppings y medios de transporte.
Cuando se analizaron, en el estudio ¿Es gordofobia?, publicado en diciembre de 2022, las denuncias recibidas por el INADI de discriminación por ese motivo, concluyeron que el 70% correspondían a mujeres.
¿Son datos desactualizados? Sí, pero también es cierto que el Estado dejó de ocuparse de esos temas, y con esa renuncia, dio vía libre para naturalizar la gordofobia.
Las que fallan son las dietas
Que los cuerpos perfectos son excepcionales no es una percepción. Y con programas como el photoshop, cada vez más irreales. Aún así, la mayoría de las mujeres quedan fuera de ese modelo. Encajar en esas figuras imposibles es fuente de frustración y esfuerzos contraproducentes.
Así lo escribió la misma Lobaton en su libro “Tu peso no es el problema”. “¿Y si te dijera que tú nunca le fallaste a las dietas, sino que las dietas te fallaron a ti?”, pregunta.
No es la única pregunta que hace: “Si las dietas funcionaran, ¿por qué cada 1° de enero la gente incluiría entre sus propósitos perder peso?”
Para esta especialista, “las dietas para perder peso no solo no funcionan a largo plazo, sino que su principal efecto secundario es una mayor ganancia de peso”. Según la evidencia científica que cita, el 95% de las personas recupera todo —o más— de lo que adelgazó.
La salud es más que una balanza
Según cifras de organizaciones no gubernamentales y asociaciones científicas, entre el 10 y el 15% de la población argentina sufre trastornos de la conducta alimentaria, que no se limitan a bulimia y anorexia, si bien son los más conocidos.
La falta de estadísticas oficiales sobre el tema no lo vuelve menos preocupante. No se trata de “romantizar” la gordura, eso que llaman “obesidad” para presentarlo como una patología.
Una vida saludable incluye mejorar la alimentación —y tener las condiciones para hacerlo—, pero también el movimiento, el descanso, la posibilidad de desarrollo personal.
Reducirlo todo a un número en una balanza, a las medidas de busto, cintura y cadera, atenta contra la salud pública. Tal vez el verdadero exceso no sea lo que se come en las fiestas, sino la obsesión por controlar los cuerpos el resto del año.