Es japonés, fanático de Boca, la cumbia santafesina y vende empanadas argentinas en Kioto
Isamu Kato nació en Japón, se enamoró de Boca Juniors mirando televisión y hoy vende empanadas argentinas en su ciudad. Una historia de fútbol, amor por la cocina argentina y mucha pasión.
Fanático de Boca Juniors desde la adolescencia, Isamu Kato construyó su vínculo con Argentina a partir del fútbol y lo transformó en un emprendimiento en Japón.
El refrán dice que “el argentino nace donde quiere”. En el caso de Isamu Kato, esa frase cobra sentido a más de 18 mil kilómetros de Argentina. Tiene 38 años, vive en Kioto —la antigua capital de Japón— donde nació y se crió, pero se considera hincha fanático de Boca Juniors desde la adolescencia.
Si bien el vínculo con Argentina empezó por el fútbol, hoy se expresa también en forma de empanadas caseras, música popular y mate compartido con viajeros.
Con apenas 13 años, Isamu vio por primera vez un partido que le cambió el rumbo. Boca Juniors ganaba la Copa Intercontinental en el año 2000 en Japón contra Real Madrid y, del otro lado de la pantalla, un chico japonés descubría una pasión desconocida. No solo le llamó la atención el juego: lo impactaron la hinchada, los cantos y la intensidad con la que se vivía el fútbol.
“Fue la primera vez que vi fútbol argentino y me enamoré”, recuerda Isamu en una entrevista con AIRE.
Desde ese momento, empezó a investigar. Quiso entender cómo era Argentina, cómo vivía su gente y por qué el fútbol despertaba tantos sentimientos. Ese interés creció hasta convertirse en un objetivo claro: viajar por primera vez a conocer el país que tanto le llamaba la atención.
Isamu Kato, japonés fanático de boca, la cumbia santafesina y que hace empanadas en Japón (2)
El fanatismo por Boca fue el primer contacto de Isamu con la cultura argentina y marcó su camino.
El primer viaje a Argentina que confirmó su pasión por el país
Así es como, en 2009, llegó por primera vez a Argentina. Recorrió estadios, probó asado, tomó mate y se mezcló con la vida cotidiana. Esa experiencia selló su conexión. A partir de entonces volvió casi todos los años y profundizó su vínculo con la cultura local.
Mientras tanto, sus redes sociales comenzaron a crecer. Compartía su fanatismo por Boca, hablaba en español con acento japonés y mostraba su amor por el país. El público argentino lo adoptó rápido. “El 90% de mis seguidores son argentinos”, explica.
Con el tiempo, cientos de argentinos que viajaban a Japón le hablaban para conocerlo. “Me escribían y me decían: ‘Ahora estoy en Japón y quiero verte’”, explicó, pero no encontraba la manera de transformar esa influencia en un proyecto propio y lograr una conexión con ellos.
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Las empanadas se convirtieron en una forma de conectar redes sociales, identidad y sustento económico.
Amor por la gastronomía argentina y un sueño por cumplir
Después del Mundial de Qatar 2022, decidió dar un paso más. Empezó a cocinar empanadas argentinas para crear contenido en redes. Los primeros intentos salieron mal y las críticas no tardaban en llegar.
“Al principio siempre me salían mal. No podía hacer el repulgue y quemaba las empanadas. Los argentinos me puteaban, pero también me aconsejaban mucho”, contó entre risas Isamu.
Una amiga, dueña de un restaurante argentino en Japón y con varios años vividos en Argentina, tuvo un rol clave en su aprendizaje. Gracias a sus consejos constantes y a la práctica diaria, Isamu fue perfeccionando la técnica, y con el tiempo la calidad de las empanadas mejoró de manera notable.
En 2023 abrió su propio local en Kioto llamado “Muchachos, empanadas argentinas”, donde cocina, prepara y atiende él mismo. “Me di cuenta de que tener un negocio de empanadas era la mejor manera de unir todo lo que me gusta: la cocina y el vínculo con Argentina”, afirma.
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Isamu Kato recibe a argentinos que viajan a Japón, y convierte su local de empanadas en Kioto en un punto de encuentro atravesado por el fútbol, la comida y la cultura nacional.
Cómo es un día normal de Isamu manejando un negocio argentino en Japón
Actualmente, Isamu maneja solo su negocio, por lo que su rutina empieza cerca del mediodía. Prepara la masa, pica cebolla, cocina los rellenos y deja todo listo antes de abrir. Cierra alrededor de las 21.
Pero el principal desafío no está en la cocina, sino en el público. Para muchos japoneses, el precio de una empanada resulta elevado (U$S 3) y les cuesta animarse probarlas por no conocer la cultura argentina. Sin embargo, quienes ya consumen gastronomía extranjera —como los tacos mexicanos— se atreven a otros sabores y, de a poco, comienzan a acercarse.
“En 2025 vendí más de 2.000 empanadas y para mí valió la pena”, cuenta Isamu.
Los argentinos que viajan a Japón encuentran en su local algo más que comida: un punto de encuentro. Isamu recibe regalos, alfajores y charlas interminables sobre fútbol y música.
Cumbia, cuarteto y sueños pendientes
La identidad argentina de Isamu no termina en la cocina. Escucha cumbia, cuarteto y rock nacional todos los días. En su playlist suenan Rodrigo, el Indio Solari, Los Piojos, Andrés Calamaro, Karina, Leo Mattioli y Los Palmeras. Entre risas, Isamu se define como “cada vez más argentinizado”.
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La música popular argentina acompaña su rutina diaria tanto como la cocina.
Pero a este japonés todavía le quedan algunos sueños pendientes. Quiere conocer Santa Fe, recorrer murales dedicados a íconos de la música popular y participar en un torneo de empanadas que se realiza cada año en Famaillá, Tucumán, en la Fiesta Nacional e Internacional de la Empanada.
Mientras tanto, sigue trabajando de lo que ama, convencido de que todas las empanadas vendidas valieron la pena.