Familiares de los compañeritos de escuela de Valentina, la nena fallecida en un incendio en el barrio Las Flores de la ciudad de Santa Fe, iniciaron una campaña solidaria. Marcela Olmedo se enteró y ayer se acercó a colaborar hasta una casa de Santo Tomé donde juntaban donaciones. Casi no tuvo palabras cuando llegó, solo se dio a conocer, abrazó a las mamás y dejó un abrazo para la madre de Valentina.
Marcela Olmedo habló con AIRE este sábado, cuando faltan solo unos meses para que se cumplen 8 años de la muerte de Antonella, la joven de 20 años que agonizó un mes tras el negligente incendio en una de las sucursales de la panadería Colella, en ese entonces ubicada en J.J. Paso y 4 de enero. "Me conmovió mucho lo que pasó ayer, pensé en la chiquita fallecida y en su mamá. Me hizo mucho mal", dijo Marcela.
Ayer, cuando se iba a uno de sus trabajos, en la ciudad de Santo Tomé, pasó a dejar la colaboración. "Es devolver un poco de todo lo que hicieron por Antonella, desde las cadenas de oraciones hasta el acompañamiento a mi familia", expresó.
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Antonella Olmedo tenía 20 años cuando fue víctima de la explosión por un escape de gas en la panadería Colella, de J.J. Paso y 4 de Enero, donde trabajaba, el 13 de septiembre del 2015. Murió un mes después en el Hospital Cullen donde fue muy bien atendida, pero la gravedad de las quemaduras empeoraron el cuadro clínico que desencadenó en su muerte.
Pasaron casi 8 años de la muerte de su hija y, a pesar de que no fue fácil, Marcela puso todo de sí para salir adelante por su esposo, por su hija Araceli de 23 años, por su hijo Bautista de 16 y por "su regalo del cielo", su nieto Faustino —hijo de Araceli— de casi 3 años.
"El dolor siempre está y estará hasta el día en que vuelva a reencontrarme con Antonella. Uno se acostumbra a vivir con el dolor. La solté para que descansara en paz. Mis dos hijos me necesitaban y me reclamaban, estuve mucho tiempo ausente. Mis hijos perdieron doblemente: a su hermana y a su mamá", confesó Marcela.
Marcela repite la frase "La dejé ir a Antonella" y cuesta ponerse en su lugar para entender cuando eso ocurre. Ella tiene palabras para explicarlo. "Me acostumbré a buscarla en mi corazón, a entender que me tenía que permitir llorarla, pero a la vez no puedo ir al cementerio porque sigo llorándola. Lo hablo con mi psicóloga".
Desde hace 8 años Marcela Olmedo se levanta cada día y emprende una nueva lucha. Tiene dos trabajos, uno en Santa Fe y otro en Santo Tomé, donde cuida a adultos mayores. "Trabajar es la mejor terapia que puedo tener. Gracias a Dios me pude levantar", reflexionó Marcela Olmedo.
"La soñé feliz en un lugar lleno de nubes y flores y en el sueño me habló y me dijo sonriente que estaba bien"...
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