Los más de 380 casos que ayer se detectaron en el área metropolitana de Buenos Aires (AMBA) preocupan y el contraste con Santa Fe -que no confirmó ningún caso este martes- es fuerte. En la capital santafesina hace 40 días que no hay un caso positivo y en la provincia la cifra todavía no superó los 250 casos, con sólo cinco en los últimos doce días. Los infectados con covid en Santa Fe son el 2,8% de los 8.809 que hay en la Argentina.
Pero no tiene sentido comparar Santa Fe con la complejidad del Amba, una megaurbe de más de 14 millones de habitantes que siempre estuvo más expuesta a la pandemia por su conexión con el mundo y por la vulnerabilidad que supone la inevitable cercanía a las gotitas que dispersan el virus en los congestionados sistemas de transporte del subte, los trenes y los colectivos porteños, más allá de que el flujo de circulación de personas haya descendido por la cuarentena.
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Encima hay un problema grave: el virus ingresó a las villa 31 de Retiro y la 1-11- 14 del Bajo Flores, un ejemplo de las barriadas pobres que concentran a la mayoría de los argentinos que sobreviven bajo las líneas de indigencia y pobreza. Si el SARS-CoV-2 -el difícil nombre que le pusieron los científicos al virus- entra a Villa Jesuitas en la ciudad de Santa Fe o a los sectores más desprotegidos de Barranquitas también va a ser muy difícil frenarlo.
A muchos santafesinos les está costando sostener las monótonas rutinas del aislamiento y el fin de semana atravesaron todos los límites de la fase cuatro.
El comienzo del Plan Detectar en Santa Fe y Rosario, que buscará activamente los casos sospechosos en los barrios, va a ser un buen termómetro para saber dónde está parada una provincia que muestra cifras positivas incluso en la comparación con un espejo más razonable, como es Córdoba.
En esta provincia hay 427 casos de coronavirus (4,8% del total del país) y nueve se reportaron en las últimas 24 horas. Es casi un 60% más de los 249 casos que hay en Santa Fe. Hay otra provincia que está al lado, Chaco, que también está complicada con 625 casos (34 confirmados en las últimas 24 horas).
La mejor estrategia para sostener aplanada la curva de contagios en Santa Fe es no confiarse ni relajarse. Parece ser la posición del gobernador Omar Perotti, que viene flexibilizando la cuarentena con prudencia, pero a muchos santafesinos les está costando sostener las monótonas rutinas del aislamiento y el fin de semana atravesaron todos los límites de la fase cuatro, que tuvo su “pico” en la fiesta de autos del domingo en el lecho que dejó expuesto la bajante en la laguna Setúbal.
En una entrevista con Aire de Santa Fe, la infectóloga Florencia Cahn -que asesora al presidente- advirtió que mayo y junio probablemente sean los meses más críticos de la pandemia en el país y recomendó no bajar la guardia. Como en toda enfermedad, hay que hacerle caso a la doctora.
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