El Niño y la crecida del río Paraná: la advertencia sobre tres factores que pueden agravar el riesgo hídrico en Santa Fe

Un ingeniero en Recursos Hídricos explicó cómo pueden combinarse las crecientes del Paraná, las lluvias intensas y las dificultades para drenar el agua en las ciudades. Advirtió que el escenario podría complejizarse si la crecida se prolonga durante varios meses.

El río Paraná en Misiones, un termómetro para lo que pueda suceder aguas abajo debido a que recibe aportes de la cuenca del Iguazú y del Paraguay.

El río Paraná en Misiones, un termómetro para lo que pueda suceder aguas abajo debido a que recibe aportes de la cuenca del Iguazú y del Paraguay.

La prolongación de la crecida del río Paraná durante los próximos meses podría agravar el escenario hídrico en Santa Fe y el resto del litoral argentino. Si a los niveles elevados del río se suman lluvias abundantes sobre el territorio y dificultades para evacuar el agua acumulada en las ciudades, podrían combinarse tres factores de riesgo que agravarían la situación.

Así lo explicó Hugo Rohrmann, ingeniero en Recursos Hídricos y especialista de la Universidad Nacional del Nordeste (Unne), durante una entrevista con el programa Una Tarde A La Vez, de AIRE. El especialista señaló que el principal factor es la creciente actual del Paraná, pero remarcó que, si se prolonga durante varios meses, podrían aparecer otras complicaciones vinculadas con las precipitaciones y los sistemas de drenaje. "En la medida que las crecientes del Paraná se extiendan en el tiempo, durante cuatro meses, esas tres causas empiezan a aparecer en forma conjunta", explicó.

El Niño y el riesgo hídrico: los tres factores que podrían agravar el escenario

Rohrmann describió tres situaciones que pueden generar complicaciones hídricas en el litoral y que, ante un escenario de lluvias persistentes y niveles elevados del Paraná, podrían coincidir.

  1. La crecida del río Paraná: es el fenómeno que ya está en desarrollo y afecta, por ahora, a las zonas bajas ubicadas sobre el valle de inundación del río.
  2. Las lluvias intensas y las dificultades de los ríos interiores para descargar: el ingeniero explicó que, cuando se registran precipitaciones abundantes sobre el territorio, los cursos de agua menores que desembocan en el Paraná o el Paraguay pueden encontrar dificultades para descargar debido a los niveles elevados de esos grandes ríos. Esa situación podría provocar desbordes y afectar otras zonas.
  3. Las complicaciones en el drenaje de las ciudades protegidas por defensas: Rohrmann utilizó el ejemplo de Gran Resistencia, en Chaco, donde existen anillos de defensa y estaciones de bombeo. También mencionó que una situación similar podría presentarse en ciudades como Santa Fe, que también cuentan con sistemas de protección. Cuando llueve intensamente, el agua que queda dentro de esas áreas debe ser evacuada mediante bombeo. Si las precipitaciones son abundantes y sostenidas, esos sistemas podrían verse exigidos y tener dificultades para drenar el agua acumulada.

El especialista vinculó este escenario con el desarrollo del fenómeno de El Niño, que favorece un aumento de las precipitaciones en distintas regiones de la cuenca del Plata.

Una de las estaciones de bombeo de Santa Fe.

Una de las estaciones de bombeo de Santa Fe.

Según explicó, la temporada de lluvias en el noreste argentino y el sur de Brasil se extiende desde octubre hasta abril. En ese contexto, octubre ya registró precipitaciones importantes en Misiones y en las cuencas de los ríos Iguazú y Paraná, que contribuyeron a la actual crecida.

LEER MÁS ► El Niño en Santa Fe: los cambios que dejó la bajante ahora ralentizan la crecida del río Paraná

Rohrmann advirtió que las próximas lluvias podrían encontrar los cursos de agua más elevados que al comienzo de la temporada. A esto se suma la posibilidad de que los suelos acumulen cada vez más humedad si las precipitaciones superiores a lo normal se mantienen durante varios meses. "Si la temporada sigue medio año con lluvias muy elevadas, todos los sistemas hídricos van a encontrarlos muy cargados, con los suelos saturados", explicó.

Las lluvias en la cuenca del río Iguazú tienen impacto en la crecida del río Paraná.

Las lluvias en la cuenca del río Iguazú tienen impacto en la crecida del río Paraná.

En ese sentido, recordó que las consecuencias más importantes de los períodos lluviosos suelen aparecer hacia el final de la temporada. Como antecedente para Santa Fe, mencionó la crecida de 2003, cuando el mayor pico del río Salado se produjo luego de otros episodios registrados durante 2002 y comienzos de 2003. También recordó las grandes crecientes del Paraná de 1983 y 1998, ambas asociadas a períodos de lluvias intensas.

Por último, Rohrmann recomendó seguir los pronósticos del Servicio Meteorológico Nacional y los informes hidrológicos del Instituto Nacional del Agua (INA) para conocer la evolución de las precipitaciones y las crecientes. También alertó sobre la circulación de información incorrecta en redes sociales y remarcó la importancia de consultar fuentes oficiales para evaluar el escenario hídrico.

Las más leídas