El Niño en Santa Fe: los cambios que dejó la bajante ahora ralentizan la crecida del río Paraná

Los años de bajante dejaron profundas modificaciones en el valle fluvial del río Paraná, alteraron su dinámica y provocaron que las crecidas ya no se comporten como antes.

Los años de bajante dejaron profundas modificaciones en el valle fluvial del Paraná, alteraron la dinámica del río y provocaron que las crecidas ya no se comporten como antes.

Los años de bajante dejaron profundas modificaciones en el valle fluvial del Paraná, alteraron la dinámica del río y provocaron que las crecidas ya no se comporten como antes.

Nico Ferrero / AIRE Digital

La crecida del río Paraná avanza hacia Santa Fe a un ritmo más gradual del esperado y su evolución demuestra que la huella de un período excepcional de aguas bajas y sequía tiene hoy un efecto directo sobre la reducción en la velocidad y en la energía de la onda, incluso en un escenario atravesado por el Fenómeno El Niño.

La explicación de esta evolución está en la morfología del cauce del río. Después de años de aguas bajas, el valle fluvial del Paraná se transformó. La acumulación de sedimentos a lo largo de ese período modificó distintos sectores y alteró los recorridos por los que circula el agua. Algunos arroyos se cerraron y la vegetación avanzó sobre superficies de islas y lagunas interiores que antes permanecían cubiertas. Ese proceso aumentó la rugosidad del río, es decir, la oposición que encuentra el agua al desplazarse.

El río crece "amortiguado"

Según explicó Juan Borús, vocero del Instituto Nacional del Agua (INA), al volver a crecer, el río encontró nuevas condiciones de circulación, que ofrecen resistencia al paso del agua y hacen que la onda pierda velocidad y energía a medida que se desplaza aguas abajo.

Así lo desarrolló el especialista en diálogo con AIRE, al explicar por qué el avance de esta crecida se está dando a un ritmo menor del previsto. "Lo que está haciendo esta crecida es trabajar un valle fluvial distinto al anterior", sentenció.

El especialista describió que el río se topó con un valle "impedido, complicado, con nueva vegetación y nuevas dunas". Esas condiciones habían sido señaladas por AIRE en una publicación anterior como un factor que podía dificultar las previsiones sobre el comportamiento del Paraná. Ahora, Borús explicó que esas transformaciones ya inciden directamente en el escenario actual y provocan que el Paraná aumente su nivel más lentamente que en otros eventos porque, en palabras del especialista, "el nuevo valle amortigua la crecida".

El especialista calificó esa pérdida de energía como "enorme" y "muy marcada", y señaló que en 43 años de experiencia con el sistema de Alerta Hidrológico del INA no había observado un fenómeno de esa magnitud.

El hidrómetro en el Puerto de Santa Fe.

El hidrómetro en el Puerto de Santa Fe.

La explicación de la reducción de las proyecciones de crecida para Santa Fe

Ese comportamiento se reflejó en las proyecciones hidrométricas oficiales del INA. A medida que avanzó octubre, el organismo redujo significativamente las alturas que estimaba para el río Paraná en Santa Fe. Las primeras previsiones anticipaban una crecida más pronunciada, pero los informes posteriores moderaron progresivamente esos valores.

Por ejemplo, en el informe del 13 de octubre, el organismo estimaba que el río alcanzaría los 5,16 metros el martes 27. Sin embargo, esa previsión se redujo a 4,56 el día 20 y a 4,22 tres días después. Finalmente, la altura registrada por Prefectura Naval Argentina el 27 fue de 4,16, un metro menos de lo previsto dos semanas atrás.

Lo mismo se observa en las previsiones para el 3 de noviembre. Mientras que el informe del 20 de octubre preveía una altura de 4,92 metros, la del 27 de ese mes la ubicó en 4,52. A cuatro días de esa fecha, el río está en 4,32 metros.

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El Paraná seguirá cambiando después de esta crecida

El paso de esta crecida, con la vista puesta en el mes de mayo según estimó Borús, volverá a dejar modificaciones sobre la forma del río. En ese sentido, aclaró que el movimiento del agua no devolverá al Paraná a las condiciones previas a la extensa bajante de los últimos años.

"La condición fluvial del valle no va a retrotraer a 2018", sostuvo. Por el contrario, anticipó que se superpondrán los cambios producidos durante los años de aguas bajas y los que genere esta nueva creciente: "Va a haber una suma de alteraciones, una arriba de la otra, unas por las bajantes, otras por esta crecida".

Esa transformación continuará incluso después de que pase la crecida. Según Borús, los cambios en el valle fluvial deberán ser reconocidos por quienes navegan el Paraná, que tendrán que "leer y aprehender el río" nuevamente.

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