Una realidad insoslayable -inflación y pobreza-, una buena dosis de creatividad -chorizos elaborados con polenta- y una foto. Con estos tres ingredientes, el responsable de un comedor comunitario de Rosario logró acaparar la atención e instalar un tema de debate en medio de la profunda crisis económica y social que atraviesa la Argentina.
El protagonista de esta iniciativa fue Walter Vallejos, un referente de la organización Luchadores Independientes Organizados (LIO): "Es la comida que hacemos para que vean las necesidades que hay en los comedores; esto no es un menú diario, sino que es una forma de protesta. Detrás de este chorizo de polenta -"chorilenta"- está la protesta de las agrupaciones sociales que hoy no queremos estar en la calle cortando y perjudicando a los que quieren trabajar", dijo al ser entrevistado por AIRE.
Desde el Gobierno le respondieron de manera crítica. Según Camilo Scaglia, director provincial de Desarrollo Territorial, "cada referente busca llamar la atención o tener una participación en los medios de comunicación, hacerse notar, buscar algo más. No es momento de politiquería, no es momento de discutir cuestiones más bajas... Seguramente a la polenta la recibe tanto de algún programa del municipio a través de Provincia o de Provincia directamente, y creo que eso se le escapa a Walter (Vallejos). Lo conozco hace unos cuantos años, sé que tiene una tarea comunitaria histórica y con la provincia la hemos ido potenciando".
Pero más allá de las discusiones políticas, los efectos mediáticos y la crisis que atraviesa la Argentina, la pregunta esencial es la siguiente: ¿alcanza el dinero que destina el Estado para sostener a los comedores comunitarios en los barrios más postergados de Santa Fe y el resto de la provincia?
Al finalizar el año pasado, el Gobierno de Santa Fe estableció un presupuesto de 1.867.000.000 pesos para sostener alrededor de 800 comedores comunitarios -más otros que funcionan en parroquias, otros cultos religiosos, municipios y comunas- durante el primer semestre. Es decir, alrededor de 390.000 pesos mensuales por cada comedor.
Ese monto no se modificó a lo largo del primer semestre, a pesar de que la inflación en la Argentina fue del 36%. Incluso, las partidas tampoco se modificaron en julio y, hasta el momento, el presupuesto calculado para el segundo semestre para sostener el funcionamiento de los comedores no tuvo ningún cambio.
De todos modos, Scaglia explicó que, cuando se hicieron los cálculos presupuestarios el año pasado, ya se tomó en cuenta el posible aumento de los precios durante 2022.
Luego llegó la guerra en Ucrania, el incremento de los precios de los alimentos a nivel internacional y la crisis política del Gobierno nacional. Un combo que rompió todas las estimaciones inflacionarias para este año, ya que se estima que la inflación en la Argentina superará el 70% -según los cálculos más optimistas-.
El director de Desarrollo Territorial llevó tranquilidad, a pesar de la delicada situación que atraviesa el país: "La política alimentaria es prioridad para el Gobierno de Santa Fe. Si bien las partidas de julio para los comedores no se modificaron, de ser necesario reforzar los fondos se redireccionarán otras partidas del Presupuesto. Ya debimos hacerlo en 2020, durante la pandemia. Y no dudaremos en volver a hacerlo. Iremos viendo mes a mes, y si es necesario redefiniremos los fondos aportados".
Sclaglia explicó que la Provincia continúa con la entrega puerta a puerta de los módulos alimentarios, en los barrios más pobres de las grandes ciudades. Cada módulo tiene un costo de 1.700 pesos en estos momentos -las compras se hacen en cantidad y por eso se logra menores precios- y cuenta con 10 víveres básicos de la canasta alimentaria.
Los comedores de la ciudad de Santa Fe
En abril de este año, un informe publicado por AIRE por la periodista Romina Elizalde planteaba que el presupuesto mensual destinado por la Provincia para sostener los comedores que funcionan en la ciudad de Santa Fe era de 94.769.429 de pesos. En promedio, cada comedor o merendero recibía en ese momento 124.532 pesos al mes. Si se tiene en cuenta que a cada lugar acudían, en promedio, 400 personas por semana, el costo de las raciones de comida oscilaban los 80 pesos, poco más o menos.
Según la explicación de Scaglia, tres meses después la situación no varió demasiado y tampoco se modificaron los montos aportados por el Estado provincial, aunque no se dudará en redeterminar partidas económicas cuando sea necesario.
A partir de lo sucedido en Rosario, el presidente de la vecinal de Santa Rosa de Lima, Miguel Verón, habló sobre el comedor que funciona en Tucumán al 4500 y de la situación social que atraviesa el barrio: "La situación económica hace que sea muy difícil seguir, porque las cosas aumentan más todos los días".
En la actualidad, el comedor prepara entre 55 y 65 raciones diarias, siempre en horario vespertino, porque el objetivo es que "los chicos se duerman con la panza llena". Verón remarcó que la idea es "darle de comer a todo el mundo hasta que alcance. Por ahí nos falta la comida, pero tratamos de que nos alcance para todos. La idea es que todo el mundo que venga acá se lleve su Tupper de comida. Pero no quiere decir que nos alcance todos los días para cocinar".
Temas
Te puede interesar




Dejá tu comentario