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Actualidad Actitud Solidaria | Ministerio de Desarrollo Social | Santa Rosa de Lima

El aumento de la demanda y la inflación ponen en jaque a los comedores barriales en Santa Fe

A los comedores comunitarios que relevó AIRE acuden unas 400 personas por semana. Sus referentes dicen que la inflación no da tregua y afecta la asistencia.

El contexto social y económico que atraviesa el país, con una inflación descontrolada que impacta principalmente en el precio de los alimentos, pega de lleno en los sectores más necesitados de la sociedad. Diferentes asociaciones y espacios políticos trabajan a diario para brindar un plato de comida en los comedores comunitarios que hay en los barrios de la ciudad de Santa Fe.

“No alcanza”. “Cada vez hay más gente”. “Las cosas aumentan todos los días”. Esas son las frases más significativas que se repiten entre los referentes de las asociaciones y movimientos que a diario se cargan al hombro la responsabilidad de brindar un plato de comida (quizás el único) que tendrá un niño, un hombre, una mujer o abuelo en todo el día. Los comedores y merenderos cuentan con aportes mensuales que el gobierno destina para la compra de alimentos, pero su actualización no es tan frecuente como el nivel de la inflación.

El gobierno de Santa Fe, a través de la Dirección Provincial del Programa Alimentario, contabiliza un total de 761 comedores y merenderos barriales que son asistidos en la provincia a través del programa Institucional. Del total de espacios que son asistidos, 280 se ubican en la ciudad de Santa Fe, 454 en Rosario y el resto se reparte en otras ciudades como Villa Constitución, Villa Gobernador Gálvez, Rincón, Laguna Paiva, Monte Vera y Gálvez, entre otras.

La asistencia a esos espacios de demanda al Estado provincial una inversión de 94.769.429 de pesos mensuales. En promedio, cada comedor o merendero recibe la suma de 124.532 pesos al mes. Si se tiene en cuenta que a cada lugar acuden, en promedio, 400 personas por semana, el costo de las raciones de comida oscilan los 80 pesos, poco más o menos.

Desde el gobierno reconocen que la inflación es uno de los factores que afecta la asistencia alimentaria y, por ello, trabajan constantemente para dar solución a las necesidades de los comedores comunitarios. La inflación de marzo escaló al 6,7%: es el registro más alto para un solo mes desde la salida de la convertibilidad en 2002. El rubro Alimentos y Bebidas No Alcohólicas tuvo un salto de 7,2% en marzo, subió 20,9% desde el arranque del año y acumula un 59,7% desde marzo del 2021.

“La demanda siempre va en alza”

La Asociación Civil Pequeñas Estrellas nació en el 2019 en La Guardia con el objetivo de colaborar con las personas que no contaban con recursos suficientes para llevar un plato de comida a su mesa. Hoy cuenta con cuatro merenderos distribuidos en diferentes zonas de la Costa: el central se localiza en La Guardia, dos en Colastiné Norte (uno ubicado en El Bañado) y otro en Colastiné Sur.

“Iniciamos algo chiquito, que fue una olla para 50 personas y ahora tenemos cuatro comedores en actividad en la zona de la Costa”, contó Mariano Belgradi, referente de la asociación.

El espacio surgió meses antes de la pandemia. El cierre de los comedores escolares incrementó el trabajo de Belgradi y su familia, que hasta el día de hoy colaboran para mantener a flote el servicio.

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La Asociación Civil Pequeñas Estrellas nació en el 2019 en La Guardia con el objetivo de colaborar con las personas que no contaban con recursos suficientes para llevar un plato de comida a su mesa. Hoy brindan asistencia en distintos aspectos, desde alimentario hasta vestimenta.

La Asociación Civil Pequeñas Estrellas nació en el 2019 en La Guardia con el objetivo de colaborar con las personas que no contaban con recursos suficientes para llevar un plato de comida a su mesa. Hoy brindan asistencia en distintos aspectos, desde alimentario hasta vestimenta.

La pandemia no acaba y desde la institución se busca prevenir. “Nosotros calculamos 400 personas por día. Entre todos los comedores, son 10.000 raciones mensuales”, sostuvo el referente social.

Las familias acuden en su totalidad, hay gente que vive sola y otros que tienen un grupo familiar grande. Los chicos que viven en la calle y aquellos que no tienen trabajo reciben una porción de comida. En tanto, los fines de semana se observa la presencia de nuevas familias en los espacios. “La demanda siempre va en alza, nosotros arrancamos con una olla de 100 y ahora tenemos que agregar una más. La demanda sigue su curso”, sostuvo.

“Llegamos bien a las raciones, pero además tenemos gastos, hay aspectos que no dependen sólo de elaborar la comida. La asociación también realiza trabajo social a través de la asistencia de diversos elementos que van desde chapas para las viviendas, hasta ropa de cama, zapatillas. Son millones de cuestiones que suman a la demanda que cada día va creciendo”, afirmó.

La solidaridad de otras organizaciones, las campañas y eventos que realizan desde la asociación son necesarios para mantener el ritmo y asistir a la gente.

Para colaborar los interesados se pueden contactar a través del Facebook: Merendero La Guardia o acercarse a la entidad, ubicada en Avenida de Petre y Domingo Figueroa.

“La demanda crece y tenemos que dejar a alguna gente afuera”

La organización Polo Obrero Tendencia cuenta con dos espacios que brindan asistencia alimentaria los fines de semana. El comedor “Santo Domingo Unido”, funciona los sábados en barrio Los Troncos, mientras que el espacio “Corazones Felices”, trabaja los viernes en Loyola Sur. “Entregamos más de 1.500 raciones por fin de semana”, confirmó Sofía Menna, integrante de la organización Polo Obrero.

Los vecinos identificaron que los fines de semana no había otro acceso a un plato de comida en los barrios, porque el comedor escolar no trabajaba o no había otra copa de leche.

Las ollas en base a un esfuerzo enorme de los vecinos que están organizados. “Los merenderos no deberían existir, pero surgen ante la necesidad de la gente. Ahora mismo es el hambre de la gente, la falta de trabajo y urbanización y salud en los barrios”, enumeró Menna.

Polo Obrero reclama a las autoridades tanto de provincia como de Nación por la asistencia a los comedores, por una atención y respuesta respecto a la situación que se vive en los barrios con espacios que son sostenidos y organizados por vecinos y organizaciones sociales.

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Los vecinos que integran la organización Polo Obrero Tendencia, se organizan para alimentar a los adultos y niños que acuden viernes y sábados al merendero Santo Domingo Unido, en barrio Los Troncos y al comedor Corazones Felices, en Loyola Sur.

Los vecinos que integran la organización Polo Obrero Tendencia, se organizan para alimentar a los adultos y niños que acuden viernes y sábados al merendero Santo Domingo Unido, en barrio Los Troncos y al comedor Corazones Felices, en Loyola Sur.

“Las 1.500 raciones de alimentos que entregamos todos los fines de semana crecen y tenemos que dejar a alguna gente afuera del cupo porque llegan a pedir comida y esta se acaba rápidamente, para nosotros es uno de los motivos que salimos a reclamar en estos días”, afirmó la integrante de Polo Obrero.

La demanda aumenta en las viandas que se entregan en el almuerzo y en la cena, ya que la merienda está destinada a los más chicos, aunque se extienda a los adultos.

Los comedores llevan un padrón con los datos de las personas, este registro se modifica semanalmente, con gente que llega desde barrios lejanos. “Si bien siempre hay una centralidad con la zona, viene gente de todos lados, sobre todo del norte”, describió Menna.

El aumento de los asistentes es palpable, todos los fines de semana se suman personas que quedan fuera de ambas ollas. La organización califica esta situación como un problema grave por varios aspectos. En parte para los vecinos que trabajan como voluntarios en los espacios es una gran frustración no poder darle a esas personas, en esas ocasiones se sustituye la ración de comida por mercadería.

“Nosotros siempre pensamos los alimentos para dar algo rico y nutritivo. No es lo mismo dar un paquete de arroz o harina que un plato de comida”, aseguró la consultada.

Los reclamos de los movimientos sociales a las autoridades no son solo por la cantidad de los alimentos, sino también de los mismos, aseguró Menna. Desde la organización están a la espera de una respuesta por parte del Ministerio de Desarrollo Social de Santa Fe.

“Hemos cortado el pan, la fruta, el jugo; no nos alcanza”

En la vecinal de Santa Rosa de Lima funciona el comedor comunitario que semanalmente otorga 350 raciones de comida. El aumento del costo de los alimentos de la mano de la constante demanda, preocupa a los integrantes de la vecinal.

“No sabemos hasta cuándo vamos a estar. No se puede hacer más nada y quizás tengamos que cerrar”, advierte Miguel Verón, presidente de la vecinal. Otra de las opciones que se maneja desde la entidad consiste en reducir de cinco a tres las jornadas de asistencia. Hoy el comedor trabaja de lunes a viernes por la noche.

“La verdad es que no nos está alcanzando, hemos cortado el pan, la fruta, el jugo. No nos alcanza”, afirmó Verón.

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Bajo la modalidad de vianda y con el ideal de que la familias cuenten con un plato de comida a la noche, en este momento se opta por “retacear” las viandas. “No nos está alcanzando nada. Las cosas aumentan todos los días y es un dolor de cabeza, nos está yendo bastante mal”.

La cocina abre a las 15 para poder repartir las viandas a partir de las 20. La gente empieza a juntarse en la puerta de la vecinal alrededor de las 17, por temor a quedarse sin el plato de comida que allí consigue. “A los últimos que llegan les terminamos dando un paquete de arroz, porque no alcanza la comida”, describe el entrevistado.

La situación se agrava a medida que se acerca “fin de mes”, asegura Verón. En esa instancia muchos de los que se acercan tienen trabajo, pero les faltan recursos para poder acceder a los alimentos. “Los últimos días del mes van a buscar la comida al comedor”, asegura.

El lunes 11 de abril acudieron a la sede del Ministerio de Desarrollo Social para solicitar un aumento de las partidas. Sin embargo, no lograron dar con el funcionario a cargo. “No nos atendió nadie. Estamos viendo cómo vamos a hacer, si llegamos a cortar rutas. Tampoco vamos a dejar a la gente sin comer”, advirtió Verón y destacó que el tiempo de vida del comedor dependerá de la decisión que tomen los gobernantes.

Los interesados en colaborar pueden asistir a la sede de la vecinal Santa Rosa de Lima: Tucumán 4550 o contactarse al 3424731791.

Actitud Solidaria, una labor sin fronteras

La fundación Actitud Solidaria siente los resabios que dejó la pandemia. Falta de voluntarios, escasez de donaciones y un número creciente de personas en situación de calle que no deja de aumentar. ”La situación que mes a mes se va complicando bastante, no hemos tenido grandes donaciones desde diciembre”, detalló Martín Mónaco, cara visible de Actitud Solidaria.

A pesar de las restricciones de la pandemia, el trabajo de la entidad nunca cesó. Sin embargo, el coronavirus hizo lo suyo y se perdieron muchos colaboradores. “La demanda de gente es cada vez mayor, hay más de 100 personas en situación de calle. Son 106 los que nosotros atendemos diariamente, pero a veces no los encontrás”, afirmó Mónaco. “Se nota y mucho el crecimiento de la necesidad en la gente”, agregó el entrevistado.

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Actitud Solidaria trabaja hace 12 años asistiendo a personas en situación de calle con alimentos, ropa y otros insumos básicos. 

Actitud Solidaria trabaja hace 12 años asistiendo a personas en situación de calle con alimentos, ropa y otros insumos básicos.

Con tan solo 16.000 pesos mensuales, la fundación debe afrontar la labor de asistir de lunes a sábado a personas en situación de calle. Las donaciones escasean y los pocos voluntarios que colaboran manguean mercadería en sus grupos más cercanos para colaborar.

“Nosotros salimos a hacer los recorridos con raciones de más porque sabemos que, en ocasiones, algún trapito o alguien que está cartoneando o revolviendo la basura, te termina pidiendo. Se abarca mucho más de lo que se puede”, describe Mónaco.

“Uno se desgana, en cierto modo, observando la pasividad que hay en muchos sectores. El año pasado presentamos en la Municipalidad un pedido de audiencia para reunirnos con el intendente Emilio Jatón y con la gente de Desarrollo Social. Desde el 13 de mayo del año pasado a esta parte, no hemos tenido respuesta”, afirmó el titular de Actitud Solidaria.

“La gente nos dice en la calle que, si nosotros no vamos, no comen. Están preocupados porque saben que también estamos condicionados”, sostiene Mónaco en relación a la disponibilidad de los voluntarios y elementos que se requieren a diario para cumplir su labor solidaria.

“Seguimos trabajando porque entendemos eso, que la gente, si nosotros no vamos, no come”, recalca el referente de la organización que hace doce años trabaja para llevar alivio a los necesitados.

Un detalle que llama la atención de Mónaco es que, ahora, la gente se acerca a pedir un plato comida sin tanta vergüenza, algo que años atrás era muy palpable. Un aspecto que marca la necesidad que atraviesan muchos sectores vulnerables. “Es algo que antes no sucedía: hoy se acercan sin temor ni vergüenza, eso es algo que choca”, sintetizó Mónaco.