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Los derechos del parto y el nacimiento se hicieron más difíciles de cumplir durante la pandemia

Para muchos médicos, es mejor que esté la mujer sola en todo el proceso y uno de los argumentos suele ser la falta espacio en las salas de parto. Qué otros derechos se vulneran en un momento único.

Sin acompañante. Separada rápido del bebé, sin respetar la hora sagrada: el momento piel a piel es esencial para el inicio de la vida. Con hisopados obligatorios, aunque no haya sospecha de covid-19. Los derechos del parto y el nacimiento se hicieron más difíciles de cumplir durante la pandemia. Si un bebé debe permanecer en neonatología, la mamá sólo podrá verlo un ratito, una vez por día.

“Pasó más de un año de pandemia, y evidentemente, garantizar los derechos en el parto y el nacimiento no es la prioridad, porque no se hizo nada, no se cambiaron los lugares de atención, no se eligieron otros espacios más amplios. Para muchos médicos, es mejor que esté la mujer sola en todo el proceso”, cuestiona María Petraccaro, del colectivo autoconvocado "Mujeres en Tribu". Una de las razones para impedir el acompañamiento es la falta de espacio en las salas de parto.

Nacer es algo que ocurre una sola vez en la vida. Una mujer puede tener más de un parto, pero cada uno será irrepetible. “El respeto por las necesidades de la madre y su bebé en cualquier situación” es el lema que toma este año la Semana Mundial del Parto Respetado, del 17 al 22 de mayo, para promover la importancia de contemplar en las medidas de cuidado para covid-19 y también los derechos, contemplados en Argentina, desde 2004, en la ley 25.959. La mayoría desconoce que el parto normal, que respete los tiempos; así como el acompañamiento que decida la persona gestante, la información clara y la cercanía permanente con el bebé forman parte de sus derechos.

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El respeto de los derechos de la madre y su bebé es el lema de la Semana Mundial del Parto Respetado.

El respeto de los derechos de la madre y su bebé es el lema de la Semana Mundial del Parto Respetado.

Entre las vulneraciones que detectaron, Petraccaro subraya un aumento en la cantidad de cesáreas, incluso contra la recomendación del Ministerio de Salud de la Nación, que no recomienda esta práctica en ningún caso, tampoco cuando la embarazada tiene covid-19.

Desde el Observatorio de Violencia Obstétrica de Rosario (OVO Regional Rosario), también señalan que “muchas situaciones se han naturalizado, el año pasado recibimos muchas consultas sobre todo con la imposibilidad para acompañar en una ecografía y en el parto. Más allá de lo clínico y lo médico, hay toda una cuestión afectiva instalada en esa ecografía. Esas eran las dos cosas que el año pasado se mencionaban mucho y por otro lado el hisopado que pedían de forma obligatoria”, considera Andrea Caminotti, de OVO Rosario.

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En algunos centros médicos no permiten que la mujer esté acompañada en las ecografías, un momento que puede ser muy difícil cuando las noticias no son buenas.

En algunos centros médicos no permiten que la mujer esté acompañada en las ecografías, un momento que puede ser muy difícil cuando las noticias no son buenas.

Uno de los motivos es que el año pasado se pedía este requisito “en las últimas dos o tres semanas de embarazo, ahora las personas están más informadas en este sentido”. Para la activista, “sigue siendo una exigencia infundada, que termina patologizando un proceso que debería ser espontáneo, fisiológico”.

Como contrapartida, detecta que cada vez más profesionales están dispuestos a acompañar partos domiciliarios, una oportunidad nacida de la crisis. “Las personas que eligen parir en una institución lo tendrían que hacer desde el acompañamiento de un proceso de salud y no de un proceso patológico o de un proceso saludable al que se patologiza”, subraya Caminotti.

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Estos derechos están estipulados por la Organización Mundial de la Salud. En la provincia de Santa Fe nacen alrededor de 50.000 personas por año. Hay diferentes organizaciones que reciben las consultas y canalizan los reclamos. Algunos –muy pocos-- llegan a la Defensoría del Pueblo. “Hemos recibido muchos más llamados, tanto de organizaciones como individuales, que los reclamos que efectivamente se presentan. Una de las dificultades es la gran dispersión, no hay una organización ni oficina que centralice, y por eso estamos trabajando en una articulación interestatal para abordar estos temas”, plantea Paola Gross, directora provincial de Programas de Salud Sexual y Reproductiva y de Diversidad, quien resaltó que la legislación vigente no establece qué organismo será el encargado de controlar y sancionar los incumplimientos.

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El año pasado, este había sido el lema de la Semana Mundial del Parto Respetado.

El año pasado, este había sido el lema de la Semana Mundial del Parto Respetado.

Lo primero que hizo fue agilizar el circuito de los reclamos. Por vía de la Defensoría del Pueblo, con todo lo que implica la iniciación de un trámite, les llegaron siete expedientes, por impedir el acompañamiento, rechazo del plan de parto que toda gestante tiene derecho a presentar y por hisopados obligatorios.

En agosto del año pasado, el Ministerio de Salud dispuso que "la realización de RT-PCR por hisopado nasofaríngeo no resulta recomendable en embarazadas asintomáticas; ya sea en forma previa a controles rutinarios o para estudios complementarios, partos o cesáreas ". El reclamo había surgido de las organizaciones como Observatorio de Violencia Obstétrica (OVO) Rosario, el Colectivo Autoconvocado Mujeres en Tribu y Doulas, tanto de Rosario como de Santa Fe, Latiendo Juntos y Membyra. Y sigue vigente.

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El parto respetado implica una serie de acciones. “En la mayoría de estos casos se trata de cuestiones muy simples, no requieren de aparatología especial. Dejar al bebé en el pecho de la mamá durante dos horas, sin molestarles y hacer los controles después, no afecta en nada. Y los beneficios son enormes. Dejar que la mujer o persona gestante esté acompañada durante todo el tiempo, incluso en una ecografía, donde te pueden dar noticias tremendas, no significa una inversión económica”, plantea Petraccaro, quien vivió las posibilidades reales muy de cerca: en febrero pasado acompañó el parto de una amiga en el hospital Roque Sáenz Peña de Rosario. “Fue una experiencia hermosísima. Solo se necesita paciencia y respeto por los procesos fisiológicos”, subraya.

La descripción dista mucho de las escenas frenéticas que suelen asociarse al parto. “A mi amiga la vino a ver una enfermera y su obstetra. Entraban, le preguntaban si estaba todo bien, y se iban y nos dejaban solas, para que hagamos lo que quisiéramos adentro de la sala. Cuando corona, llamamos a la obstetra, que atajó a la bebé cuando nació. La pusieron en el pecho de su mamá y ahí nos quedamos dos horas largas sin que nadie moleste. Después vino una enfermera con una neonatóloga, revisaron a la bebé, le hicieron todos los controles, siguió en el pecho de la mamá y así se fue a internación. No se necesita infraestructura ni grandes presupuestos. Es un cambio de paradigma, es un cambio de forma de pensar el parto y el nacimiento”, deja en claro.