Yamil López tiene 25 años y se recibió de licenciado en Enfermería en diciembre de 2019. No sabía que pronto le tocaría asistir a personas afectadas por una pandemia inédita en el hospital modular de Granadero Baigorria, construido especialmente para atender a pacientes con covid-19. Durante un año trabajó 12 horas por día en ese centro de salud.
“Los enfermeros estamos las 24 horas con los pacientes, tanto en terapia como en clínica, dándoles esperanza, mensajes de aliento, pasándoles las cosas que traen los familiares, los mensajes que les dejan. Y bueno, también vienen los familiares y nos agradecen, nos dejan pancartas escritas y eso nos llena. Lo que más nos importa y nos interesa es que el paciente y los familiares se vayan agradecidos con el trabajo que realizamos todos los días. Eso es lo que más contentos nos pone, después de tanto trabajo que tenemos”, cuenta Yamil, que hoy alterna seis horas en Granadero Baigorria y otras seis en la ex Sociedad Rural, donde se vacunan 3.200 personas por día.
Yamil vive de forma cotidiana el dolor que provoca la enfermedad y la esperanza que trae la vacunación. “Durante un año realicé doble turno en el modular de Granadero Baigorria y fue bastante agotador. Cuando me llamaron para esta convocatoria, me interesó mucho porque venía un poco cansado, un poco estresado, igual que todos mis compañeros. Ya no dábamos abasto. Decidí reducir seis horas del modular, y venirme a la campaña de vacunación, así, con un poco más de esperanza. Acá estoy, sigo en el doble empleo, trabajando”, cuenta sin dramatismo. De Granadero Baigorria al parque Independencia de Rosario se traslada en su moto.
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Las enfermeras -y los enfermeros- que forman parte del operativo sienten orgullo, y también cansancio. Son esenciales y al mismo tiempo, de los más exigidos. La gran mayoría hace dos turnos de trabajo. Porque siempre hay menos enfermeras que las necesarias para los servicios de salud, pero también porque con un solo empleo no les alcanza para vivir.
“Es muy habitual que tengamos dos trabajos, principalmente por la cuestión económica. Enfermería está un poco relegada en el sentido del reconocimiento económico, del reconocimiento profesional, sobre todo en Santa Fe. Estamos hace varios años luchando para ser reconocidos como profesionales de la salud. Y seguimos batallando, pero al mismo tiempo le estamos poniendo el cuerpo al trabajo, a la pandemia, para salir adelante entre todos”, sigue cuenta Laura Grecca, que tiene 13 años de trabajo como enfermera.
“La enfermería es el arte del cuidado. Es una función que socialmente está asociada a la maternidad, al cuidar, al proteger, pero últimamente se está haciendo más equitativo, ya no se ven tantas mujeres y se ven más hombres también”, sigue Laura, que también forma parte del equipo que lleva adelante el operativo en antiguo predio de la Sociedad Rural de Rosario.
El reconocimiento de quienes reciben su vacuna es un motor para seguir. “Es hermoso, porque la gente es muy agradecida. Siempre se pudieron evacuar las dudas y el agradecimiento de las personas nos reconforta aún más que la parte económica, es saber que nuestro trabajo vale”, dice con emoción.
El 12 de mayo es el Día de las Enfermeras, así, en femenino, porque el 74% de las personas que desarrollan este trabajo en la Argentina son mujeres, según datos del Observatorio Sindical de la Salud Argentina. La fecha conmemora el nacimiento de Florence Nightingale, considerada la precursora de la enfermería profesional.
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Emilse Belletti es la Jefa de Enfermería de la provincia de Santa Fe, y está a cargo del operativo de vacunación. Petisa, amigable, sonriente, va y viene por los dos galpones donde se vacuna en la Sociedad Rural junto a su compañera Olga Moyano, las dos atentas a cada detalle. Sobre el trabajo de enfermeras, cree que nunca fue -ni es- suficientemente valorado. “Creo que tiene que ver con que es una profesión mucho más marcada de la mujer. Ha cambiado a lo largo del tiempo, hoy se ven muchos más enfermeros hombres, pero es una profesión y un trabajo donde está más presente la mujer. Es un acto de cuidado y nunca fue muy valorado. De hecho, ahora se está trabajando la reglamentación del artículo 25 de la ley del ejercicio de la profesión, donde se considera a la enfermería un trabajo de riesgo y justamente, ese artículo no estaba reglamentado. Después de mucho trabajo de organizaciones que tienen que ver con la enfermería, los colegios, las asociaciones y los enfermeros en sí mismos, después de varios reclamos, esta gestión ha tomado ese reclamo”, cuenta. El artículo 25 de la ley provincial 12.501 llegó a ser objeto de una resolución judicial.
Ante la pregunta sobre la cantidad de enfermeras que hoy trabajan en la provincia, Emilse se excusa de hacer una estimación, porque la pandemia obligó a contratar personal de emergencia de manera masiva.
En 2020, Marcia Pérez no pudo trabajar porque tiene diabetes. “Estudié enfermería porque hace siete años estuvo mi papá internado en el Hospital de Emergencias Clemente Álvarez y me gustó mucho cómo lo atendieron, cómo estuvieron acompañándolo en el apoyo emocional, en los procedimientos de medicación, el baño, en todo lo que necesitábamos. Siempre estaban ahí para acompañarnos, porque por ahí el médico venía un ratito, te decía la frase científica, y la enfermera nos explicaba. Siempre me gustó ayudar y vi una manera de ayudar a otras personas cuando más lo necesitan”, dice Marcia.
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